El Imparcial / Lo Curioso / ciencia

Más de 1,000 personas enterraron su ropa interior durante meses por petición de científicos: esto descubrieron

El proyecto reunió a 1,000 ciudadanos en cerca de 1,000 sitios de Suiza; los jardines registraron la mayor descomposición de algodón y los céspedes la menor, aunque los investigadores advierten que una degradación rápida no siempre significa un ecosistema más saludable.

Más de 1,000 personas enterraron su ropa interior durante meses por petición de científicos: esto descubrieron

Un experimento iniciado con una petición poco habitual terminó produciendo uno de los conjuntos de datos más amplios sobre la vida del suelo en Suiza: 1,000 voluntarios enterraron ropa interior de algodón para observar cuánto podían descomponerla los organismos que viven bajo tierra.

El proyecto, denominado Proof by UnderpantsBeweisstück Unterhose—, fue puesto en marcha en 2021 por investigadores de la Universidad de Zúrich y Agroscope, el centro federal suizo de investigación agrícola. Sus resultados fueron publicados en agosto de 2026 en la revista científica Plants, People, Planet.

La escala fue considerable: los participantes enterraron 2,000 prendas de algodón y 12,000 bolsas de té en aproximadamente 1,000 sitios de todo el país. La ropa interior funcionó como una especie de testigo visible de un proceso que normalmente ocurre fuera de la vista: la descomposición de materia orgánica por bacterias, hongos y otros organismos del suelo.

Esa actividad microscópica tiene relación directa con procesos como el reciclaje de nutrientes y la fertilidad. En EL IMPARCIAL se ha explicado también cómo la biodiversidad del suelo incluye enormes comunidades de microorganismos que participan en la descomposición de materia orgánica y en el funcionamiento de los ecosistemas.

Así enterraron la ropa interior

Los investigadores establecieron un procedimiento común para reducir las diferencias entre participantes.

Cada voluntario abrió un agujero de aproximadamente 60 por 30 por 30 centímetros y colocó dos prendas de manera vertical, dejando visible la cintura. La parte de algodón destinada al experimento quedó aproximadamente ocho centímetros debajo de la superficie.

Junto a cada prenda colocaron bolsas de té verde y rooibos, un método que ya se utiliza para estudiar tasas de descomposición. La primera pieza de ropa interior y sus bolsas fueron retiradas después de 30 días; la segunda, después de 60 días. Los materiales se secaron y posteriormente fueron enviados a Agroscope para analizarlos.

Los voluntarios también aportaron muestras de tierra e información sobre el lugar mediante una aplicación para teléfonos o, cuando era necesario, mediante cuestionarios en papel.

Después de la limpieza y filtrado de la información, 780 sitios quedaron incluidos en algunos de los análisis estadísticos del estudio.

¿Qué pasó con la ropa interior después de dos meses?

La diferencia fue visible.

Al cumplirse un mes, la descomposición promedio medida mediante el llamado Underpants Index fue de 10.1%. Después de dos meses alcanzó 50.45%. El índice calcula qué proporción de la superficie original de algodón desapareció durante el tiempo que la prenda permaneció enterrada.

Pero las prendas no desaparecieron al mismo ritmo en todos los lugares.

Los jardines privados registraron la mayor actividad biológica, además de concentraciones elevadas de materia orgánica y nutrientes. Los céspedes mostraron la menor actividad, mientras que los campos cultivados y las praderas se ubicaron entre ambos extremos.

El resultado coincide con la importancia que tienen los microorganismos para la fertilidad y la producción vegetal. En México, especialistas han abordado precisamente el papel de los microorganismos benéficos en la agricultura y la seguridad alimentaria.

El uso del terreno importó más que muchas características del suelo

Uno de los principales resultados fue que el tipo de uso del suelo —jardín, pradera, campo cultivado o césped— fue el predictor más importante de la velocidad de descomposición.

Después aparecieron factores químicos y físicos, entre ellos concentraciones de nutrientes, tipo de fertilización y textura del suelo. La lluvia, el riego, la acidez y otras variables también fueron examinadas.

Marcel van der Heijden, profesor de agroecología de la Universidad de Zúrich y codirector del estudio, señaló que la manera en que se maneja el terreno puede influir de forma importante tanto en la vida del suelo como en su calidad. Los investigadores mencionan prácticas como mantener cobertura vegetal, utilizar composta, diversificar la rotación de cultivos y limitar fertilizantes minerales y pesticidas.

El tema también tiene aplicaciones cercanas a la agricultura mexicana. Investigadores de la UNAM, por ejemplo, han estudiado comunidades de bacterias benéficas de suelos agrícolas en Oaxaca y su posible papel en la fertilidad y el manejo sostenible.

Más descomposición no siempre significa un suelo “mejor”

El experimento tiene una precisión importante: una prenda que desaparece más rápidamente no permite concluir por sí sola que ese suelo sea saludable en todos los sentidos.

Una alta descomposición suele coincidir con una elevada disponibilidad de nutrientes y puede ser favorable en terrenos agrícolas. Sin embargo, los científicos advierten que en ecosistemas cercanos a condiciones naturales una concentración excesiva de nutrientes puede ser señal de un desequilibrio.

Incluso en un jardín, una descomposición excepcionalmente rápida podría indicar una fertilización excesiva. La temperatura y la humedad también modifican la actividad de los organismos: con condiciones demasiado frías o secas, la descomposición se reduce.

Tampoco toda la variación observada pudo explicarse. El modelo estadístico utilizado por los investigadores explicó 16.5% de las diferencias en el índice de descomposición después de dos meses. Los autores reconocieron además variaciones propias de un proyecto de ciencia ciudadana, como datos faltantes y diferencias en la manera de seguir las instrucciones.

Por eso, la ropa interior no pretende sustituir un análisis profesional completo del suelo. Los investigadores plantean más bien un “Underpants Index” o índice de la ropa interior como una herramienta sencilla para obtener una primera impresión de la actividad de descomposición y, al mismo tiempo, hacer visible un ecosistema que normalmente permanece oculto bajo los pies.

Las cifras del experimento

  • 1,000 ciudadanos participaron en el proyecto.
  • Enterraron 2,000 prendas de algodón y 12,000 bolsas de té en cerca de 1,000 sitios.
  • La descomposición promedio de la ropa pasó de 10.1% a los 30 días a 50.45% a los 60 días.
  • Los jardines privados registraron la mayor actividad de descomposición; los céspedes, la menor.
  • El estudio propone un índice de la ropa interior como herramienta sencilla para visualizar procesos biológicos del suelo.

Sigue nuestro canal de WhatsApp

Recibe las noticias más importantes del día. Da click aquí

Temas relacionados