Los tatuajes mayores que la palma de una mano presentaron las asociaciones más altas con linfoma y cáncer de piel dentro de un estudio danés publicado en 2025
Una investigación publicada en 2025 encontró mayores razones de riesgo entre algunos gemelos tatuados, especialmente con diseños grandes; un metaanálisis de 2026, sin embargo, concluyó que todavía no existe evidencia consistente de una relación causal.

Un estudio realizado con gemelos daneses encontró una asociación entre la exposición a tinta de tatuajes y algunos tipos de cáncer, con las señales más altas entre personas cuyos tatuajes superaban el tamaño de la palma de una mano. Sin embargo, los resultados no demuestran que tatuarse provoque cáncer y evidencia publicada posteriormente ha matizado considerablemente esa posible relación.
La investigación apareció el 15 de enero de 2025 en BMC Public Health. Los científicos analizaron dos grupos: una cohorte de 2,367 gemelos seleccionados aleatoriamente y un estudio de casos y controles con 316 gemelos nacidos entre 1960 y 1996. Los diagnósticos procedían del Registro Danés de Cáncer y la información sobre tatuajes, de una encuesta realizada en 2021.
Qué encontraron en las personas con tatuajes grandes
El dato más llamativo apareció al considerar el tamaño de los tatuajes. En el análisis de casos y controles, aquellos más grandes que la palma de una mano se asociaron con razones de riesgo de 2.37 para cáncer de piel y 2.73 para linfoma frente a personas sin esa exposición.
Otros análisis del mismo trabajo también encontraron asociaciones, aunque las estimaciones variaron según el diseño utilizado:
- En el análisis individual del estudio de casos y controles, el peligro de cáncer de piel —sin incluir carcinoma basocelular— fue 1.62 veces mayor entre personas tatuadas.
- Al comparar directamente 14 pares de gemelos discordantes en tatuajes y cáncer de piel, la razón de riesgo fue 1.33, pero el intervalo de confianza incluyó la posibilidad de que no existiera una diferencia estadísticamente clara.
- En el estudio de cohorte, los investigadores obtuvieron una razón de riesgo de 3.91 para cáncer de piel y 2.83 para carcinoma basocelular entre participantes tatuados.
Estas cifras describen asociaciones encontradas en grupos y modelos estadísticos concretos. No significan que una persona tatuada tenga automáticamente 2.73 o 3.91 veces más probabilidades de desarrollar cáncer, ni permiten calcular por sí solas el riesgo absoluto de una persona.
Por qué los investigadores estudian lo que ocurre con la tinta
Una de las razones que ha despertado interés científico es que el pigmento no necesariamente permanece únicamente en el punto donde se realizó el tatuaje. Estudios citados por los investigadores han detectado partículas de tinta en ganglios linfáticos regionales y han descrito su posible transporte a través de los sistemas linfático y sanguíneo.
Los autores daneses plantearon como hipótesis que los depósitos de tinta podrían interactuar con los tejidos y favorecer procesos inflamatorios persistentes. Esa explicación sigue siendo una hipótesis biológica, no un mecanismo causal demostrado en seres humanos. Una revisión toxicológica publicada en junio de 2026 también señaló que, aunque existen razones para investigar los componentes de las tintas y su migración, la relación entre tatuajes y cáncer todavía no está completamente establecida.
El estudio danés tiene limitaciones importantes
Uno de los principales problemas es que se trata de investigación observacional. Aunque el uso de gemelos permite controlar mejor algunas diferencias genéticas y ambientales, todavía pueden existir factores que expliquen parte de las asociaciones encontradas.
Entre las limitaciones señaladas está la falta de información detallada sobre exposición al Sol, un factor especialmente relevante cuando se investiga cáncer de piel. También hubo limitaciones en la caracterización de la exposición a tatuajes, posibles diferencias de estilo de vida y un número reducido de pares de gemelos disponibles para algunas comparaciones.
Por eso, una razón de riesgo elevada dentro de uno de esos análisis no debe interpretarse aisladamente como prueba de que la tinta sea carcinógena en las condiciones habituales de un tatuaje.
Qué encontró la evidencia publicada en 2026
El panorama se volvió más claro —aunque no definitivo— con un metaanálisis publicado el 6 de junio de 2026 en Clinical and Translational Oncology. Los investigadores reunieron siete estudios observacionales que en conjunto incluyeron 140,841 participantes.
El análisis combinado no encontró una asociación estadísticamente significativa entre tener tatuajes y el cáncer de piel: la razón de momios global fue 0.92, con un intervalo de confianza de 0.83 a 1.04. Tampoco apareció una asociación significativa para las neoplasias hematológicas en el análisis principal, con una razón de momios de 1.02.
Hubo una señal que mantiene abierta la discusión. Cuando los investigadores retiraron uno de los estudios mediante un análisis de sensibilidad, apareció una asociación con neoplasias hematológicas de 1.20. Los propios autores señalaron que ese resultado es exploratorio y debe interpretarse con cautela.
Además, cuatro de los siete estudios incluidos fueron considerados de alto riesgo de sesgo y los otros tres presentaron algunas preocupaciones metodológicas. La certeza general de la evidencia fue calificada entre baja y moderada, dependiendo del resultado analizado.

Entonces, ¿los tatuajes causan cáncer?
Con la evidencia disponible, no se ha demostrado que los tatuajes causen cáncer. El estudio danés de 2025 aporta una señal epidemiológica que justifica continuar investigando, especialmente el tamaño de los tatuajes y la exposición acumulada a pigmentos, pero sus resultados no pueden convertirse en una conclusión causal.
La revisión de 2026 llegó a una conclusión más amplia: no encontró una relación consistente con cáncer de piel y el resultado principal tampoco mostró una asociación significativa con cánceres hematológicos. Los autores consideran necesarios estudios prospectivos más grandes, con mejor información sobre composición de las tintas, superficie tatuada, exposición al Sol y otros posibles factores de confusión.
El punto central es que existen señales científicas que merecen seguimiento, pero todavía no evidencia suficiente para afirmar que tatuarse provoca cáncer. Presentar una asociación como si fuera una causa ignoraría tanto las limitaciones del estudio danés como los resultados de investigaciones posteriores.
DETALLES
- Un estudio danés publicado en enero de 2025 encontró asociaciones entre tatuajes y determinados cánceres en algunos de sus análisis.
- Los tatuajes mayores que la palma de una mano se asociaron con razones de riesgo de 2.73 para linfoma y 2.37 para cáncer de piel.
- Los resultados son observacionales y no demuestran causalidad.
- Un metaanálisis de 2026 con 140,841 participantes no encontró una asociación significativa global con cáncer de piel ni con neoplasias hematológicas en sus análisis principales.
- La investigación continúa porque la migración de pigmentos y sus posibles efectos a largo plazo todavía no se comprenden por completo.
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