El aumento de la temperatura del mar comienza a cambiar el lugar donde viven los pulpos, mientras pescadores del Cantábrico detectan menos ejemplares en sus zonas habituales y expertos observan cómo el cambio climático puede alterar sus poblaciones
Los cambios en la temperatura del agua pueden modificar dónde se alimentan y se reproducen los pulpos. En algunas zonas del Cantábrico, los pescadores ya reportan una menor presencia durante la temporada de captura

El aumento de la temperatura de los océanos no solo modifica las condiciones del agua, también puede alterar dónde viven, se alimentan y se reproducen distintas especies marinas. El pulpo es uno de los animales que puede verse afectado por estos cambios debido a su relación con la temperatura y la disponibilidad de alimento.
Según información de OkDiario, pescadores de Galicia han detectado una menor presencia de pulpos en algunas zonas del litoral, especialmente hacia el sector del mar Cantábrico. El fenómeno ha generado preocupación entre quienes dependen de esta especie, aunque los datos disponibles muestran que el comportamiento no es igual en toda la costa.
La situación permite observar un problema más amplio: el calentamiento del agua puede modificar la distribución de las especies marinas y, con ello, cambiar también las condiciones en las que trabajan las comunidades pesqueras.
¿Por qué la temperatura del agua es importante para los pulpos?
Los pulpos son animales cuya distribución está relacionada con las condiciones ambientales de cada zona.
Cuando cambia la temperatura del agua, también pueden modificarse otros elementos fundamentales de su entorno, como la disponibilidad de alimento, la profundidad a la que permanecen y las condiciones para completar su ciclo biológico.
En aguas que se calientan por encima de las condiciones que la especie tolera habitualmente, los ejemplares pueden desplazarse hacia zonas donde encuentren temperaturas más adecuadas.
Esto significa que encontrar menos pulpos en un punto determinado no necesariamente significa que la especie haya desaparecido de una región. En algunos casos, puede tratarse de un cambio en su distribución.
Ese matiz es importante para interpretar lo que actualmente ocurre en determinadas zonas del Cantábrico.

Pescadores detectan menos ejemplares en algunas zonas
El caso de Galicia muestra cómo estos cambios ambientales pueden terminar reflejándose directamente en la actividad pesquera.
La temporada de captura del pulpo comenzó después de la veda biológica del 1 de julio de 2026. Desde entonces, parte de la flota ha percibido una menor presencia de ejemplares respecto a campañas anteriores.
José Antonio Pérez, presidente de la Federación de Cofradías de Pescadores de Galicia y patrón mayor de Ribeira, señaló que las capturas han disminuido respecto al año anterior.
Entre los factores mencionados también se encuentran la duración de la veda y las condiciones meteorológicas del invierno, que estuvo marcado por fuertes temporales.
La preocupación aumenta porque algunos pescadores han encontrado ejemplares con hueva en las rías. Esto puede ser relevante para el futuro de la población si los periodos de descanso biológico no coinciden con el momento real de reproducción de la especie.
El pulpo no está disminuyendo de la misma manera en toda Galicia
Uno de los puntos más importantes para entender el fenómeno es que no existe un descenso uniforme en todo el litoral gallego.
Miguel Salvande, técnico de la Consejería de Mar del Gobierno de Galicia, explicó que existen diferencias entre las distintas zonas de la costa.
De Finisterre hacia el norte, en dirección al Cantábrico, sí se han observado descensos marcados en la producción.
En cambio, de Finisterre hacia el sur, en la zona de las Rías Bajas, la producción se mantiene dentro de los promedios habituales para una especie que presenta variaciones naturales entre temporadas.
Por ello, hablar de una desaparición generalizada del pulpo sería incorrecto con los datos disponibles.
Lo que existe es un comportamiento diferente dependiendo de la zona, y la temperatura del agua es uno de los factores que ayudan a explicar esas diferencias.

¿Qué ocurre cuando el agua del mar se calienta?
El calentamiento del agua puede modificar el funcionamiento de los ecosistemas marinos.
Una de las consecuencias es que algunas especies pueden desplazarse hacia aguas más profundas o hacia regiones donde las temperaturas sean más favorables.
En el caso del pulpo del Cantábrico, el aumento de la temperatura superficial puede favorecer que los ejemplares busquen otras zonas.
Esto puede hacer que los pescadores encuentren menos animales en lugares donde históricamente eran habituales, aunque la especie continúe presente en otras áreas.
El cambio climático, por tanto, no necesariamente provoca que una especie desaparezca de inmediato. En algunos casos, primero modifica su distribución geográfica.
Las Rías Bajas tienen una condición que cambia el escenario
La diferencia entre el Cantábrico y las Rías Bajas también está relacionada con un fenómeno oceanográfico conocido como afloramiento costero.
Durante la primavera y el verano, los vientos del nordeste que soplan sobre la costa atlántica de Galicia desplazan parte del agua superficial hacia mar abierto.
Como consecuencia, ascienden desde las profundidades masas de agua más frías, con temperaturas aproximadas de 11 a 13 grados, y ricas en nutrientes.
Este proceso favorece la producción de fitoplancton, que constituye una parte fundamental de la cadena alimenticia marina.
El resultado es un ecosistema con condiciones diferentes respecto a otras zonas donde el agua superficial permanece más tiempo acumulada y cálida.

¿Por qué el Cantábrico puede calentarse más?
El Cantábrico no cuenta con un sistema de afloramiento comparable al de las Rías Bajas.
Durante el verano, la radiación solar calienta la capa superficial del mar. Si esa agua no se desplaza y mezcla adecuadamente con las capas inferiores, los nutrientes del fondo tienen más dificultades para llegar a la superficie.
Esto puede afectar la productividad de la cadena alimentaria marina.
Cuando las condiciones térmicas dejan de ser adecuadas para determinadas especies, estas pueden modificar su comportamiento y desplazarse hacia otras zonas.
En el caso del pulpo, esto puede significar buscar aguas más profundas o desplazarse hacia regiones del norte de Europa, donde las condiciones sean más favorables.
¿Significa esto que el pulpo está desapareciendo?
No necesariamente.
Los datos descritos muestran descensos localizados y diferencias entre zonas, pero no permiten afirmar que el pulpo esté desapareciendo de forma generalizada.
La especie tiene un ciclo biológico corto y sus poblaciones pueden experimentar variaciones importantes de un año a otro.
Por eso, para determinar si existe una tendencia permanente sería necesario analizar las capturas, la temperatura del agua, la disponibilidad de alimento y la reproducción durante periodos prolongados.
Lo que sí resulta relevante es que el calentamiento del mar puede convertirse en un factor capaz de modificar dónde se encuentran los pulpos.
¿Cómo puede afectar esto a los pescadores?
Los cambios en la distribución de una especie tienen consecuencias directas para quienes dependen de ella.
Si los pulpos se desplazan hacia aguas más profundas o hacia otras regiones, los pescadores pueden tener que recorrer mayores distancias, cambiar sus zonas de trabajo o adaptar sus métodos de captura.
También puede afectar los periodos de pesca y la cantidad de ejemplares disponibles en determinados puertos.
La situación es especialmente importante para las comunidades donde el pulpo representa una actividad económica tradicional.
Por eso, estudiar la temperatura del agua y la evolución de las poblaciones permite anticipar cambios que podrían afectar tanto al ecosistema como a la actividad pesquera.
El cambio climático también modifica los ecosistemas marinos
El caso del pulpo forma parte de un fenómeno más amplio relacionado con el calentamiento de los océanos.
Cuando la temperatura del mar cambia, no lo hace únicamente una variable ambiental. También pueden modificarse las relaciones entre depredadores y presas, la disponibilidad de alimento y las zonas donde distintas especies encuentran condiciones adecuadas para vivir.
Estos cambios pueden avanzar de manera gradual y no siempre son visibles de inmediato.
Sin embargo, para los pescadores que pasan buena parte del año en el mar, una modificación en la cantidad de ejemplares encontrados puede convertirse en una de las primeras señales de que el ecosistema está cambiando.
En el caso del pulpo, las diferencias observadas entre el Cantábrico y otras zonas de Galicia muestran precisamente por qué no basta con analizar una región completa como si todas sus aguas tuvieran las mismas condiciones.
El calentamiento del mar puede cambiar la distribución de una especie sin que eso signifique su desaparición inmediata, pero sí puede transformar dónde se encuentra, cómo se pesca y qué condiciones necesitará para mantenerse en el futuro.
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