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Mientras en México cayó la natalidad y aumenta la población adulta mayor, China tras 10 años de abandonar la política del hijo único intenta revertir su crisis demográfica y comenzar a incentivar a las familias para tener hijos

Ambos países enfrentan cambios profundos en su estructura poblacional, con efectos que alcanzan a las familias, el mercado laboral, los servicios públicos y las nuevas generaciones

Mientras en México cayó la natalidad y aumenta la población adulta mayor, China tras 10 años de abandonar la política del hijo único intenta revertir su crisis demográfica y comenzar a incentivar a las familias para tener hijos

México. — La disminución de los nacimientos dejó de ser un fenómeno exclusivo de algunos países y comenzó a transformar la estructura de sociedades enteras. México y China atraviesan este cambio con menos niños, una población que envejece y nuevos retos para el futuro, aunque las condiciones y las respuestas de cada país son diferentes.

En México, la Encuesta Intercensal 2025 del INEGI muestra que la tasa global de fecundidad cayó a 1.2 hijos por mujer en 2024, mientras que la edad mediana de la población llegó a 32 años.

China, por su parte, lleva una década modificando su política familiar después de abandonar la política del hijo único. Sin embargo, el descenso demográfico continúa: en 2024 registró 9.54 millones de nacimientos frente a 10.93 millones de defunciones, mientras que 22% de su población ya tenía 60 años o más.

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México reduce la fecundidad mientras cambia su estructura poblacional

La tasa de natalidad en mujeres de más de 30 años supera a la de las de 20, y los nacimientos en mayores de 40 van en aumento/Foto: Canva

El caso mexicano refleja una transformación demográfica que ocurre de manera desigual entre las entidades.

De acuerdo con el INEGI, México alcanzó 130.39 millones de habitantes y una edad mediana de 32 años en 2025. La misma fuente permite consultar indicadores de fecundidad, estructura por edades y migración para las entidades federativas.

La caída de la fecundidad también puede observarse en mediciones previas del INEGI. La ENADID registró una reducción de la tasa global de fecundidad de 2.21 hijos por mujer en 2014 a 1.60 en 2023.

La diferencia entre regiones es considerable. En esa medición, Chiapas presentó 2.39 hijos por mujer, mientras que Ciudad de México registró 0.96. Sonora se ubicó en 1.69.

Además, la Estadística de Nacimientos Registrados contabilizó 1.67 millones de nacimientos en México durante 2024, con una tasa de 47.7 nacimientos por cada mil mujeres de 15 a 49 años.

El cambio, por tanto, no consiste solamente en que haya menos nacimientos. También modifica la proporción entre generaciones y aumenta la importancia de atender a una población adulta cada vez mayor.

China pasó de limitar los nacimientos a intentar incentivarlos

Imagen de archivo de varios niños cerca de los robots humanoides de Unitree, en una tienda de la marca en Pekín, China. 10 agosto 2026. | Crédito: REUTERS/Tingshu Wang

La experiencia china tiene un elemento que la distingue de México: durante décadas, el Estado aplicó una política destinada a limitar el número de hijos.

La política del hijo único fue modificada a finales de 2015 y la posibilidad de que las parejas casadas tuvieran dos hijos entró en vigor el 1 de enero de 2016. Posteriormente, en 2021, China anunció el respaldo a las parejas que quisieran tener un tercer hijo.

Una década después, el problema es diferente. El Gobierno busca ahora reducir los costos asociados con la crianza y promover los nacimientos.

En 2024, China tenía 1,408.28 millones de habitantes, 1.39 millones menos que al cierre de 2023. Ese año nacieron 9.54 millones de personas y murieron 10.93 millones, por lo que el crecimiento natural fue negativo.

La estructura por edades también muestra el cambio:

  • 22% de la población tenía 60 años o más.
  • 15.6% tenía 65 años o más.
  • 60.9% tenía entre 16 y 59 años.
  • La población de 0 a 15 años representaba 17.1%.

¿Qué hacen México y China ante la caída de los nacimientos?

Aquí aparece una de las principales diferencias entre ambos casos.

México: el cambio demográfico se observa principalmente mediante estadísticas de población, fecundidad, nacimientos, migración y envejecimiento. El INEGI proporciona los datos para conocer cómo se está modificando la estructura de la población.

China: además de medir el fenómeno, el Gobierno ha desarrollado políticas específicas para reducir el costo de tener y criar hijos.

Desde 2025, China cuenta con un subsidio nacional de crianza de 3,600 yuanes anuales por cada niño menor de tres años, independientemente de que sea el primero, segundo o tercero. El programa contempla hasta tres años de apoyo para los niños nacidos a partir de 2025.

El Gobierno chino también reporta medidas como:

  • Ampliación de licencias de maternidad y cuidado parental.
  • Deducciones fiscales relacionadas con el cuidado infantil.
  • Apoyos para vivienda en algunas regiones.
  • Educación preescolar gratuita en determinadas condiciones.
  • Cobertura de tratamientos de reproducción asistida en los seguros médicos provinciales.

La dimensión del programa también muestra la escala de la respuesta. El Gobierno central destinó 90 mil millones de yuanes en 2025 para respaldar el subsidio nacional de crianza.

Menos niños, más adultos mayores y nuevas decisiones sociales

La comparación entre México y China muestra que la caída de la natalidad no responde a una sola causa ni produce un único resultado.

En México, la reducción de la fecundidad ocurre dentro de una transformación demográfica amplia, marcada también por el envejecimiento y los movimientos de población. En China, el proceso tiene además el antecedente de décadas de restricciones a la natalidad y una posterior transición hacia políticas de apoyo directo a las familias.

El punto común está en las consecuencias: menos nacimientos significan que las nuevas generaciones tendrán un peso proporcionalmente menor frente a una población adulta mayor cada vez más grande.

La experiencia de ambos países muestra así que la natalidad no puede entenderse únicamente como una cifra anual. Detrás de cada dato están los cambios en las familias, el costo de criar hijos, las decisiones personales y las condiciones económicas y sociales que determinan cómo se construye la población del futuro.

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