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Deuda de EEUU supera los 40 billones de dólares: por qué el récord ya presiona bonos, tasas y al dólar

El Tesoro reportó US$40.047 billones de deuda total, mientras los rendimientos de largo plazo alcanzaron niveles no vistos desde 2007 y el gobierno elevó las recompras de bonos para apoyar la liquidez del mercado.

Deuda de EEUU supera los 40 billones de dólares: por qué el récord ya presiona bonos, tasas y al dólar

WASHINGTON.-La deuda federal de Estados Unidos superó por primera vez los 40 billones de dólares, un nuevo máximo que llega menos de cinco meses después de haber rebasado los 39 billones y en un momento en que financiar ese endeudamiento resulta cada vez más costoso.

El balance más reciente del Departamento del Tesoro ubicó la deuda pública total pendiente en US$40,047 billones. De ese monto, US$32,266 billones corresponden a valores del Tesoro en manos del público y otros US$7,782 billones son obligaciones entre distintas cuentas y agencias del propio gobierno federal.

La velocidad del aumento es uno de los elementos que más atención ha generado. El umbral de los US$39 billones había sido alcanzado apenas en marzo, por lo que aproximadamente un billón de dólares se añadió en menos de cinco meses. El dato también fue reportado por Deutsche Welle a partir de las cifras oficiales del Tesoro.

La presión ya se había reflejado en la relación entre el endeudamiento y el tamaño de la economía estadounidense. EL IMPARCIAL documentó previamente cómo la deuda en manos del público había alcanzado niveles que no se observaban desde la etapa posterior a la Segunda Guerra Mundial. La deuda pública de Estados Unidos ya superó el tamaño total de su economía por primera vez desde la Segunda Guerra Mundial

El problema no es únicamente cuánto debe Estados Unidos

La cifra de 40 billones corresponde a la deuda federal bruta, por lo que no debe confundirse con la deuda en manos de inversionistas, bancos, fondos, gobiernos extranjeros y otros tenedores privados o institucionales.

Para analizar la sostenibilidad fiscal, la Oficina de Presupuesto del Congreso de Estados Unidos, conocida como CBO, utiliza principalmente la deuda en manos del público. Ese indicador equivale a alrededor de 101% del PIB en 2026 y, bajo las proyecciones actuales, podría aumentar hasta 120% del PIB en 2036.

El organismo calcula además que el déficit federal rondará US$1.9 billones durante 2026, equivalente a 5.8% del PIB. Si las políticas actuales permanecen sin cambios sustanciales, los déficits continuarían creciendo durante la próxima década.

A la brecha entre gasto e ingresos se han sumado presiones recientes sobre la recaudación aduanera. En julio, Estados Unidos registró un déficit presupuestario de US$432 mil millones y los ingresos netos por aduanas permanecieron en terreno negativo debido a devoluciones de aranceles, mientras siguieron aumentando gastos como Seguro Social y Medicare.

Ese fenómeno tiene como antecedente la devolución de aranceles después de decisiones judiciales sobre la política comercial estadounidense. EL IMPARCIAL dio seguimiento tanto al fallo que obligó a devolver recursos como al posterior saldo negativo registrado por el Tesoro en ingresos aduaneros. Tribunal Supremo obliga a devolver miles de millones en aranceles de Trump: qué resolvió y por qué impactó las finanzas de Estados Unidos

Inédito: El Tesoro de EE. UU. registra saldo negativo en aduanas tras devolver 22,000 millones de dólares a importadores

Los intereses se convierten en una carga cada vez mayor

El costo de mantener la deuda también está creciendo. Estados Unidos destina actualmente alrededor de US$1.1 billones al año al pago de intereses, y durante los primeros 10 meses del año fiscal 2026 ese rubro ya había superado al gasto de Medicare, colocándose detrás del Seguro Social entre las partidas federales de mayor tamaño.

Al mismo tiempo, los inversionistas están exigiendo una rentabilidad mayor para comprar deuda estadounidense de largo plazo. El rendimiento del bono del Tesoro a 30 años llegó esta semana a aproximadamente 5.34%, su nivel más elevado desde 2007, antes de moderarse tras las medidas anunciadas por el gobierno.

La importancia de esos movimientos va más allá de Wall Street. Los rendimientos de los bonos del Tesoro de largo plazo sirven como referencia para distintos tipos de financiamiento y pueden trasladarse a hipotecas, préstamos para automóviles y crédito empresarial.

El Tesoro duplica las recompras de bonos

Ante la presión sobre los títulos de mayor vencimiento, el secretario del Tesoro, Scott Bessent, anunció que las recompras de bonos con plazos de entre 10 y 30 años pasarán de US$2,000 millones a al menos US$4,000 millones por operación durante el nuevo calendario.

Estas recompras no significan que Washington esté eliminando cuatro mil millones de dólares de deuda cada vez que interviene. Son operaciones destinadas principalmente a mejorar la liquidez del mercado, retirando determinados títulos y financiando las operaciones dentro de la gestión general de deuda del Tesoro.

Los rendimientos bajaron inicialmente después del anuncio, aunque posteriormente retomaron parte de la presión alcista. Bessent ha señalado además que el volumen de recompras podría incrementarse nuevamente si las condiciones del mercado lo requieren.

La discusión ocurre mientras la Reserva Federal enfrenta su propio dilema entre contener la inflación y evitar un enfriamiento excesivo de la actividad económica. Ese desafío quedó planteado desde la llegada de Kevin Warsh a la presidencia del banco central estadounidense. Kevin Warsh asume el mando de la Reserva Federal, pero con un dilema urgente: contener la inflación o evitar un freno mayor a la economía de EEUU

Citi también ve riesgos para el dólar

El aumento de las recompras agregó otro elemento al panorama financiero. Estrategas de Citigroup, encabezados por Daniel Tobón, redujeron su previsión para el índice dólar a tres meses de 102.12 a 98.34, de acuerdo con una nota de análisis citada por Bloomberg Línea.

El banco considera que el programa de recompras puede ejercer presión bajista sobre la moneda estadounidense mediante dos vías: menores rendimientos y una mayor preocupación de los inversionistas por el uso de herramientas destinadas a contener el costo de financiamiento de largo plazo.

La visión de Citi es una proyección de mercado, no una certeza. Entre los factores capaces de cambiar ese escenario están la inflación, las decisiones de la Reserva Federal, el conflicto con Irán y el comportamiento de la inversión asociada con inteligencia artificial. El banco mantuvo, además, una perspectiva más favorable para el dólar en horizontes de mayor plazo.

El crecimiento de la deuda tampoco puede atribuirse a una sola administración. Los registros recopilados por Reuters muestran que aumentó tanto durante el gobierno de Joe Biden como durante los dos periodos de Donald Trump, con estímulos económicos, recortes fiscales, gasto público y crisis extraordinarias entre los factores que han contribuido al deterioro fiscal en distintos momentos.

Mientras Washington debate cómo reducir sus déficits, el nuevo máximo de US$40 billones convierte el costo de los intereses —más que el número redondo por sí solo— en una de las principales señales a vigilar. Si los inversionistas siguen reclamando rendimientos elevados, una proporción creciente del presupuesto federal tendrá que destinarse simplemente a financiar obligaciones acumuladas.

Las cifras detrás de los 40 billones

  • US$40.047 billones: deuda federal bruta total reportada.
  • US$32.266 billones: deuda en manos del público.
  • US$7.782 billones: deuda intragubernamental.
  • Menos de cinco meses: tiempo transcurrido entre los umbrales de US$39 billones y US$40 billones.
  • US$4,000 millones: nuevo mínimo de las recompras por operación para determinados bonos de 10 a 30 años.

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