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Autocracia electoral

Por más que se escarbe en los procesos internos de Morena, o en la forma en que ha evolucionado la democracia mexicana en la Cuarta Transformación, lo que menos encontraremos son avances democráticos.

Sergio Sarmiento

JAQUE MATE

El poder autocrático requiere la degradación de la autoridad moral”,

Masha Gessen.

La presidenta de la Comisión Nacional de elecciones de Morena, Citlalli Hernández, declaró este 22 de junio que “es un orgullo que nuestros procesos sean los más democráticos, tanto que el PRI y el PAN incluso han copiado este proceso interno que Morena viene haciendo desde su inicio”.

Este elogio en boca propia se convierte inevitablemente en vituperio, pero ¿qué podíamos esperar de un régimen que nos prometió, con López Obrador, que el sistema de salud de México sería mejor que el de Dinamarca o que afirmó, con Claudia Sheinbaum, que México es “el país más democrático sobre la faz de la Tierra”?

Por más que se escarbe en los procesos internos de Morena, o en la forma en que ha evolucionado la democracia mexicana en la Cuarta Transformación, lo que menos encontraremos son avances democráticos. Por eso los organismos que evalúan la calidad de la democracia en el mundo nos degradan cada vez más. The Economist Intelligence Unit nos clasifica ahora como un régimen híbrido, no todavía una dictadura, pero ya no la democracia que antes éramos, mientras que V-Dem, la institución sueca, nos considera una “autocracia electoral”, en la que todavía se nos permite a los ciudadanos votar en elecciones, pero sin las condiciones institucionales y jurídicas de una democracia real.

Por lo pronto, el nuevo partido hegemónico, Morena, que ha reemplazado al PRI del siglo XX, no organiza comicios internos para seleccionar a sus candidatos a cargos de elección popular. Dicen que son democráticos, pero las elecciones primarias no forman parte de sus procedimientos. Para escoger a sus candidatos recurren a encuestas en condiciones en las que no se permite que quienes no están ya adelante o no tienen el respaldo de los líderes puedan difundir sus propuestas. Muchas veces utilizan también tómbolas para escoger candidatos, como si estas fueran democráticas. En otras ocasiones el dedazo del presidente es lo único que vale, como cuando en 2021 López Obrador seleccionó a Rubén Rocha Moya como candidato a gobernador de Sinaloa, a pesar de que las encuestas, el método establecido para la decisión, no lo favorecían. Lo mismo sucedió cuando AMLO vetó en 2024 a Omar García Harfuch como candidato a jefe de Gobierno de la Ciudad de México a pesar de tener una abrumadora ventaja en las encuestas.

La ley establece tiempos estrictos para la realización de precampañas y campañas a fin de evitar que algún partido o grupo tenga ventajas sobre los otros. Morena les ha dado la vuelta al lanzar a sus candidatos a hacer campañas adelantadas sólo que con el título de coordinadores de defensa de la transformación y la soberanía nacional. Durante años las autoridades electorales sancionaron los actos anticipados de campaña, pero el Tribunal Electoral, cuando ya estaba dominado por la 4T, cambió el criterio en 2023. Ahora permite a aspirantes, candidatos y partidos hacer cualquier actividad anticipada de campaña siempre y cuando no se pida expresamente el voto. Por eso Morena hace abiertamente campañas anticipadas, lo cual ha obligado a los partidos de oposición a hacer lo mismo.

Hacer campañas anticipadas en violación a la ley, emplear encuestas en lugar de elecciones primarias, utilizar tómbolas o dejar que el Presidente defina candidaturas por dedazo, no hace más democráticos ni a Morena ni a México. Estamos viendo una mentira, como la que supone que si un país se llama República Popular Democrática de Corea se trata de una democracia y no de una dictadura con sucesiones monárquicas. En este caso la alabanza en boca propia sí se convierte en vituperio.

El Paseo

Cerraron una vez más el Paseo de la Reforma, pero ahora no fueron ni la CNTE ni los transportistas. Fue el Gobierno de la Ciudad de México, que ha encontrado que es más rentable políticamente montar un circo de futbol con pantallas de televisión que administrar bien la ciudad.

Sergio Sarmiento

www.sergiosarmiento.com

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