México entrega 431 millones de metros cúbicos de agua a Estados Unidos para cumplir el Tratado de 1944, pero el acuerdo no salda la deuda pendiente que mantiene abierta la disputa por el reparto del recurso entre ambos países
La entrega corresponde al primer año del ciclo 37 establecido en el acuerdo bilateral. Aunque Washington reconoció el cumplimiento de la cuota anual, todavía reclama atender los compromisos de agua acumulados y garantizar el suministro para los productores agrícolas del sur de Texas

México completó la entrega de aproximadamente 431 millones de metros cúbicos de agua a Estados Unidos, con lo que cubrió el volumen mínimo correspondiente al primer año del ciclo 37 del Tratado de Aguas de 1944. El cumplimiento fue confirmado el 24 de octubre por autoridades de ambos países, aunque las obligaciones relacionadas con el reparto del recurso siguen siendo un asunto pendiente en la relación bilateral.
De acuerdo con información de Infobae y los comunicados de la Secretaría de Relaciones Exteriores (SRE), el Gobierno mexicano alcanzó la meta mediante la coordinación de distintas dependencias y las estrategias conjuntas anunciadas el 3 de febrero de 2026. La Cancillería sostuvo que las medidas permitieron cumplir el compromiso sin poner en riesgo el consumo de agua de las comunidades ni la producción de alimentos en la región fronteriza.
El volumen entregado equivale a 350 mil acres-pie de agua, una medida utilizada en Estados Unidos para calcular grandes cantidades del recurso. Esta cifra representa el mínimo anual establecido para las aportaciones mexicanas de determinados afluentes del Río Bravo, de acuerdo con las disposiciones del tratado.
La entrega se realizó en un contexto de disponibilidad limitada de agua en la cuenca. Por ello, el Gobierno mexicano señaló que las acciones se organizaron considerando las condiciones hidrológicas y la necesidad de proteger el abastecimiento de la población.
Estados Unidos reconoce el cumplimiento, pero advierte que falta resolver la deuda
La secretaria de Agricultura estadounidense, Brooke Rollins, confirmó que México cumplió con la entrega mínima acordada para este periodo. Sin embargo, señaló que el trabajo entre ambos gobiernos debe continuar, ya que las entregas futuras y la atención de la deuda hídrica pendiente siguen siendo importantes para su país.
El reconocimiento se refiere al compromiso correspondiente al primer año del ciclo actual, no a la totalidad de las obligaciones acumuladas. En consecuencia, cumplir la cuota anual no significa que México haya saldado todos los volúmenes de agua pendientes.
Washington ha puesto especial atención en el suministro para los agricultores y ganaderos del sur de Texas, quienes utilizan el recurso para sus actividades productivas. La disponibilidad de agua es relevante para el riego de cultivos y la continuidad de las operaciones agropecuarias en esa zona.
La diferencia entre el cumplimiento anual y la deuda acumulada es central para entender el alcance del anuncio. México alcanzó el volumen mínimo correspondiente al periodo que concluyó, pero los dos gobiernos todavía deben dar seguimiento a los compromisos pendientes y a las entregas previstas para los siguientes años.
Qué establece el Tratado de Aguas de 1944
El acuerdo firmado por México y Estados Unidos el 3 de febrero de 1944 establece reglas para distribuir las aguas internacionales de los ríos Colorado, Tijuana y Bravo. Su objetivo es ordenar el aprovechamiento de estos recursos compartidos y definir las obligaciones de cada país.
En el caso del Río Bravo, México debe entregar a Estados Unidos una tercera parte del agua que llega a su cauce principal desde seis afluentes mexicanos: los ríos Conchos, San Diego, San Rodrigo, Escondido y Salado, además del arroyo de Las Vacas.
El tratado establece que esa aportación no debe ser inferior, en promedio, a 431 millones 721 mil metros cúbicos anuales durante ciclos consecutivos de cinco años. Por tanto, el cumplimiento se evalúa dentro de las reglas y los periodos contemplados en el acuerdo, no como una obligación independiente de las condiciones de cada año.
El documento también contempla qué ocurre cuando una sequía extraordinaria o un accidente grave en los sistemas hidráulicos dificulta alcanzar las entregas mínimas. En esos casos, los volúmenes faltantes al cierre del ciclo de cinco años deben reponerse durante el siguiente ciclo, conforme a las disposiciones del propio tratado.
Esta estructura explica por qué una entrega anual puede completarse mientras siguen existiendo compromisos que requieren seguimiento durante periodos más amplios.
México y Estados Unidos acordaron una ruta de trabajo en 2026
El 3 de febrero de 2026, ambos gobiernos anunciaron estrategias conjuntas para organizar las entregas de agua y atender las obligaciones relacionadas con el tratado. El plan busca dar mayor previsibilidad al cumplimiento de los compromisos, tomando en cuenta las condiciones de la cuenca y la disponibilidad del recurso.
La coordinación también responde a las diferencias que surgieron por las entregas pendientes del ciclo anterior. Durante 2025, el presidente estadounidense, Donald Trump, acusó a México de incumplir el tratado y exigió que se enviara más agua, en medio de tensiones que incluyeron amenazas de imponer aranceles.
El anuncio de octubre representa un avance en el cumplimiento del compromiso anual, pero no elimina la necesidad de mantener las conversaciones técnicas y diplomáticas. La continuidad de las entregas y el tratamiento de los volúmenes pendientes permanecen entre los asuntos que requieren atención de ambos países.
Por su parte, el embajador de México en Estados Unidos, Roberto Lazzeri, atribuyó el resultado al diálogo y a la cooperación bilateral. La SRE reiteró que México está dispuesto a continuar trabajando con Washington para cumplir el acuerdo, con respeto a la soberanía nacional y a las necesidades de las comunidades.
El reto de cumplir el tratado sin comprometer el consumo de agua en México
El reparto del agua entre ambos países exige equilibrar las obligaciones internacionales con las necesidades de las poblaciones y las actividades productivas que dependen de la cuenca del Río Bravo.
La SRE afirmó que el cumplimiento se logró sin poner en riesgo el derecho humano al agua, el consumo de las comunidades ni la producción de alimentos, en particular en la zona fronteriza. Esta valoración corresponde a la posición oficial del Gobierno mexicano.
Al mismo tiempo, la disponibilidad del recurso y las condiciones hidrológicas influyen en la planificación de las entregas. Por ello, el seguimiento del tratado requiere coordinación entre las autoridades responsables y atención a las necesidades de quienes dependen del agua en ambos lados de la frontera.
El resultado anunciado el 24 de octubre confirma que México alcanzó la cuota mínima prevista para el primer año del ciclo 37. Sin embargo, la deuda hídrica pendiente y las entregas de los próximos años mantienen abierto el desafío de cumplir el tratado sin descuidar el abastecimiento de las comunidades ni las actividades agrícolas.
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