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Bienestar

¡Me salvó la vida Dasha!, la perra de los nietos de mi hermana Silvia, porque golpeó y arañó la puerta en donde dormía y como no le abrí, a ladridos la despertó mientras me daba una embolia.

Miguel Ángel Lino

¡Me salvó la vida Dasha!, la perra de los nietos de mi hermana Silvia, porque golpeó y arañó la puerta en donde dormía y como no le abrí, a ladridos la despertó mientras me daba una embolia. Mi cuñado habló al 11-11 y Ximena mi sobrina me llevó en ambulancia a las 3 de la mañana del viernes 12 al hospital Bienestar “Dr. Agustín O’Horán” de Mérida, Yucatán.

Nosocomio que, además de estar muy bien instalado es totalmente gratuito…

Recobré el conocimiento el viernes en el transcurso de la mañana y al abrir los ojos de inmediato me di cuenta de que estaba hospitalizado; pero no sabía en cuál y menos por qué. Silvia fue el primer familiar con el que hice contacto y -como sólo balbuceaba- me pidió que cerrara un ojo y lo hice. Pero no reaccioné cuando el doctor me solicitó que le apretara la mano.

Muy pronto, el lunes 15 fui dado de alta y regresé a casa. Lo que no me sorprendió para nada, pero sí me dio inmensa alegría fue que mi hijo José Miguel, quien vive en la Ciudad de México, organizó sus pendientes del trabajo, tomó un avión y en la tarde del viernes llegó para estar junto conmigo. Él es el motivo más grande que tengo para no irme todavía del otro lado. Así como lo son mi hija Valeria y mis tres nietos.

Cuatro personas estuvieron especialmente pendientes de mí: el geriatra Dzul; el urgenciólogo Cauich a cargo del grupo de hospitalizados del que formé parte; la enfermera Paloma que siempre me tomó los signos vitales en forma muy profesional; y el enfermero cuyo turno correspondía de las 11 de la mañana a las 11 de la noche.

Él, además de hacer todo lo que debía, me explicó muy bien qué hacía paso a paso. Cuando me preguntó a qué me dedicaba le conté que era articulista de este periódico, mencionándole que lamentaba mucho que no se publicara mi artículo 977. Me que contó su tío es Gonzalo Navarrete Muñoz, escritor, historiador y poeta reconocido por su labor al rescatar la memoria de la cultura de Mérida, Yucatán. Tampoco lo olvidaré porque el enfermero se llama Juan Gabriel. Definitivo: Pude haber quedado imposibilitado e impedir que pudiera hacer alo que hago, desmenuzar palabras y perseguir significados. Quiero rebasar losochenta habiendo publicado una de misdos novelas y seguir cubriendo este espacio cada martes con un artículo en micolumna Palabra por Palabra.

LA PALABRA DE HOY: BIENESTAR.

Vocablo del latín compuesto que estáintegrado por la unión del adverbio “bene” que significa bien y del verbo “stare” que es estar o permanecer. Su etimología describe hallarse en condicionesde equilibrio favorable y de tranquilidad. Palabra que el diccionario de laReal Academia Española (RAE) define“como sentirse bien, tanto en el estadofísico como el psicológico”. Hoy, aquí estoy -gracias a Dasha, mis familiares y elhospital- en un casi completo estado debienestar. *- El autor es profesor de Redacción Creativa en Cetys Universidad.

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