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Un conductor sufrió un desprendimiento de retina mientras manejaba durante su jornada laboral, pero sus antecedentes médicos llevaron a rechazar inicialmente el origen laboral de la lesión, hasta que un tribunal determinó que sí debía considerarse un accidente de trabajo

El trabajador perdió de repente la visión de un ojo mientras conducía de noche. Aunque ya había tenido problemas y cirugías oculares, los jueces consideraron que el episodio ocurrió durante su jornada y debía recibir el tratamiento correspondiente a un accidente laboral

Un conductor sufrió un desprendimiento de retina mientras manejaba durante su jornada laboral, pero sus antecedentes médicos llevaron a rechazar inicialmente el origen laboral de la lesión, hasta que un tribunal determinó que sí debía considerarse un accidente de trabajo

Un conductor de camión perdió de manera repentina la visión del ojo izquierdo mientras realizaba su trabajo durante la noche. El episodio ocurrió cerca de la medianoche, cuando se encontraba al volante en Cataluña, España.

Tras ser atendido por los servicios de emergencia, fue trasladado a un hospital. Al día siguiente recibió el diagnóstico de desprendimiento de retina con afectación de la mácula, una lesión que puede comprometer de manera importante la capacidad visual.

El trabajador inició entonces un proceso para que la lesión fuera reconocida como accidente de trabajo, ya que había ocurrido mientras cumplía con sus funciones.

El caso terminó después de varios años de disputa, cuando un tribunal determinó que el hecho debía conservar esa clasificación pese a los antecedentes médicos que tenía el conductor, según información de Infobae.

Sus antecedentes médicos complicaron el caso

El principal argumento para cuestionar el origen laboral de la lesión estaba relacionado con la historia clínica del conductor.

Años antes, había sufrido un desprendimiento de retina en el ojo derecho y había sido sometido a una intervención quirúrgica. Además, el ojo izquierdo que falló aquella noche también había sido intervenido previamente por una catarata, junto con una cirugía conocida como vitrectomía.

Con estos antecedentes, la entidad encargada de cubrir su incapacidad consideró que el nuevo desprendimiento de retina podía ser una consecuencia de sus problemas oculares anteriores y no necesariamente del trabajo.

Por esa razón, se inició una disputa sobre algo que puede parecer solamente médico, pero que en realidad tenía una consecuencia económica importante: determinar si la lesión debía tratarse como accidente laboral o enfermedad común.

¿Por qué era importante determinar el origen de la lesión?

En España, la clasificación de una incapacidad cambia dependiendo de si el problema se considera relacionado con el trabajo o si corresponde a una enfermedad común.

Para un trabajador, esta diferencia puede modificar la forma en que se calcula y se paga una incapacidad temporal.

En este caso, el trabajador tenía una base reguladora de 1,628.14 euros, de acuerdo con el informe de la Inspección de Trabajo citado en el expediente.

Cuando una lesión es reconocida como accidente laboral, la legislación española contempla condiciones diferentes a las aplicables a una enfermedad común. Entre ellas está el acceso a la prestación desde el primer día, con un porcentaje del 75% de la base reguladora en los términos señalados en la resolución.

Esto explica por qué la clasificación del padecimiento terminó convirtiéndose en el centro de una disputa judicial.

El trabajador pidió que se revisara su caso

El propio conductor inició el procedimiento para determinar nuevamente el origen de su incapacidad.

El organismo español encargado de valorar estas situaciones revisó la documentación médica y laboral y concluyó que el episodio debía considerarse accidente de trabajo, debido a que ocurrió durante la jornada y mientras el trabajador realizaba su actividad profesional.

La entidad que cubría la incapacidad no estuvo de acuerdo con esa determinación y llevó el caso ante los tribunales.

La primera resolución judicial no mantuvo la clasificación favorable al trabajador, por lo que el conflicto continuó hasta llegar a una instancia superior.

¿Qué determinó finalmente la justicia?

El Tribunal Superior de Justicia de Galicia terminó dando la razón al conductor y confirmó que el episodio debía considerarse un accidente laboral.

Aunque el accidente ocurrió en Cataluña, la resolución correspondió a este tribunal de Galicia, en el noroeste de España.

Los jueces consideraron especialmente relevante que el problema de visión se presentó durante la jornada laboral y mientras el conductor realizaba su trabajo al volante.

La decisión también tomó en cuenta que los antecedentes médicos no eran suficientes, por sí solos, para demostrar que el episodio no tenía ninguna relación con la actividad profesional.

La falta de un golpe no eliminó el carácter laboral

Uno de los puntos importantes del caso es que el trabajador no necesitó sufrir un golpe evidente en el ojo para que el episodio pudiera ser considerado un accidente de trabajo.

La justicia española sostuvo que la relación con la actividad laboral puede existir cuando una lesión aparece durante el tiempo y en el lugar de trabajo, siempre que no se demuestre de manera suficiente que no existe ninguna relación con la actividad profesional.

En este caso, la conducción nocturna también fue considerada dentro del análisis, debido al esfuerzo visual que implica para un conductor profesional.

Por ello, ni los antecedentes médicos, ni las cirugías anteriores, ni la ausencia de un traumatismo fueron considerados suficientes para eliminar el vínculo laboral.

¿Qué significa la decisión para el trabajador?

El reconocimiento como accidente laboral permite que el conductor mantenga las condiciones económicas asociadas a esa clasificación dentro del sistema español.

Esto es relevante porque una incapacidad derivada de un accidente de trabajo puede tener un tratamiento distinto al de una enfermedad común, particularmente en el cálculo y comienzo de las prestaciones.

El caso también muestra que tener una enfermedad o una cirugía previa no significa automáticamente que una lesión ocurrida durante el trabajo quede fuera de la protección laboral.

La justicia debe analizar las circunstancias concretas del episodio y determinar si existen elementos suficientes para romper la relación entre la lesión y la actividad realizada.

En este caso, después de años de litigio, el tribunal concluyó que los antecedentes médicos del conductor no bastaban para descartar el carácter laboral del desprendimiento de retina.

Así, la pérdida repentina de visión que sufrió mientras conducía un camión durante su jornada quedó reconocida como accidente de trabajo.

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