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¿Cuánto cuesta ser mujer? El impacto del impuesto rosa en el bolsillo

Los productos menstruales, artículos de cuidado personal y otros gastos cotidianos forman parte del presupuesto de muchas mujeres.

¿Cuánto cuesta ser mujer? El impacto del impuesto rosa en el bolsillo

Mexicali,B.C.- Ser mujer implica cubrir gastos recurrentes relacionados con la menstruación, la higiene y el cuidado personal, además de otros productos y servicios que pueden representar una carga para el presupuesto mensual.

Uno de los fenómenos relacionados con estos desembolsos es el llamado impuesto rosa, una práctica comercial en la que algunos productos dirigidos al público femenino tienen precios más elevados que otros similares destinados a los hombres, aun cuando cumplen la misma función.

La Procuraduría Federal del Consumidor (Profeco) ha identificado diferencias de precios en categorías como ropa, productos de higiene y artículos de cuidado personal. Entre los ejemplos que pueden compararse se encuentran los rastrillos, desodorantes y prendas de vestir.

Aunque no todos los productos para mujeres son más caros, las diferencias de precio pueden representar un gasto adicional cuando se acumulan en las compras habituales.

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¿Qué es el impuesto rosa?

También conocido como pink tax, el impuesto rosa no es un gravamen oficial, sino un término utilizado para describir el sobreprecio de ciertos productos comercializados específicamente para mujeres.

De acuerdo con la Profeco, algunas marcas utilizan diferencias de presentación, diseño, empaque y publicidad para dirigir productos al público femenino, lo que puede reflejarse en sus precios.

Por ello, la dependencia recomienda comparar artículos que tengan características y funciones equivalentes, en lugar de asumir que las versiones femeninas son necesariamente mejores o más adecuadas.

La diferencia puede observarse en productos como rastrillos, desodorantes y artículos de cuidado personal, aunque para determinar si existe un sobreprecio es necesario comparar presentaciones, cantidades y características similares.

Productos menstruales: un gasto recurrente

Otro componente del presupuesto de muchas mujeres es la gestión menstrual, que incluye la compra de toallas sanitarias, tampones, copas menstruales y otros productos.

En México, desde enero de 2022, las toallas sanitarias, los tampones y las copas menstruales cuentan con una tasa del 0% del Impuesto al Valor Agregado (IVA), como parte de una medida para mejorar el acceso a estos artículos.

Sin embargo, la eliminación de ese impuesto no significa que los productos sean gratuitos ni que todas las personas puedan adquirirlos con facilidad.

El gasto depende de factores como la duración del periodo menstrual, el tipo de producto utilizado, la frecuencia de cambio, las marcas disponibles y los precios de cada establecimiento.

Para consultar precios de referencia, la Profeco cuenta con el portal Consumidoras Informadas, donde es posible revisar distintas presentaciones de productos menstruales y comparar sus costos por ciudad.

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¿Qué otros gastos forman parte del presupuesto?

Además de los productos menstruales, los gastos de cuidado personal pueden incluir champú, desodorante, rastrillos, cremas, cosméticos y artículos de higiene.

A estos desembolsos pueden sumarse consultas ginecológicas, anticonceptivos y otros productos o servicios relacionados con la salud, de acuerdo con las necesidades de cada mujer.

No todos estos gastos responden al impuesto rosa ni son iguales para todas las personas. Sin embargo, considerarlos dentro del presupuesto permite identificar cuánto dinero se destina al cuidado personal y qué compras tienen mayor impacto en la economía individual.

Para calcular el costo mensual y anual de estos productos, es necesario tomar en cuenta los precios vigentes, la cantidad utilizada y la frecuencia de compra. Sin ese ejercicio, no es posible establecer una cifra única que represente cuánto cuesta ser mujer.

¿Cómo evitar pagar de más?

Ante las diferencias de precios, la Profeco recomienda priorizar la utilidad y la calidad de los productos, así como comparar alternativas antes de comprar.

Entre las medidas que pueden ayudar a cuidar el bolsillo se encuentran:

  • Comparar precios: revisar distintas marcas y establecimientos antes de elegir un producto.
  • Verificar las presentaciones: comprobar que los artículos comparados tengan la misma cantidad y características similares.
  • Considerar opciones neutras: cuando un producto cumple la misma función, una versión sin distinción de género puede resultar más económica.
  • Planificar las compras: establecer un presupuesto para los gastos recurrentes y aprovechar promociones cuando realmente representen un ahorro.
  • Revisar los precios por unidad: comparar el costo por pieza, mililitro o gramo permite identificar qué presentación ofrece una mejor relación entre precio y cantidad.

La dependencia también recomienda evitar decisiones impulsivas motivadas por promociones o por la presentación de los productos.

Más que asumir que todos los artículos femeninos cuestan más, el objetivo es identificar las diferencias reales y tomar decisiones de compra informadas.

El costo de ser mujer no puede resumirse en una sola cifra, pues depende de las necesidades, los hábitos de consumo y las posibilidades económicas de cada persona. Sin embargo, revisar estos gastos permite dimensionar su peso en el presupuesto y reconocer cuándo una diferencia de precio merece ser cuestionada.

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