Hace 62 millones de años el actual Desierto Oriental de Egipto estaba cubierto por un mar cálido con cientos de peces y casi 500 fósiles revelan cómo se recuperó la vida marina tras la extinción de los dinosaurios
El hallazgo de casi 500 fósiles en Qreiya 3 permite conocer la diversidad de los peces que habitaban ese mar y cómo los ecosistemas oceánicos comenzaron a recuperarse pocos millones de años después de la extinción de los dinosaurios.

El actual Desierto Oriental de Egipto fue hace aproximadamente 62 millones de años un mar cálido donde vivían cientos de peces.
Así lo revela el hallazgo de cerca de 500 fósiles excepcionalmente conservados en Qreiya 3, un yacimiento que permite conocer cómo se recuperaron y diversificaron las comunidades marinas después de la extinción que acabó con los dinosaurios no avianos.
Aunque actualmente la región presenta un paisaje árido, amplias zonas del norte de África estuvieron cubiertas por mares poco profundos durante diferentes momentos de su historia geológica.
Uno de esos lugares fue Qreiya 3, un yacimiento ubicado en el actual Egipto que hace aproximadamente 62.2 millones de años se encontraba bajo el agua.
La antigüedad del sitio es especialmente relevante porque este ecosistema existió apenas unos cuatro millones de años después de la extinción masiva del Cretácico-Paleógeno, asociada al impacto del asteroide de Chicxulub, que eliminó a los dinosaurios no avianos y transformó profundamente los ecosistemas del planeta.
Casi 500 fósiles de peces conservados en el desierto
Los investigadores recuperaron en Qreiya 3 cerca de 500 fósiles de peces, muchos de ellos con los esqueletos todavía articulados.
Esta conservación excepcional convierte al yacimiento en lo que los paleontólogos denominan un Lagerstätte, un depósito fósil capaz de preservar estructuras anatómicas que normalmente se pierden.
En lugar de encontrar únicamente dientes, vértebras o escamas aisladas, los científicos pueden observar cuerpos casi completos y analizar características como la disposición de las aletas, las proporciones del esqueleto y la estructura de las mandíbulas.
El análisis permitió identificar al menos 21 grupos de peces con aletas radiadas, pertenecientes a nueve órdenes diferentes.
Entre los fósiles aparecen formas relacionadas evolutivamente con linajes que actualmente incluyen jureles, atunes, caballas, peces luna y peces pipa.
No se trata exactamente de las especies modernas, pero su presencia muestra que varios componentes fundamentales de las comunidades marinas actuales ya estaban apareciendo poco después de la gran extinción.

Una ventana a la recuperación de los océanos
El hallazgo también ayuda a estudiar una etapa especialmente pobre del registro fósil conocida como Patterson’s Gap o Brecha de Patterson.
Durante los primeros millones de años posteriores a la extinción existen relativamente pocos yacimientos con peces marinos bien conservados, lo que dificulta seguir con detalle cómo evolucionaron estos animales.
Qreiya 3 ofrece una fotografía excepcional de ese periodo de transición y muestra que las comunidades marinas estaban recuperando una diversidad considerable en un tiempo relativamente corto a escala geológica.
En el sitio también se encontraron restos de condrictios, el grupo que incluye a tiburones y rayas, aunque son mucho menos abundantes que los peces óseos.
Por ello, el yacimiento no puede describirse como un gran cementerio de tiburones.
Un ecosistema marino bajo la arena
La variedad de animales encontrada permite reconstruir un ecosistema marino complejo. Había peces adaptados para nadar rápidamente en aguas abiertas, otros con formas corporales muy diferentes y depredadores capaces de ocupar niveles superiores de la cadena alimentaria.
Sin embargo, todavía falta determinar exactamente por qué tantos ejemplares quedaron concentrados y preservados en el mismo lugar.
Entre las posibilidades se encuentran tormentas, corrientes, episodios de mortalidad o condiciones de baja concentración de oxígeno.
Lo que sí queda claro es que el paisaje actual de Egipto esconde bajo sus arenas el registro de un mundo completamente diferente.
Hace 62 millones de años, donde hoy domina el desierto, nadaban cientos de peces en un mar tropical que estaba reconstruyendo su biodiversidad después de una de las mayores extinciones de la historia de la Tierra.
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