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Japón alcanzó casi 100 mil personas de 100 años o más mientras la falta de trabajadores comienza a afectar el transporte de mercancías, una presión demográfica que lleva a empresas y autoridades a recurrir a robots, inteligencia artificial y camiones autónomos

El envejecimiento de la población y la caída de los jóvenes disponibles reducen la fuerza laboral, mientras empresas y gobierno prueban nuevas tecnologías para mantener la distribución de mercancías

Japón alcanzó casi 100 mil personas de 100 años o más mientras la falta de trabajadores comienza a afectar el transporte de mercancías, una presión demográfica que lleva a empresas y autoridades a recurrir a robots, inteligencia artificial y camiones autónomos

Japón enfrenta una combinación que está modificando su sistema de transporte y logística: el país se acerca a las 100 mil personas de 100 años o más, mientras la cantidad de trabajadores disponibles disminuye y la falta de conductores comienza a generar presión sobre el traslado de mercancías.

De acuerdo con información de Xataka, basada en datos y reportes de medios como BBC y Financial Times, Japón registró 99 mil 763 personas centenarias, de las cuales 88% son mujeres. Al mismo tiempo, cerca de 30% de su población tiene más de 65 años, situación que ha convertido al país en uno de los casos más representativos del envejecimiento poblacional.

El problema no se limita a la edad de sus habitantes. La disminución de nacimientos también significa que hay menos personas disponibles para ocupar los empleos que necesita la economía, entre ellos los relacionados con transporte y logística.

Japón tiene cada vez menos trabajadores

El cambio demográfico puede observarse en una cifra concreta: Japón cuenta actualmente con alrededor de un millón de jóvenes de 18 años, frente a los dos millones que tenía décadas atrás.

Esto reduce el número de personas que pueden incorporarse al mercado laboral justo cuando una parte importante de los trabajadores actuales se acerca a la jubilación.

Uno de los sectores donde la situación es más evidente es el transporte de mercancías. Según las proyecciones citadas por Xataka, alrededor de un tercio de los conductores está próximo a jubilarse y la fuerza laboral del sector podría reducirse 30% para 2030.

Algunas estimaciones apuntan a que Japón podría tener un déficit de alrededor de 210 mil conductores durante el año fiscal 2030, mientras otras proyecciones señalan que más de 500 mil puestos de camionero podrían quedar sin cubrir o estar en riesgo a nivel nacional.

Las cifras varían según la fuente y la metodología utilizada, pero coinciden en un punto: Japón tendrá menos conductores disponibles para transportar mercancías.

¿Qué ocurrió con las nuevas reglas para los conductores?

La falta de personal se complicó con las modificaciones laborales conocidas como la “cuestión 2024”.

Desde 2024 comenzaron a aplicarse límites más estrictos a las horas de conducción y al trabajo extraordinario de los conductores de camiones.

La medida buscó mejorar las condiciones laborales del sector, pero también redujo el número de horas que cada conductor puede permanecer al volante.

En un mercado que ya tenía dificultades para encontrar trabajadores, la reducción de horas disponibles aumentó la presión sobre las empresas de transporte.

Algunas compañías han recurrido a trabajadores extranjeros para cubrir parte de la demanda, aunque esta alternativa no resuelve por completo el problema de fondo.

Los robots ya ocupan un lugar central en algunos almacenes

Ante la falta de trabajadores, la automatización comenzó a ganar terreno en la logística japonesa.

Uno de los ejemplos más avanzados se encuentra en un centro de distribución de Amazon en Chiba, cerca de Tokio.

En ese complejo, la empresa utiliza una gran cantidad de robots para mover productos y organizar mercancías. El sistema permite aumentar la capacidad de almacenamiento alrededor de 40% frente a un almacén convencional.

Una de las máquinas ajusta automáticamente el embalaje de papel al tamaño del producto, mientras otros sistemas organizan artículos para facilitar su empaquetado y envío.

Amazon también utiliza DeepFleet, un modelo de inteligencia artificial diseñado para coordinar sus robots. De acuerdo con información de la propia compañía citada por Xataka, el sistema ha permitido mejorar alrededor de 10% el rendimiento de la flota robótica.

Sin embargo, la automatización todavía tiene un límite importante: los seres humanos siguen siendo necesarios para transportar los paquetes en distintas etapas de la cadena.

El mayor problema está fuera de los almacenes

La automatización puede resolver algunas tareas dentro de los centros logísticos, pero el traslado de las mercancías requiere una solución distinta.

El transporte por carretera es uno de los puntos donde la falta de trabajadores representa un mayor desafío.

Japón ya comenzó a realizar pruebas con camiones autónomos de nivel 4, una tecnología que permite que un vehículo opere de manera automatizada bajo determinadas condiciones y dentro de zonas o rutas específicas.

Las pruebas se realizan en corredores concretos, como la autopista Shin-Tomei, mientras el gobierno japonés también prepara un proyecto de transporte automatizado de mercancías entre Tokio y Osaka.

Japón prepara una “carretera cinta transportadora”

Uno de los proyectos más ambiciosos consiste en crear un corredor automatizado de carga entre Tokio y Osaka.

La propuesta ha sido descrita como una “carretera cinta transportadora”, porque busca utilizar sistemas automatizados para mover mercancías a lo largo de cientos de kilómetros sin depender completamente de conductores humanos.

Las primeras pruebas de este sistema están previstas para 2027.

La intención es atender una parte de la creciente demanda de transporte sin depender exclusivamente de una fuerza laboral que cada vez resulta más limitada.

¿Por qué Japón no está lleno de robots?

Aunque Japón suele estar asociado con la robótica, la automatización de sus almacenes todavía enfrenta importantes obstáculos.

Datos de Interact Analysis citados por Xataka indican que, fuera del ecosistema de Amazon, Japón tiene alrededor de 0.17 robots por almacén, frente a 0.68 en Estados Unidos y 0.57 en China.

Parte de la explicación está relacionada con las características geográficas y económicas del país.

Japón tiene una geografía montañosa que dificulta la construcción de grandes almacenes horizontales. En su lugar, muchas instalaciones deben construirse en espacios reducidos y con varios niveles.

A esto se suma que el comercio electrónico representa alrededor de 10% de las ventas minoristas, una proporción menor que la registrada en otros mercados como Reino Unido.

La inversión necesaria para automatizar instalaciones también puede ser elevada y no todas las empresas tienen claro cuánto tiempo necesitarían para recuperar ese gasto.

Las empresas todavía necesitan trabajadores

El caso japonés muestra que los robots no pueden sustituir de inmediato todos los puestos que quedan vacantes.

Las máquinas pueden realizar tareas repetitivas dentro de los almacenes, pero todavía existen actividades que requieren trabajadores, especialmente aquellas relacionadas con el traslado físico de productos y la operación de vehículos.

Empresas como Nippon Express han probado carretillas autónomas, estanterías móviles y otros sistemas automatizados, aunque sus responsables todavía evalúan si las inversiones pueden recuperarse en un periodo razonable.

Por otra parte, compañías como SBS Holdings han recurrido a trabajadores extranjeros para cubrir parte de la demanda de conductores.

La estrategia, por tanto, combina varias alternativas: contratación de personal, automatización e inteligencia artificial.

El problema ya no es solo económico

El reto para Japón va más allá de cuánto cuesta instalar un robot o cuánto puede ahorrar una empresa al automatizar un proceso.

El problema central es que hay menos personas disponibles para ocupar los puestos necesarios para mantener funcionando la economía.

Con una población cada vez más envejecida y una generación joven más pequeña, la capacidad de reemplazar a los trabajadores que se jubilan se reduce.

Por eso, el debate sobre la automatización está cambiando. Ya no se trata únicamente de hacer más eficientes las empresas, sino de determinar cómo mantener funcionando servicios esenciales cuando no hay suficientes trabajadores.

Japón está utilizando su situación demográfica como una prueba para buscar respuestas. Los robots, la inteligencia artificial y los vehículos autónomos pueden cubrir una parte de esa brecha, pero el país todavía enfrenta la pregunta de cuánto tiempo tardarán estas tecnologías en alcanzar una escala suficiente para sostener por sí solas su sistema de distribución.

Mientras tanto, el envejecimiento de la población continúa avanzando y la disponibilidad de trabajadores sigue disminuyendo, lo que convierte a la logística y el transporte en uno de los sectores donde Japón deberá encontrar soluciones antes de que la falta de conductores limite todavía más el movimiento de mercancías.

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