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Ante la falta de incentivos y la imposición de aranceles de Estados Unidos que ocasionó la caída en la producción de vehículos eléctricos, la industria automotriz mexicana enfrenta un punto de inflexión como centro de manufactura que podría abrir la puerta a marcas asiáticas e iniciativas nacionales

El desplome en la producción de eléctricos abre paso a un nuevo mapa industrial donde las marcas chinas y los proyectos mexicanos toman protagonismo.

Ante la falta de incentivos y la imposición de aranceles de Estados Unidos que ocasionó la caída en la producción de vehículos eléctricos, la industria automotriz mexicana enfrenta un punto de inflexión como centro de manufactura que podría abrir la puerta a marcas asiáticas e iniciativas nacionales

La eliminación de los incentivos para la compra de autos eléctricos en Estados Unidos y la aplicación de aranceles de 25% a los coches fabricados en México frenaron la producción nacional de vehículos eléctricos.

Analistas consultados por EL UNIVERSAL coinciden en que el país perdió el impulso en ese segmento, lo cual frenó las expectativas de que México se convirtiera en un centro de manufactura de este modelo.

El efecto se refleja en las cifras del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi): la producción nacional de modelos eléctricos se desplomó entre enero y agosto de este año. Solo en agosto, las exportaciones de productos automotrices cayeron 2.2% anual, resultado de una reducción de 1.0% en las ventas hacia Estados Unidos y de 7.8% en las dirigidas a otros mercados, según el mismo organismo.

Los modelos que retrocedieron

EL UNIVERSAL reporta que varios eléctricos ensamblados en México sufrieron caídas fuertes en su fabricación:

  • El Mustang Mach E de Ford, al ensamblar sólo 24 mil 974 unidades, bajó 49%.
  • El Honda Prologue retrocedió 60%, luego de que la japonesa decidiera dejar de comercializarlo en Estados Unidos a partir de 2027.
  • Las camionetas Equinox EV y Blazer EV, ambas producidas en Ramos Arizpe, Coahuila, registraron desplomes de 79% y 82%, en ese orden.
  • La Tacoma Híbrida Eléctrica cayó 21%, con 22 mil 993 unidades fabricadas hasta agosto.
  • La Jeep Wagoneer S, versión eléctrica que Stellantis comenzó a producir en Toluca, dejó de fabricarse en 2024.

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¿Por qué cayó la demanda de eléctricos?

El director regional para Latam de Urban Science, Eric Ramírez, explicó a EL UNIVERSAL que la caída responde a dos factores:

  1. La Casa Blanca retiró los incentivos de 7 mil 500 dólares para la compra de eléctricos en Estados Unidos, lo que golpeó la demanda.
  2. La aplicación de aranceles de 25% a las exportaciones de coches fabricados en México.

No obstante, señaló que hay un factor de fondo: no todos los consumidores quieren un vehículo eléctrico. Muchas personas, por su actividad laboral o por vivir en zonas rurales prefieren un coche a gasolina, una pick up o un híbrido.

Los híbridos mantienen la preferencia

Las cifras muestran que los vehículos híbridos mantienen la preferencia: al menos en México, entre enero y mayo de 2026 se vendieron 54 mil 73 híbridos convencionales y 12 mil 63 híbridos conectables.

La cifras contrastan con le venta de 11 mil 566 vehículos totalmente eléctricos durante el mismo periodo.

Los híbridos convencionales concentraron 69.6% de las ventas del segmento, los conectables representaron 15.5% y los eléctricos, 14.9%.

México, laboratorio de pruebas

De acuerdo con EL UNIVERSAL, Ramírez señaló que para las empresas fabricar autos en México equivale a operar un laboratorio de pruebas, pues resulta más económico lanzar o cancelar proyectos de manufactura a comparación con Estados Unidos.

México siempre ha sido un laboratorio de pruebas porque es más barato. Si algo sale mal en Estados Unidos cuesta 20 veces más de lo que cuesta en el país. Los errores son más baratos en México, el nivel de inversión es menor y las ganancias son mayores”, declaró al medio.

Armando Soto, director general de Kaso y Asociados, señaló que México tenía el potencial para ser una plataforma de manufactura para vehículos eléctricos debido a sus plantas consolidadas, una buena cadena logística y una red sólida de proveedores.

Sin embargo, Soto coincidió que Estados Unidos, con la falta de incentivos y la aplicación de aranceles, muestra una falta de interés en el desarrollo acelerado de vehículos eléctricos.

El otro lado de la moneda: marcas asiáticas buscan ensamblar en México

Ante el avance de los fabricantes asiáticos, la industria automotriz mexicana atraviesa un punto de inflexión.

En los últimos años, la llegada masiva de vehículos fabricados en China ha transformado el panorama comercial, impulsada por marcas como MG Motor, Chirey, Geely y BYD.

No obstante, el modelo basado solo en la importación enfrenta retos estructurales por el endurecimiento de las políticas comerciales y arancelarias a escala global.

Por ello, de acuerdo con un reporte de El Economista, las marcas asiáticas exploran la oportunidad de ensamblar vehículos en territorio mexicano en lugar de limitarse a importar autos terminados. Lo que buscan es aprovechar la capacidad instalada mediante acuerdos de manufactura con socios industriales.

El producto mexicano

La producción de vehículos eléctricos en México no se limita a marcas de países extranjeros. La iniciativa mexicana empieza a mostrar dos rutas hacia la movilidad eléctrica:

  1. Olinia: vehículo eléctrico presentado por el Gobierno federal con un precio desde 150 mil pesos y entregas previstas para el verano de 2027.
  2. Avido: prototipo funcional creado en Sonora, pensado como alternativa compacta para sectores como el estudiantil.

El panorama de la movilidad eléctrica en México

El panorama para el vehículo eléctrico en México quedó dividido en dos realidades.

Por un lado, la manufactura de exportación perdió fuerza tras el retiro de incentivos en Estados Unidos y la imposición de aranceles, con modelos que redujeron su producción o salieron del mercado.

Por otro, el consumo interno sigue inclinándose por los híbridos convencionales, mientras las marcas asiáticas buscan nuevas formas de producir en el país y aparecen proyectos nacionales de bajo costo como Olinia y Avido.

Con este escenario, la pregunta ya no es si México será el centro de manufactura eléctrica de Norteamérica, sino qué lugar ocupará en un mercado que cambia de dirección.

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