Una pitón de 50 kilos volvió a desarrollar un tumor y recibió electroquimioterapia: meses después no hay signos de que haya regresado
Jodie Foster, una pitón reticulada de Chester Zoo, fue sometida a cirugía y a un tratamiento adaptado después de que un fibrosarcoma regresara a su mandíbula.

Una pitón reticulada de 50 kilos y unos 4.5 metros de longitud volvió a comer y comportarse normalmente después de recibir cirugía y electroquimioterapia por un tumor que había reaparecido en su mandíbula. El último control difundido por Chester Zoo informó que, meses después del procedimiento, no había señales de que el cáncer hubiera regresado.
La serpiente se llama Jodie Foster y vive en Chester Zoo, en Reino Unido. El zoológico y especialistas de la Universidad de Liverpool presentaron el caso el 21 de agosto de 2026 y señalaron que, hasta donde tiene conocimiento el equipo, sería la primera vez que se emplea electroquimioterapia de esta forma en una serpiente. Esa condición de “primer caso conocido” corresponde a la afirmación de los responsables y no debe plantearse como una primicia científica absoluta.
Las primeras señales fueron cambios al comer y menor actividad
Los cuidadores comenzaron a preocuparse cuando observaron que Jodie comía menos y permanecía inactiva durante más tiempo. Los estudios posteriores detectaron un fibrosarcoma, un tumor maligno localizado en la mandíbula.
En una primera intervención, los veterinarios retiraron el tumor. El problema fue que la masa reapareció y comenzó a invadir el hueso mandibular, una progresión que podía dificultar cada vez más la alimentación del animal.
Ian Ashpole, veterinario de Chester Zoo, explicó que el regreso del tumor hizo pensar al equipo que una nueva cirugía por sí sola probablemente no sería suficiente. Por ello buscaron la colaboración de especialistas en oncología de la Universidad de Liverpool.
Cómo adaptaron una operación para una pitón de 50 kilos
El tamaño de la paciente obligó a modificar aspectos básicos del procedimiento. Jodie fue anestesiada dentro de su propio hábitat y después trasladada al centro veterinario del zoológico.
No existía una mesa de operaciones adecuada para un animal de unos 4.5 metros, así que el equipo unió dos mesas, creando una superficie comparable con una cama matrimonial. También utilizaron mantas térmicas y aire caliente para mantener estable su temperatura durante la intervención.
La cirugía duró aproximadamente 90 minutos. Primero se retiró la masa tumoral y posteriormente se practicó una hemimandibulectomía, es decir, la extracción de la parte de la mandíbula afectada por la enfermedad. Solo después de esa resección se aplicó la electroquimioterapia.
Esa secuencia es importante: la electroquimioterapia no sustituyó a la cirugía. Se utilizó para intentar atacar células cancerosas que pudieran permanecer en la zona tratada.
Qué hace la electroquimioterapia
El procedimiento combinó bleomicina, un medicamento antitumoral, con pulsos eléctricos controlados aplicados en el sitio donde se encontraba el tumor.
En términos simples, los pulsos vuelven temporalmente más permeables las membranas de las células, facilitando que el medicamento penetre en ellas. Esta técnica ya se utiliza en oncología veterinaria y puede emplearse como tratamiento local o como complemento de una cirugía en determinados tumores accesibles.
Su uso no es exclusivo de seres humanos ni constituye por sí mismo una “cura contra el cáncer”. Existen antecedentes de electroquimioterapia en perros, gatos, caballos y otros reptiles; por ejemplo, un reporte científico documentó su utilización después de cirugía en una tortuga con carcinoma de células escamosas.
Qué pasó con Jodie después del tratamiento
A pesar de que perdió parte de la mandíbula, el zoológico aseguró que su capacidad para alimentarse no quedó afectada. Durante los meses de seguimiento, Jodie volvió a atacar, sujetar y tragar alimento normalmente, además de explorar su recinto y recuperar su comportamiento habitual.
La revisión comunicada por Chester Zoo en agosto no encontró signos de que el tumor hubiera reaparecido. Una publicación veterinaria del 1 de septiembre volvió a informar que la pitón continuaba recuperada, aunque no aportó un control clínico posterior distinto al divulgado originalmente por el zoológico.
El siguiente paso relevante será científico. José Alvarez Picornell, del Departamento de Ciencias Clínicas de Pequeños Animales de la Universidad de Liverpool, anunció que el equipo pretende publicar formalmente los detalles del procedimiento para que otros veterinarios puedan estudiarlo y desarrollar el método. En la revisión realizada para esta nota hasta el 6 de septiembre no se localizó todavía esa publicación específica.
El caso, por tanto, documenta una recuperación favorable de una paciente concreta y una adaptación poco habitual de la oncología veterinaria. No permite concluir que la misma estrategia funcione de igual manera en todas las serpientes, reptiles o tipos de cáncer.
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