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Columnas

La vida está en juego

Creo necesario retomar el tema de Covid-19, la pandemia y el impacto que está generándose en la vida personal.

Por Salvador Maese Barraza

Creo necesario retomar el tema de Covid-19, la pandemia y el impacto que está generándose en la vida personal, la convivencia social y el desempeño de la economía.

Comienzo opinando que las vacunas no estarán disponibles en breve, ni en el mundo ni en México, no este año cuando menos y quizás sea hasta el segundo trimestre del año que viene. Por eso es fundamental que tanto los gobiernos como las instituciones, las empresas y las personas, entiendan la dimensión y duración de los problemas derivados de la pandemia. Cuando señalo gobierno, me refiero tanto al federal como al de Baja California y por supuesto aquí en Mexicali pues aunque es un virus universal, es un problema que en mucho debe ser atendido localmente. Al referirme a instituciones, tenemos que pensar en el sector salud (seguro social, Issste, hospitales locales, Insabi, etcétera, pero también en el sector privado a través de fundaciones y organismos de representación empresarial como lo es Index. Cuando menciono empresas, no me refiero solamente a las que fabrican o distribuyen medicamentos y productos de seguridad personal, por ejemplo, también el referente es a empresas de transformación, de manufactura global como las IMMEX, independientemente de lo que fabrican, porque son centros de trabajo donde se concentran números elevados de personas.

Bajo estas consideraciones es que un rebrote de contagios pone una sombra respecto de cuál es el comportamiento de la economía a nivel global y por regiones cuando menos en el último trimestre del año y en el primero del 2021. En el caso de México, más que una segunda ola de contagios, estamos en presencia de una prolongación de la primera. Y si, parece que en nuestro país no es una segunda ola de contagios, sino la extensión de la inicial porque se relajaron las medidas de sana distancia, se empezaron a romper las medidas de movilidad, se empezaron a hacer reuniones y se relajó en mucho los protocolos individuales para no propagar el contagio.

Esto respecto a nuestro país en el cual los semáforos han ido cambiando de color, la tendencia ya no fue hacia el color amarillo o verde; es a la inversa, un retroceso, para pasar a semáforos naranja y al rojo como recientemente se hizo en Chihuahua y con el riesgo de otros ochos estados lo determinen también, incluida, por ejemplo, la Ciudad de Mexico, que está a un paso de decretar el rojo o, cuando menos, dar marcha atrás a medidas de apertura en centros de recreación, parques, restaurantes, centros religiosos, gimnasios y centros comerciales. Ya vimos que la relajación de medidas y la concentración de personas en lugares cerrados y por largo tiempo son focos de infección y contagio. Ahí tenemos el más claro ejemplo, en el Senado de la República, que decidió cambiar de sede por el simple hecho de sacar a como dé lugar en una sesión de hasta doce horas, la extensión de fideicomisos.

Esta prolongación de contagios en México y rebrote en Europa, por ejemplo, impacta también a la economía. Los escenarios que empezaban a ver un mejor desempeño para nuestra economía y para el resto del mundo al cierre del año, ahora difícilmente se cumplirían. Para nuestro país se mantiene la previsión de una caída de casi el diez por ciento del PIB. Por eso decía al principio que es imperativo tomar medidas económicas, sociales y de salud que atiendan la dimensión y duración del problema.

Aunque hay algunas luces positivas. Por ejemplo, para el 2021 el Fondo Monetario Internacional estima que la economía global crecerá 5.2%, lo que es una diferencia ligera con el pronóstico anterior de 5.4%; para México también estima un crecimiento positivo en el rango del 3 por ciento. Ojalá y así sea. Mientras tanto, sigamos con las medidas de higiene y sana distancia porque la vida está en juego.

*- El autor es Consejero y Tesorero Nacional de Index, además de Director de Recursos Humanos para LatinAmérica en Newell Brands.

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