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Mientras México registra una caída sostenida de la fecundidad, Francia llegó a 1.56 hijos por mujer en 2025 y enfrenta un envejecimiento cada vez mayor de su población, un fenómeno que también comienza a transformar la estructura demográfica mexicana

Ambos países atraviesan una reducción de la fecundidad, pero Francia ya registra más muertes que nacimientos y tiene una proporción de adultos mayores casi igual a la de menores de 20 años

Mientras México registra una caída sostenida de la fecundidad, Francia llegó a 1.56 hijos por mujer en 2025 y enfrenta un envejecimiento cada vez mayor de su población, un fenómeno que también comienza a transformar la estructura demográfica mexicana

México y Francia están viviendo una transformación demográfica marcada por familias más pequeñas, menos nacimientos y una población que envejece. Aunque los dos países tienen diferencias importantes, sus estadísticas muestran una tendencia que ha cobrado relevancia en los últimos años.

De acuerdo con datos del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI), México registró una tasa global de fecundidad de 1.60 hijos por mujer en 2023, frente a 2.07 en 2018 y 2.21 en 2014. El indicador corresponde a los periodos de referencia utilizados por la Encuesta Nacional de la Dinámica Demográfica (ENADID).

La discusión adquirió mayor relevancia en septiembre de 2026, después de que la presidenta Claudia Sheinbaum pidiera analizar las razones por las que cada vez más jóvenes tienen menos hijos o deciden no tenerlos. El planteamiento surgió después de la publicación de los resultados de la Encuesta Intercensal 2025, que también mostraron cambios importantes en la estructura por edades de la población.

El INEGI reportó que la edad mediana de México llegó a 32 años en 2025, frente a 29 años en 2020. El mismo organismo estima una población de 130.9 millones de habitantes y un índice de envejecimiento de 68.2 personas adultas mayores por cada 100 niños y jóvenes.

Francia llegó a 1.56 hijos por mujer

Francia presenta un escenario todavía más avanzado en algunos indicadores. Según el Instituto Nacional de Estadística y Estudios Económicos de Francia (Insee), en 2025 nacieron aproximadamente 645 mil bebés, 2.1% menos que en 2024 y 23.6% menos que en 2010, cuando se registró el último máximo de nacimientos.

La fecundidad también continuó descendiendo. El indicador pasó de 1.61 hijos por mujer en 2024 a 1.56 en 2025, su nivel más bajo desde el final de la Primera Guerra Mundial, de acuerdo con el balance demográfico publicado por Insee en enero de 2026.

La comparación con México permite dimensionar que ambos países están por debajo del nivel de reemplazo generacional, aunque las cifras proceden de fuentes y periodos estadísticos distintos. En México, la ENADID 2023 situó la tasa global de fecundidad en 1.60 hijos por mujer; en Francia, Insee calculó 1.56 para 2025.

Francia ya tiene más muertes que nacimientos

Una de las diferencias más relevantes aparece al observar el saldo natural de la población.

En 2025, Francia registró 645 mil nacimientos frente a 651 mil muertes, lo que produjo un saldo natural negativo de aproximadamente 6 mil personas. Insee señala que fue la primera vez desde el final de la Segunda Guerra Mundial que el país registró más muertes que nacimientos en el conjunto de Francia.

Esto no significa que la población francesa haya comenzado a disminuir inmediatamente, porque la migración también influye en el crecimiento demográfico. Insee estimó para 2025 un saldo migratorio provisional positivo de 176 mil personas, suficiente para que la población total siguiera aumentando.

La diferencia es importante: una población puede seguir creciendo aunque nazcan menos personas, siempre que otros factores, especialmente la migración, compensen la diferencia entre nacimientos y muertes.

Los adultos mayores ya representan 22% de la población francesa

El envejecimiento también puede observarse directamente en la estructura de edades.

Al 1 de enero de 2026, las personas de 65 años o más representaban alrededor de 22% de la población francesa, una proporción prácticamente igual a la de los menores de 20 años, que representaban 22.5%. En 2006, los mayores de 65 años constituían 16.4% de la población, mientras que los menores de 20 representaban 25.1%.

En otras palabras, durante dos décadas aumentó el peso de los adultos mayores mientras disminuyó el de los grupos más jóvenes.

El fenómeno está relacionado con dos procesos simultáneos: el aumento de la población que llega a edades avanzadas y la reducción del número de nacimientos. Insee señala que el número de personas de 65 años o más ha aumentado durante más de 30 años y que el proceso se aceleró desde mediados de la década de 2010.

Los franceses también están teniendo hijos más tarde

La edad en la que se tienen hijos es otro elemento importante para entender la evolución demográfica.

Un informe público francés elaborado por el Consejo de Orientación de las Jubilaciones (COR) señala que la edad media al momento del nacimiento llegó a 31.2 años para las mujeres en 2025, frente a 29.6 años en 2005. Para los hombres, el promedio fue de 34.1 años, contra 32.6 en 2005.

El mismo informe explica que el retraso en los nacimientos puede reducir temporalmente el indicador de fecundidad de un año determinado. Es decir, tener hijos a edades más avanzadas no necesariamente significa que todas las personas terminarán teniendo menos hijos durante su vida, aunque el descenso sostenido de la fecundidad observado desde 2010 sí representa una señal relevante para la evolución demográfica francesa.

La edad también importa desde el punto de vista de la fertilidad. Un informe de la Corte de Cuentas francesa señala que el aumento de la edad al tener hijos está relacionado con factores como la prolongación de los estudios, la participación de las mujeres en el mercado laboral, los cambios en los estilos de vida, las dificultades económicas y el acceso a la vivienda.

¿Qué significa esto para México?

El caso francés permite observar hacia dónde puede conducir una tendencia que también está presente en México: menos nacimientos modifican gradualmente la estructura de la población.

En México, los datos más recientes del INEGI muestran que la edad mediana pasó de 29 a 32 años entre 2020 y 2025. Además, solamente 5.8% de la población tenía entre 0 y 4 años, mientras el grupo de 5 a 9 años representaba 7.4%.

Esto no significa que México se encuentre en la misma situación demográfica que Francia. Francia ya tiene una proporción de personas mayores mucho más elevada y registró en 2025 un saldo natural negativo. México todavía mantiene una estructura poblacional distinta, aunque sus indicadores muestran que la transición hacia una población de mayor edad ya está en marcha.

Por ello, la preocupación expresada recientemente por Sheinbaum se relaciona con una cuestión que va más allá del número de bebés que nacen cada año. Una menor fecundidad también puede modificar con el tiempo el tamaño de las generaciones jóvenes, las necesidades educativas, el mercado laboral, los sistemas de pensiones y la demanda de servicios de salud.

El caso francés muestra que estos cambios no ocurren de un año para otro. Se acumulan durante décadas hasta transformar la estructura completa de una sociedad.

Francia no obliga a tener hijos

En medio de esta discusión también ha circulado la idea de que Francia sanciona o multa a las personas que llegan a cierta edad sin tener hijos. Los datos oficiales consultados no respaldan esa afirmación.

El sistema francés contempla distintas prestaciones familiares y apoyos relacionados con los hijos, pero no establece una multa general por no tener descendencia. El portal oficial Service-Public, administrado por el gobierno francés, señala que existen prestaciones familiares vinculadas a las personas que tienen hijos a cargo y que algunas ayudas incluso pueden otorgarse sin tener hijos.

Por tanto, no debe confundirse una política de apoyo familiar con una obligación legal de tener hijos.

La comparación entre México y Francia resulta relevante precisamente porque permite observar dos sociedades que están atravesando una reducción de la fecundidad desde situaciones diferentes. En Francia, el fenómeno ya se refleja en un saldo natural negativo y en una población donde los mayores de 65 años representan casi la misma proporción que los menores de 20; en México, el cambio todavía se observa principalmente en el descenso de la fecundidad y en el avance de la edad mediana de la población.

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