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Mujeres aceptarían ganar hasta 10% menos por trabajar desde casa, mientras que los hombres no mostraron esta disposición, advierte el BID

Un estudio del Banco Interamericano de Desarrollo señala que las responsabilidades de cuidado pueden hacer más atractivo el trabajo remoto para las mujeres, pero advierte que esta modalidad no sustituye los servicios de cuidados y podría ampliar desigualdades salariales

Mujeres aceptarían ganar hasta 10% menos por trabajar desde casa, mientras que los hombres no mostraron esta disposición, advierte el BID

MÉXICO.- Las mujeres de México y otros países de América Latina están dispuestas a aceptar hasta 10% menos de salario a cambio de un empleo completamente remoto, mientras que los hombres no mostraron la misma disposición, de acuerdo con un análisis del Banco Interamericano de Desarrollo (BID).

El dato forma parte del documento Hacer que los mercados laborales funcionen: mejorar la productividad y el bienestar de los trabajadores en América Latina y el Caribe, elaborado por Carolina González-Velosa, David Kaplan, Auri Minaya y María Teresa Silva Porto. El estudio analiza, entre otros aspectos, la relación entre las condiciones laborales, la productividad y el bienestar de los trabajadores.

La disposición a sacrificar ingresos por trabajar desde casa se observa entre las mujeres de Colombia, Perú, México, Chile y Argentina. En contraste, los hombres de estos países no mostraron disposición a aceptar una reducción salarial a cambio de un empleo completamente remoto.

En México las trabajadoras con educación superior tienen una mayor probabilidad de combinar las responsabilidades del hogar, incluido el cuidado de personas dependientes, con sus actividades laborales cuando trabajan desde casa. | Foto: Imagen Generada con IA

¿Por qué el trabajo remoto resulta más atractivo para las mujeres?

El BID señala que en México las trabajadoras con educación superior tienen una mayor probabilidad de combinar las responsabilidades del hogar, incluido el cuidado de personas dependientes, con sus actividades laborales cuando trabajan desde casa.

Esto puede generar un incentivo para que algunas mujeres permanezcan dentro de la fuerza laboral, particularmente cuando tienen hijos pequeños u otras responsabilidades de cuidado.

Sin embargo, el análisis plantea una advertencia, indica un artículo de La Jornada, que es que el teletrabajo no sustituye a los servicios de cuidados.

La modalidad puede facilitar que algunas trabajadoras concilien empleo y responsabilidades familiares, pero también puede reforzar la idea de que las tareas domésticas y de cuidado corresponden principalmente a las mujeres.

El punto central es que una mayor disponibilidad de empleos remotos no necesariamente elimina las desigualdades que existen dentro y fuera del mercado laboral.

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El riesgo para la brecha salarial

De acuerdo con el BID, aunque más mujeres ocupadas que hombres teletrabajan, no existe evidencia clara de que esta modalidad reduzca las diferencias salariales entre ambos grupos.

Por el contrario, la evidencia reciente citada en el documento sugiere que la expansión del trabajo remoto podría ampliar las brechas salariales de género.

Esto no significa que trabajar desde casa sea, por sí mismo, una causa demostrada de menores salarios para las mujeres. El análisis relaciona el fenómeno con las preferencias laborales, las responsabilidades familiares, las expectativas sociales y la cultura gerencial.

En ese contexto, aceptar un salario menor para conseguir un empleo completamente remoto podría tener consecuencias acumulativas sobre los ingresos de las trabajadoras.

Aceptar un salario menor para conseguir un empleo completamente remoto podría tener consecuencias acumulativas sobre los ingresos de las trabajadoras.  |  Foto: Freepik

El teletrabajo tampoco está disponible para todos

Otra limitación señalada por el BID es que el trabajo remoto está estrechamente relacionado con el acceso a Internet, educación y ocupaciones que requieren mayores niveles de habilidades.

Por ello, la posibilidad de trabajar desde casa está concentrada principalmente entre profesionales y otros trabajadores con determinadas ventajas educativas y tecnológicas.

La modalidad también está asociada con la sofisticación de las ocupaciones. Esto genera preocupación porque una expansión desigual del teletrabajo podría aumentar las diferencias que ya existen entre trabajadores con distintos niveles de preparación, conectividad y tipo de empleo.

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En México, las diferencias de ingresos entre hombres y mujeres continúan siendo un problema laboral relevante. Un reporte de La Jornada basado en datos de Inegi e IMCO señaló en 2025 que los hombres en Sonora registraban ingresos mayores que las mujeres, mientras persistían diferencias en participación e informalidad laboral.

El propio BID ya había advertido que la posibilidad de teletrabajar no está distribuida de manera uniforme en México y que las ocupaciones mejor remuneradas tienen mayor facilidad para adoptar esta modalidad.

Así, el atractivo del trabajo remoto para muchas mujeres tiene una explicación concreta: Puede ofrecer mayor flexibilidad para combinar empleo y responsabilidades familiares. Pero el estudio plantea que esa flexibilidad no debería sustituir políticas y servicios que permitan distribuir de manera más equilibrada las tareas de cuidado.

El desafío, por tanto, no consiste únicamente en aumentar las posibilidades de trabajar desde casa, sino en evitar que esa opción se convierta en un intercambio en el que las mujeres obtengan mayor flexibilidad a cambio de menores ingresos o menores oportunidades laborales.

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