Familia en Arizona construye una casa en el desierto con tierra, agua de lluvia y energía solar para vivir sin depender de la red eléctrica ni del agua pública
Los Longnecker trabajan desde 2020 en una vivienda circular de 232 metros cuadrados, con muros de tierra de 40 centímetros, un depósito para captar lluvia y paneles solares para generar su propia electricidad.

Una familia de Arizona lleva desde 2020 construyendo su propio hogar en medio del desierto con un objetivo claro: vivir sin depender de la red eléctrica ni del suministro público de agua. Los Longnecker y sus cuatro hijos levantan una vivienda circular de 232 metros cuadrados utilizando principalmente tierra, agua de lluvia y energía solar.
El proyecto, llamado Hyper Adobe Roundhouse, se encuentra en el condado de Cochise y busca crear una casa que pueda durar siglos. Para conseguirlo, la familia decidió experimentar con materiales naturales y un sistema de construcción basado en tierra compactada.
La familia documenta el avance y las características de la vivienda en la página oficial del proyecto, donde explica cómo desarrolló el sistema de construcción, el abastecimiento de agua y la generación de electricidad.
Una casa hecha con tierra en pleno desierto
La vivienda utiliza una técnica conocida como hyperadobe, una variante de la construcción con sacos de tierra.
En lugar de utilizar ladrillos tradicionales, los Longnecker colocan tubos de malla tejida que se rellenan con tierra húmeda. Después, el material se compacta hasta formar grandes bloques de adobe.
Los muros alcanzan aproximadamente 40 centímetros de grosor y se construyen capa por capa.
El método fue desarrollado por Fernando Pacheco a partir del sistema de sacos de tierra creado anteriormente por el arquitecto Nader Khalili. La malla permite que cada capa se conecte con la siguiente, por lo que no es necesario utilizar alambre de púas entre los niveles.
De acuerdo con la familia, toda la vivienda de 232 metros cuadrados requirió apenas nueve rollos de plástico.
Antes de comenzar la construcción principal, los Longnecker pasaron cinco años experimentando con la técnica. Construyeron una oficina, un gallinero y otras estructuras pequeñas para comprobar cómo funcionaba el sistema, ya que ninguno tenía experiencia previa en este tipo de construcción.
¿Por qué la casa tiene una forma circular?
El diseño de la vivienda está formado por cuatro círculos de diferentes diámetros, conectados por cuatro muros rectos.
La forma no responde solamente a una decisión estética. Según explica la familia, las paredes circulares aprovechan la fuerza de la gravedad, que empuja los muros hacia el interior y ayuda a estabilizar la estructura.
El diseño está inspirado en una vivienda australiana.
La cimentación comenzó con alrededor de 300 toneladas de material compactado, con las que elevaron la construcción unos 30 centímetros sobre el terreno. Esto permite protegerla de las inundaciones que pueden producirse durante los monzones del desierto.
También se construyeron zanjas de unos 45 centímetros de profundidad, rellenas con grava para facilitar el drenaje.
Los muros rectos tienen contrafuertes cada tres metros, mientras que las paredes circulares se refuerzan entre sí mediante su propia geometría.
Para estabilizar la tierra, la familia utiliza una mezcla de 5 % de cemento y agua. En las capas inferiores y superiores la proporción aumenta hasta 10 %.
La vivienda está diseñada para soportar las condiciones del lugar, donde las temperaturas pueden alcanzar 43 grados durante el verano y descender hasta los 7 grados en invierno.
¿Cómo obtiene agua una casa en medio del desierto?
Uno de los principales retos para la familia es el suministro de agua.
Los pozos en esta zona de Arizona se han vuelto costosos, por lo que los Longnecker decidieron depender de la captación de agua de lluvia.
El techo metálico de la vivienda está diseñado para recoger el agua durante las temporadas de lluvia y conducirla hasta un depósito de acero con capacidad aproximada de 114 mil litros, ubicado al otro lado del camino de acceso.
El sistema aprovecha la gravedad para llevar el agua desde el techo hasta el depósito. Una vez almacenada, una bomba se encarga de filtrarla y presurizarla para llevarla hasta la vivienda.
La construcción también obligó a planificar las instalaciones antes de levantar los muros. Debido a sus 40 centímetros de grosor, colocar posteriormente tuberías y cables habría sido complicado.
Por eso, la familia diseñó previamente el recorrido del agua e integró las tuberías en la cimentación. En el interior también construyó paredes de madera para ocultar buena parte de las instalaciones.
La casa genera su propia electricidad
La vivienda tampoco estará conectada a la red eléctrica.
El proyecto contempla un sistema de energía solar con aproximadamente 20 mil vatios de paneles y una capacidad de almacenamiento de entre 60 y 90 kilovatios hora.
Las baterías y los inversores se encuentran en un cobertizo separado de la vivienda, desde donde se gestiona la electricidad que utiliza la familia.
Pero los paneles solares no son el único elemento utilizado para mantener una temperatura adecuada.
Los muros de tierra también ayudan a controlar la temperatura
La construcción aprovecha la llamada masa térmica de los muros de tierra.
La idea es que las paredes absorban parte del calor exterior y lo transfieran lentamente hacia el interior. Según la familia, este proceso puede tardar alrededor de 12 horas, lo que permite reducir los cambios bruscos de temperatura dentro de la vivienda.
El muro más largo está orientado hacia el sur para aprovechar el sol durante el invierno, mientras que un alero proporciona sombra durante el verano.
La familia también busca reducir el consumo de electricidad mediante otras fuentes de energía. Utiliza propano para la cocina, el horno y la secadora, además de una estufa de leña.
Así, el objetivo del proyecto no es solamente producir electricidad con paneles solares, sino combinar la orientación de la casa, los muros de tierra y otras fuentes de energía para necesitar la menor cantidad posible de calefacción y climatización.
Una vivienda pensada para depender lo menos posible de servicios externos
La construcción de los Longnecker combina varios sistemas que funcionan de manera independiente de los servicios públicos.
La tierra forma los muros, el techo permite captar agua de lluvia, los paneles solares generan electricidad y el diseño circular contribuye a la estabilidad de la estructura.
Después de varios años de pruebas, la familia continúa trabajando en una vivienda diseñada para aprovechar los recursos disponibles en el propio desierto y reducir al mínimo su dependencia de la infraestructura convencional.
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