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Nagasaki recuerda a sus 204 mil víctimas 81 años después y su alcalde lanza una advertencia mundial sobre el peligro real de una nueva guerra nuclear en medio de los conflictos de Ucrania y Medio Oriente

El minuto de silencio a las 11:02 marcó el inicio de una ceremonia que reunió a representantes de 98 países y dejó un mensaje claro sobre el futuro de la paz.

Nagasaki recuerda a sus 204 mil víctimas 81 años después y su alcalde lanza una advertencia mundial sobre el peligro real de una nueva guerra nuclear en medio de los conflictos de Ucrania y Medio Oriente

Este 9 de agosto, Japón y el mundo volvieron la mirada hacia Nagasaki. A las 11:02 de la mañana (hora local) la ciudad guardó un minuto de silencio para recordar el momento exacto en que, hace 81 años, una bomba atómica estadounidense arrasó con todo a su paso.

La conmemoración, realizada en el marco de la ceremonia anual por la paz, contó con la presencia de la primera ministra Sanae Takaichi y representantes de 98 países, según informó la cadena pública NHK.

El alcalde Shiro Suzuki encabezó el acto y colocó una lista actualizada de víctimas en el monumento conmemorativo; dicho registro contiene ahora 204 mil 708 nombres, de los cuales 2 mil 773 fueron añadidos en el último año.

La cifra oficial de muertos al cierre de 1945 supera las 73 mil personas, aunque el gobierno municipal eleva la cifra total de afectados, entre muertos y heridos, a 150 mil, lo que representaba en ese entonces dos tercios de la población de la ciudad.

Declaración de Paz

El alcalde Suzuki aprovechó su discurso, conocido como la Declaración de Paz, para hacer un llamado contundente a la comunidad internacional.

En un tono crítico y directo, señaló que actualmente existen más de 12 mil ojivas nucleares en la Tierra, y cuestionó por qué algunos países se aferran a un arma tan brutal.

En un contexto de desconfianza mutua generalizada, conflicto y división en la comunidad internacional, la dominación por la fuerza de las grandes potencias se ha generalizado”, afirmó.

—  Shiro Suzuki, alcalde de Nagasaki

Mencionó los conflictos en Ucrania y Medio Oriente, donde están involucrados estados con armas nucleares, y advirtió que la modernización y el fortalecimiento de estos arsenales crean un círculo vicioso que profundiza la desconfianza y el enfrentamiento.

Uno de los puntos centrales de su mensaje fue el rechazo a la llamada “teoría de la disuasión nuclear”. Según Suzuki, los países que defienden esta postura argumentan que la posesión de estas armas, incluso sin usarlas, puede disuadir ataques. Sin embargo, el alcalde lanzó una pregunta directa:

en las circunstancias extremas de la guerra, ante la decisión final que amenaza la supervivencia misma de la nación, ¿quién puede asegurar que no apretaría el botón nuclear?”.

Recordó que los bombardeos de Hiroshima y Nagasaki demostraron que los seres humanos pueden cruzar esa línea. Por ello, insistió en que las armas nucleares no son un “mal necesario”, sino un “mal absoluto”, y que la humanidad y estas armas jamás podrán coexistir.

El testimonio de una sobreviviente

Durante la ceremonia, quien tomó la palabra fue Chiyoko Motomura, una mujer que tenía apenas 6 años cuando la bomba explotó.

Como representante de los sobrevivientes, leyó el “Juramento por la Paz”. Su mensaje fue profundamente personal y emotivo.

Creo que la paz significa proteger la vida, y que la vida debe ser protegida por encima de todo”, declaró.

—  Chiyoko Motomura, sobreviviente de la bomba atómica de Nagasaki

Motomura prometió dedicar el resto de su vida a alzar la voz por la paz y a orar para que la guerra nunca vuelva a ocurrir. Lo dijo como un compromiso con las almas que descansan en la colina, perdidas en un instante por la bomba atómica.

Según retomó el diario The Mainichi, Motomura amplió su reflexión y cuestionó directamente a los líderes mundiales:

¿Acaso los líderes de estas naciones no ven los rostros de quienes luchan cada día por sobrevivir? ¿No ven a los niños pequeños que vagan descalzos y lloran?”, preguntó.

Para ella, los recuerdos del bombardeo atómico, que ha cargado como un peso durante 81 años a cambio de la vida de su abuela, no pueden ser considerados simplemente “una historia antigua”.

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La postura del gobierno japonés

La primera ministra Sanae Takaichi también ofreció un discurso en el evento. En sus palabras, reafirmó el compromiso de Japón con los Tres Principios No Nucleares, que prohíben producir, poseer o introducir armas nucleares en el país.

Bajo el juramento de que Nagasaki sea la última ciudad en sufrir un bombardeo atómico, y como misión de la única nación que ha sufrido una guerra nuclear, haremos esfuerzos realistas y prácticos para lograr un mundo sin armas nucleares”, declaró.

—  Sanae Takaichi, primera ministra de Japón
Sanae Takaichi durante la ceremonia de conmemoración del 81 aniversario de la bomba atómica de Nagasaki. | Crédito: X (@takaichi_sanae)

Posteriormente, en sus redes sociales, la mandataria compartió más detalles de su participación. Señaló que, tras la ceremonia, visitó el Museo de la Bomba Atómica y escuchó las peticiones de los grupos de sobrevivientes. También acudió al Hogar para Víctimas de la Bomba Atómica de Nagasaki, donde convivió con personas de edad avanzada que, dijo, le transmitieron “energía” con sus sonrisas.

Takaichi mencionó además la existencia de los “árboles sobrevivientes” en la ciudad, aquellos que resistieron la explosión hace 81 años y que hoy se alzan como símbolo de la reconstrucción.

La figura de esos árboles se superpone con la de los ciudadanos de Nagasaki, que han logrado una magnífica reconstrucción desde las ruinas”, escribió.

En su mensaje oficial, la primera ministra también adelantó que el gobierno implementará “medidas integrales de apoyo” en materia de salud, atención médica y bienestar para las personas afectadas por la radiación, y que se agilizarán los exámenes para la certificación de enfermedades relacionadas con la bomba atómica.

Un contexto de creciente tensión global

La conmemoración de este año ocurre en un momento especialmente delicado para la seguridad mundial. La guerra en Ucrania, que involucra a una potencia nuclear como Rusia, y el recrudecimiento del conflicto en Medio Oriente, donde también hay actores con capacidad nuclear, mantienen en vilo a la comunidad internacional.

El alcalde Suzuki pidió que Japón participe en la próxima Conferencia de Examen del Tratado sobre la Prohibición de las Armas Nucleares, que se celebrará este año.

El alcalde no ocultó su preocupación por el estancamiento en el desarme. Recordó que las Conferencias de Examen del Tratado de No Proliferación Nuclear (TNP) no han logrado adoptar un documento final favorable al desarme por tercera vez consecutiva. Este dato, señaló, evidencia la dificultad de avanzar en un entorno internacional cada vez más polarizado.

Ante este panorama, el llamado de Nagasaki resuena con fuerza. La ciudad, que fue reducida a cenizas en 1945, insiste en que la paz no es solo la ausencia de guerra, sino un ejercicio diario de empatía y comprensión mutua. “Hay cosas que podemos hacer para crear un mundo pacífico”, dijo Suzuki en su declaración, dirigiéndose a todos los “ciudadanos del mundo”.

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