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Una familia encontró una botella arrojada al mar en 1886 y descubrió en su interior un mensaje que permaneció oculto durante más de un siglo

Una botella de vidrio semienterrada en una playa de Australia llevó a una familia a descubrir un mensaje fechado en 1886, cuyo origen fue investigado por especialistas del Western Australian Museum.

Una familia encontró una botella arrojada al mar en 1886 y descubrió en su interior un mensaje que permaneció oculto durante más de un siglo

Una botella arrojada al océano en 1886 terminó en una playa de Australia, donde fue encontrada más de un siglo después por una familia que inicialmente pensó que se trataba de un simple objeto decorativo. En su interior había un mensaje que permitió conocer el origen del recipiente y la razón por la que había sido lanzado al mar.

El hallazgo ocurrió cuando Tonya Illman y una amiga caminaban por una playa al norte de Wedge Island, en Australia Occidental. Habían acudido al lugar con su familia, pero el vehículo quedó atascado en la arena, por lo que decidieron recorrer la zona mientras esperaban.

Durante la caminata, Illman encontró una botella de vidrio rectangular semienterrada en la arena. Por su apariencia antigua, decidió llevársela a casa, aunque en ese momento no imaginaba que dentro había un documento con más de 130 años de antigüedad.

“Era una preciosa botella antigua. La tomé pensando que sería un bonito adorno para mi biblioteca”, contó posteriormente la mujer, de acuerdo con información del Western Australian Museum.

El mensaje que permaneció dentro de la botella

Una vez en casa, la familia descubrió que había algo en el interior del recipiente. Al principio pensaron que podía tratarse de un cigarrillo, pero al retirarlo encontraron un papel escrito que había permanecido protegido dentro de la botella durante décadas.

El documento se encontraba enrollado y había logrado conservarse dentro del recipiente. Ante la importancia del hallazgo, la familia decidió llevarlo al Western Australian Museum, donde especialistas comenzaron a investigar su procedencia.

La información escrita en el papel permitió establecer que había sido elaborado en 1886. Sin embargo, todavía faltaba determinar quién había lanzado la botella al mar y cuál había sido su propósito.

La botella encontrada en una playa de Australia conservaba en su interior el mensaje que había sido colocado allí en 1886. Foto: Canva

Un diario de 1886 permitió confirmar el origen

Los investigadores recurrieron a archivos históricos de Alemania y encontraron un documento que ayudó a resolver el misterio: el diario meteorológico original del barco alemán Paula.

En los registros de la embarcación aparecía una anotación correspondiente al 12 de junio de 1886, fecha en la que el capitán había lanzado una botella al océano.

Las coordenadas y la fecha registradas en el diario coincidían con la información encontrada dentro de la botella. De esta manera, los especialistas pudieron relacionar el objeto encontrado en Australia con el experimento realizado por el barco alemán.

El hallazgo permitió establecer que la botella no había sido arrojada al mar como un mensaje personal, sino que formaba parte de un experimento científico.

¿Por qué lanzaban botellas al océano?

Durante aquella época, el Observatorio Naval Alemán realizaba investigaciones para conocer mejor las corrientes oceánicas y las rutas utilizadas por los barcos.

Como parte del proyecto, las embarcaciones lanzaban botellas al mar con información sobre el lugar donde se encontraban. Si otra persona encontraba posteriormente uno de estos recipientes, podía registrar el sitio y la fecha del hallazgo.

Con los datos obtenidos, los investigadores podían estudiar el desplazamiento de las botellas y utilizar esa información para conocer el comportamiento de las corrientes marítimas.

El experimento se extendió durante 69 años, periodo en el que miles de botellas fueron lanzadas al océano. Antes del descubrimiento realizado en Australia, se habían recuperado cientos de mensajes relacionados con el proyecto, aunque no todos conservaban sus recipientes originales.

El mensaje hallado dentro de la botella permitió a los investigadores conocer el origen del objeto y relacionarlo con un barco alemán. Foto: Pexels

La botella recorrió cientos de kilómetros

De acuerdo con los investigadores, la botella encontrada en Australia habría recorrido más de 900 kilómetros antes de llegar a la costa.

Los cálculos indican que pudo haber tardado alrededor de un año en desplazarse desde el punto donde fue lanzada hasta la costa australiana.

Sin embargo, el hecho de que haya sido encontrada 132 años después no significa que permaneciera flotando durante todo ese tiempo.

Los especialistas consideran que, después de llegar a la costa, la botella quedó enterrada bajo la arena húmeda, donde pudo permanecer protegida durante más de un siglo.

Posteriormente, una tormenta, una marejada u otro fenómeno natural habría removido la arena y dejado nuevamente el recipiente expuesto en la playa.

¿Cómo pudo conservarse el papel durante tanto tiempo?

La botella funcionó como una especie de protección para el documento que estaba en su interior. El recipiente permaneció cerrado y enterrado, lo que ayudó a reducir su exposición directa al ambiente.

Estas condiciones permitieron que el papel sobreviviera durante más de 130 años, hasta que fue encontrado por Illman en 2018.

El descubrimiento también permitió comprender que el paso del tiempo entre el lanzamiento y el hallazgo no representa necesariamente el periodo que la botella pasó en el océano. Una parte importante de esos años habría transcurrido mientras permanecía oculta bajo la arena.

Uno de los mensajes en botella más antiguos registrados

La investigación convirtió el hallazgo en un caso excepcional. La botella y el mensaje fueron reconocidos como el mensaje en una botella más antiguo encontrado hasta ese momento.

Después de ser estudiado por especialistas, el objeto pasó a formar parte de la colección del Museo Marítimo de Fremantle, en Australia Occidental.

Lo que comenzó como una caminata por una playa terminó con el descubrimiento de un objeto que permitió recuperar parte de un experimento científico iniciado en el siglo XIX.

Para Illman, aquella botella parecía ser únicamente una pieza antigua que podía decorar su biblioteca. Sin embargo, en su interior conservaba un mensaje que había permanecido oculto desde 1886 y que, más de un siglo después, permitió reconstruir su origen y la razón por la que fue lanzado al mar.

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