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Los Claroscuros de Ruffo

“Permitir una injusticia significa abrir el camino a todas las que siguen.” Willy Brandt

Ignacio  Calderón Tena

Lo conocí cuando trabajaba en la fundación de Coparmex-Michoacán; él ya había sido presidente de Coparmex- Ensenada y gozaba desde entonces, de un gran respeto y admiración por haber puesto en práctica la filosofía de este Sindicato Patronal en materia de participación social activa, como alcalde de Ensenada.

Ruffo Appel se formó en las lides empresariales locales, pasando por distintos organismos hasta llegar a dirigir el Consejo Coordinador Empresarial y de ahí, optar por el camino de la política partidista.

En el terreno profesional, su desarrollo se dio en la empresa Pesquera Zapata, primeramente como Gerente de Recursos Humanos. Quienes lo conocen recuerdan con agrado una anécdota de esos años. Una mañana, los estibadores de la pesquera le pidieron permiso a Ruffo para ir al puerto, pues apenas habían salido los barcos a la pesca del atún y daba suficiente tiempo para dar un paseo por la Ciudad de Ensenada, en lo que regresaban los barcos para ser descargados. Ruffo autorizó ese permiso especial, en ausencia del Gerente de la Planta, posición acéfala en ese momento y él era el ejecutivo a cargo.

A los pocos minutos de haber zarpado las embarcaciones, encontraron un banco de atún muy cercano a la planta, lo que aceleró extraordinariamente su regreso. En ese momento Ruffo buscó desesperadamente contactar a los trabajadores que apenas iban con rumbo a Ensenada, pues de no realizar la descarga en poco tiempo, se corría el riesgo de echar a perder la mercancía. Frente a ello, Ruffo se deshizo de la corbata y con unos cuantos empleados, iniciaron la descarga del atún como pudieron.

En eso estaban cuando de repente aparece, de la nada, el presidente de la compañía, Don Humberto Lobo que desde Monterrey había volado en su avión particular a supervisar la planta y al ver el revuelo y la desesperación del personal por descargar los barcos pidió entrevistarse con el encargado. Ruffo le explicó su error al autorizar el permiso especial para los estibadores y por ello la necesidad de que los empleados administrativos, incluido el por supuesto, realizaran la descarga. El presidente se marchó a Monterrey y el lunes siguiente Ruffo era nombrado Director General de la Planta.

Su faceta de político es ampliamente conocida y admirada por los grandes logros obtenidos para Baja California, sin embargo, a su salida del gobierno, se volvió visceral y grosero, en especial con la esposa de Felipe Calderón que en octubre de 2017 expresó que: “la salida de Margarita Zavala del Partido Acción Nacional le resultaba “un alivio”, como “cuando uno tiene un absceso y sale la pus”. Ese comentario majadero dirigido a cualquier persona y en especial a una mujer, demuestra un grado de rencor y grosería de alguien que perdió la perspectiva de las cosas.

En últimas fechas cometió el error de haberse asociado con personas de dudosa reputación, lo que le ha provocado una situación injusta que ha sido aprovechada por los enemigos políticos de Acción Nacional, al atribuirle una serie de conductas ajenas a Ruffo, llegando a confinarlo en una prisión de máxima seguridad como si fuese un peligroso narcotraficante y olvidando que por su edad, debe seguir su proceso en libertad.

De continuar esta injusta detención, podríamos estar en la antesala de convertirlo en el Mandela o Lech Walesa mexicanos, que después de un injusto encierro termine como presidente de México.

  •  *- El autor es asesor empresarial en cabildeo.

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