Economía de Sonora puede volar muy alto
Nuestro Estado cuenta con suficientes activos para convertirse en una de las economías estatales más poderosas de México

Efecto Multiplicador
Nuestro Estado cuenta con suficientes activos para convertirse en una de las economías estatales más poderosas de México; tiene frontera con Estados Unidos, minería, agricultura, manufactura exportadora, industria aeroespacial, puerto, energía solar y una posición privilegiada dentro de las cadenas productivas de Norteamérica.
Sin embargo, semejante inventario todavía no se traduce en el crecimiento sostenido que tal potencial permitiría y curiosamente parte del problema está en el mapa.
Durante años, Hermosillo ha fortalecido justificadamente su condición de centro económico, político, industrial y de servicios.
Pero el error no consiste en que la capital crezca y crezca; consiste en pretender que Sonora puede avanzar lo suficientemente rápido dependiendo de una sola ciudad.
El reto para crecer con más músculo -como Estado-, exige un modelo policéntrico: Varios motores regionales especializados, interconectados y capaces de complementarse.
Esto no significa quitarle inversiones a Hermosillo para repartirlas artificialmente.
Significa crear condiciones para que Cd. Obregón, Nogales y Guaymas-Empalme multipliquen su capacidad de generar valor, mientras Hermosillo continúa avanzando hacia actividades todavía más sofisticadas.
La capital sonorense debe profundizar su vocación en manufactura avanzada, automotriz, aeroespacial, servicios corporativos, tecnología, investigación y formación de talento.
Cajeme necesita una cirugía económica mayor, pues el Valle del Yaqui no puede limitarse a producir trigo y otros productos agrícolas para después observar cómo buena parte del valor agregado se genera en otro lugar.
El futuro cajemense está en agroindustria, alimentos procesados, biotecnología, semillas, maquinaria, cadena fría, investigación, logística y exportación; el campo debe convertirse en detonador industrial y tecnológico.
Nogales tampoco debería conformarse con ser frontera y maquila. Su siguiente piso está en dispositivos médicos, electrónica, ingeniería, logística inteligente, servicios aduaneros y proveeduría especializada.
Y Guaymas-Empalme habrá de convertirse en el gran engranaje marítimo-industrial: Puerto, ferrocarril, manufactura, aeroespacial, energía y salida natural de las cadenas productivas Sonora-Arizona.
Así se aparecerá una formidable columna vertebral: Nogales-Hermosillo-Guaymas-Cajeme, acompañada por San Luis Río Colorado, Agua Prieta, Navojoa y las regiones mineras.
Empero existe una segunda transformación todavía más importante.
Sonora debe dejar de pensar su economía como tres cajones independientes llamados sector primario, secundario y terciario, ya que el verdadero negocio está en conectarlos.
Que el trigo termine en alimentos sofisticados; el cobre, cuando económica y técnicamente sea viable, en manufacturas de mayor contenido; la manufactura exportadora demande ingeniería sonorense; y todas esas actividades consuman logística, software, financiamiento, investigación y servicios profesionales producidos también aquí. Esta es precisamente la diferencia entre tener recursos y capturar valor.
La coyuntura norteamericana (las presiones diarias de la Casa Blanca) hace todavía más urgente el cambio.
El nuevo entorno del T-MEC empuja hacia cadenas regionales más seguras, mayor contenido norteamericano y menor vulnerabilidad frente a proveedores extrarregionales.
La frontera debe dejar de entenderse solamente como línea divisoria y comenzar a administrarse como activo económico. Semiconductores, minerales, energía, manufactura, agroindustria, logística y universidades permiten imaginar una verdadera megarregión Sonora-Arizona.
Pero nada de esto ocurrirá únicamente colocando nuevos nombres a viejos programas gubernamentales.
Hace falta energía suficiente, agua asegurada, carreteras y ferrocarril eficientes, cruces fronterizos modernos, seguridad, certidumbre jurídica, universidades conectadas con las empresas (como la UCAN) y una política agresiva de desarrollo de proveedores locales.
Sonora no necesita que Hermosillo deje de correr; necesita que Cajeme vuelva a carburar, que Nogales acelere y que Guaymas despegue.
Si esos motores empujan simultáneamente y, sobre todo, se compran y se venden entre ellos, Sonora podrá aspirar a escalar posiciones entre las grandes economías estatales (ser de las cinco más importantes del País).
Recordemos que el desarrollo estatal no es repartir el PIB existente; consiste en distribuir la capacidad de producir mucho más y mejor.
MESA DE DESARROLLO
El organismo ciudadano Hermosillo ¿Cómo Vamos? que preside Arturo Díaz Monge, dirige Ernesto Urbina Miranda y coordina Rocío Rodríguez, afina mes a mes el mejor esquema económico que robustezca la competitividad de la capital sonorense.
Líderes camarales, colegios e investigadores, congregados en la mesa de desarrollo económico que encabeza Arturo Fernández Díaz González, delinean las mejores opciones tendientes a imprimirle mayor dinamismo a la vida económica y social de Hermosillo.
A la par, analizan las vocaciones regionales que -a la postre y de la mano con los liderazgos de Cajeme, Nogales, Guaymas-Empalme, Navojoa, San Luis Río Colorado, Agua Prieta y ciudades mineras-, hagan factible un desenvolvimiento equilibrado del Estado. El sector privado delinea el futuro con renovado ánimo
Javier Villegas Orpinela es presidente del Colegio de Economistas de Sonora, director de Correo y Telegrama y profesor en el Departamento de Economía Unison.
Twitter: @JvillegasJavier
Facebook: Javier Villegas Orpinela
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