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León XIV llega a Uruguay, el país más secularizado de América Latina, para comenzar una gira por Sudamérica en la que buscará acercarse a nuevas generaciones mientras la Iglesia enfrenta la pérdida de fieles y cambios en la manera de vivir la religión

El pontífice recorrerá tres países del 6 al 17 de noviembre, en una visita que combina encuentros religiosos, diálogo social y el reto de recuperar la cercanía con generaciones que cada vez se identifican menos con las instituciones religiosas

León XIV llega a Uruguay, el país más secularizado de América Latina, para comenzar una gira por Sudamérica en la que buscará acercarse a nuevas generaciones mientras la Iglesia enfrenta la pérdida de fieles y cambios en la manera de vivir la religión

El papa León XIV llegó a Uruguay este viernes 6 de noviembre de 2026 para comenzar su primera gira apostólica por Sudamérica desde que asumió el pontificado. El recorrido comprende tres países, Uruguay, Argentina y Perú, y se extenderá hasta el próximo 17 de noviembre, con actividades religiosas, encuentros con autoridades y reuniones con distintos sectores de la sociedad.

Según información publicada por el Vaticano, la visita representa una oportunidad para que el pontífice se acerque a las distintas realidades de América Latina, una región donde la Iglesia católica mantiene presencia histórica, pero enfrenta cambios en la identificación religiosa y en la relación de las nuevas generaciones con la fe.

La primera parada tiene un significado particular. Uruguay es considerado uno de los países más secularizados de América Latina, con una larga tradición de separación entre las instituciones religiosas y el Estado. Por ello, la llegada del Papa coloca en primer plano uno de los desafíos que acompañan su pontificado: cómo recuperar la cercanía con una sociedad que cada vez se identifica menos con la Iglesia católica.

El viaje también tiene un componente histórico. Uruguay no recibía la visita de un pontífice desde los recorridos de Juan Pablo II en 1987 y 1988.

¿Por qué Uruguay representa un desafío para la Iglesia católica?

La visita de León XIV ocurre en un país donde la religión tiene una presencia distinta a la de otras sociedades latinoamericanas.

Uruguay desarrolló un proceso de secularización que redujo la influencia de la Iglesia en la vida pública. La separación entre la Iglesia y el Estado quedó establecida en la Constitución de 1918, después de varias décadas de reformas que trasladaron funciones civiles y educativas fuera del ámbito religioso.

Esta transformación también se refleja en las estadísticas de identificación religiosa.

Una encuesta de Equipos Consultores, realizada en octubre de 2026 y citada por el medio peruano La República, indica que 36% de los uruguayos se identifica como católico, mientras que 29% se considera agnóstico o ateo.

Otros grupos se identifican con distintas corrientes del cristianismo o con otras creencias religiosas.

El dato ayuda a entender el contexto en el que llega León XIV. Aunque el catolicismo forma parte de la historia del país, su presencia institucional y social no tiene el mismo peso que en otras naciones de la región.

Por eso, el desafío no se limita a convocar a los fieles para las celebraciones. También implica encontrar formas de diálogo con personas que no pertenecen a una religión o que han dejado de considerar a la Iglesia como una referencia para su vida cotidiana.

El reto de León XIV: recuperar el vínculo con los jóvenes

Uno de los temas centrales de la gira es el acercamiento de la Iglesia católica a las nuevas generaciones.

En su análisis sobre el viaje, Deutsche Welle identifica la reconquista de los jóvenes como uno de los grandes desafíos de León XIV en Sudamérica. La preocupación responde a un cambio que va más allá de la asistencia a las iglesias: las nuevas generaciones construyen sus propias formas de entender la espiritualidad, la comunidad y su relación con las instituciones.

Para la Iglesia, esto representa una tarea que requiere escuchar y comprender las inquietudes de los jóvenes, en lugar de limitarse a transmitir mensajes religiosos.

La distancia con las instituciones también plantea preguntas sobre el papel que puede desempeñar la Iglesia frente a problemas que afectan a esta población, como la falta de oportunidades, la desigualdad, la educación y la incertidumbre sobre el futuro.

La agenda del pontífice contempla encuentros específicos con jóvenes y comunidades educativas durante el recorrido. Estas actividades permitirán llevar el diálogo más allá de las ceremonias religiosas y conocer las preocupaciones de distintos sectores.

El desafío consiste en recuperar la confianza y construir espacios de participación, especialmente entre quienes no encuentran en las instituciones religiosas una respuesta a sus inquietudes.

¿Qué países visitará el Papa y cuáles serán sus actividades?

La gira se desarrollará durante 12 días y contempla actividades en Uruguay, Argentina y Perú. De acuerdo con el programa oficial publicado por el Vaticano, el recorrido incluye celebraciones religiosas, encuentros con autoridades, reuniones con jóvenes y visitas a comunidades sociales.

Estas son las principales etapas del viaje:

Uruguay, del 6 al 8 de noviembre

  • En Montevideo, León XIV se reunirá con el presidente Yamandú Orsi, autoridades, representantes de la sociedad civil y el cuerpo diplomático.
  • Visitará Paysandú, donde celebrará una misa.
  • Se encontrará con integrantes de la comunidad social de Casavalle y representantes del sector educativo.
  • Participará en una vigilia de oración en el Estadio Centenario.
  • Cerrará su visita en Florida, donde celebrará una misa en el santuario de la Virgen de los Treinta y Tres.

Argentina, del 8 al 11 de noviembre

  • Se reunirá con el presidente Javier Milei y representantes de distintos sectores.
  • Visitará Buenos Aires, Córdoba y Luján.
  • Tendrá encuentros con comunidades religiosas y trabajadores.
  • Participará en una vigilia con jóvenes en Buenos Aires.
  • Celebrará una misa en la basílica de Nuestra Señora de Luján.

Perú, del 11 al 17 de noviembre

  • Visitará Lima, Chiclayo, Pimentel, Santa Cruz de Succhabamba, Zaña, Cusco y Pucallpa.
  • Se reunirá con jóvenes, estudiantes universitarios y representantes de comunidades amazónicas.
  • Participará en celebraciones religiosas y encuentros con comunidades locales.
  • Abordará los desafíos sociales y las expectativas de la población peruana.

El recorrido terminará el 16 de noviembre, cuando el pontífice emprenda el regreso a Roma. Su llegada está prevista para el día 17.

Perú tiene un significado especial para León XIV

La última etapa de la gira tendrá un componente personal para el pontífice.

Antes de convertirse en Papa, Robert Francis Prevost vivió cerca de dos décadas en Perú, donde desarrolló buena parte de su trayectoria religiosa como integrante de la Orden de San Agustín.

Su relación con el país incluye su trabajo pastoral y su paso por la diócesis de Chiclayo, donde fue obispo.

Por esa razón, el regreso a territorio peruano tiene un significado distinto al de las otras dos visitas. No se trata únicamente de una actividad dentro de su agenda internacional, sino de volver a un país con el que construyó una relación durante varios años.

La agenda también contempla encuentros con comunidades amazónicas, una región que enfrenta problemas relacionados con la minería ilegal, la deforestación y las condiciones de vida de sus habitantes.

Una gira que busca acercar nuevamente a la Iglesia a la sociedad

El recorrido de León XIV ocurre en un momento de transformación para el catolicismo latinoamericano. Aunque la región conserva una importante tradición cristiana, la identificación con la Iglesia católica ha cambiado y las nuevas generaciones muestran otras formas de relacionarse con la religión.

La visita a Uruguay permite observar uno de los escenarios más claros de ese proceso, mientras que Argentina y Perú representan otras realidades sociales, culturales y religiosas.

En ese contexto, la gira no solamente busca fortalecer la presencia de la Iglesia, sino también abrir espacios de diálogo sobre las preocupaciones de las comunidades, el papel de los jóvenes y las condiciones de vida de los sectores más vulnerables.

Para León XIV, el recorrido representa una oportunidad para presentar las prioridades de su pontificado en una región donde la Iglesia conserva una historia profunda, pero necesita responder a nuevas preguntas sobre su lugar en la sociedad.

El resultado de ese acercamiento no dependerá únicamente de la asistencia a las misas o de la recepción que tenga el Papa durante sus actividades. También estará relacionado con la capacidad de la institución para mantener el diálogo con quienes se han distanciado de ella y con las generaciones que buscan otras maneras de construir su identidad y sus creencias.

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