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Aunque la ciencia descarta que escuchar a Mozart aumente la inteligencia, estudios sobre música y cerebro muestran que una canción puede activar circuitos de memoria, placer, atención y movimiento

La música activa una red de regiones del cerebro que procesa sonidos, recupera recuerdos, despierta emociones y coordina el movimiento, pero escuchar a Mozart no aumenta por sí solo la inteligencia como durante años se creyó

Aunque la ciencia descarta que escuchar a Mozart aumente la inteligencia, estudios sobre música y cerebro muestran que una canción puede activar circuitos de memoria, placer, atención y movimiento

De acuerdo con la información recopilada por HuffPost Grecia, escuchar música no eleva de manera automática el coeficiente intelectual, aunque determinadas canciones pueden favorecer temporalmente la atención y el estado de alerta. La respuesta depende de factores como el tipo de música, la actividad que se realiza y las experiencias de cada persona.

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¿Qué camino sigue una canción dentro del cerebro?

Escuchar una melodía repetitiva puede hacer que el cerebro la reproduzca de forma involuntaria. El fenómeno es común y ha sido estudiado por especialistas en psicología cognitiva.
Foto: Pexels.

Todo comienza en el oído. Las vibraciones producidas por una canción llegan al tímpano y después alcanzan la cóclea, una estructura del oído interno que transforma el sonido en impulsos eléctricos.

Las neuronas de la cóclea están organizadas de manera similar a un piano: algunas responden principalmente a sonidos graves y otras a sonidos agudos.

Desde ahí, la información viaja por el nervio auditivo hasta el lóbulo temporal, donde se encuentra la corteza auditiva. Esta región analiza características como el tono, el volumen y la duración, pero también participa en el reconocimiento de melodías y ritmos.

El proceso no termina ahí. La información continúa hacia otras áreas que permiten interpretar lo que se escucha y relacionarlo con experiencias anteriores.

¿Por qué una canción puede despertar un recuerdo?

La música tiene una relación estrecha con la memoria y las emociones. La Asociación Estadounidense de Psicología (APA) señala que escuchar música implica procesos vinculados con el reconocimiento de patrones, el aprendizaje, la atención y la memoria.

Una melodía conocida puede ser identificada rápidamente porque el cerebro compara lo que escucha con información almacenada previamente.

La Fundación Pasqual Maragall explica que la respuesta también depende de las experiencias y preferencias individuales.

Una misma canción puede resultar reconfortante para una persona y desagradable para otra, porque cada cerebro interpreta los sonidos desde su historia”, señalan los profesionales.

Por eso una canción puede asociarse con lugares, personas o momentos específicos y provocar nostalgia, alegría, calma o tristeza.

La música también activa el circuito cerebral del placer

El efecto emocional tiene otra explicación. La música puede involucrar el sistema de recompensa, relacionado con la respuesta del cerebro ante experiencias agradables.

Según la Fundación Pasqual Maragall, el placer musical puede estar acompañado por la liberación de dopamina, un neurotransmisor relacionado con los mecanismos de recompensa.

Una pieza tranquila también puede favorecer la relajación, aunque la respuesta no depende únicamente de las características del sonido. Las preferencias y las experiencias previas tienen un papel importante.

¿Escuchar Mozart realmente vuelve más inteligente?

El efecto Mozart, propuesto en 1993, sugiere que escuchar la música de Mozart podría aumentar la inteligencia|Fotos: Canva/Wikipedia

Durante años se difundió la idea de que escuchar obras de Wolfgang Amadeus Mozart podía aumentar la inteligencia. Sin embargo, esa conclusión no está respaldada por la evidencia disponible.

El llamado “Efecto Mozart” no significa que una persona aumente su coeficiente intelectual simplemente por escuchar una pieza musical.

Larry Sherman, profesor de neurociencia citado por HuffPost, señala que una música adecuada puede favorecer el estado de alerta y la atención en determinadas tareas cognitivas.

La diferencia es importante: mejorar temporalmente algunas condiciones relacionadas con el rendimiento no equivale a incrementar la inteligencia.

El cerebro también responde físicamente al ritmo

La música tampoco permanece únicamente en las áreas relacionadas con la audición. La Fundación Pasqual Maragall señala que las áreas motoras participan en la experiencia musical.

Esto ayuda a explicar por qué una persona puede mover el pie sin pensarlo al escuchar una canción con determinado ritmo.

Bailar, tocar un instrumento o incluso practicar mentalmente una pieza requiere combinar percepción, memoria, atención y movimiento.

Una canción puede activar varias funciones al mismo tiempo

La música forma parte de prácticamente todas las culturas humanas y combina elementos que requieren distintas capacidades cerebrales.

Al escucharla, el cerebro puede procesar sonidos, reconocer patrones, recuperar recuerdos, generar emociones, mantener la atención y preparar movimientos.

Su efecto no necesita atribuirse a poderes extraordinarios. La explicación está en la cantidad de funciones que pueden participar simultáneamente.

La música, por tanto, no convierte automáticamente a nadie en más inteligente, pero sí puede modificar la atención, despertar recuerdos y activar circuitos relacionados con el placer y el movimiento. Esa combinación explica por qué una sucesión de sonidos puede terminar vinculada con emociones, experiencias y recuerdos personales durante años.

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