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En 1953, antes de que existiera Walmart, Sam Walton y su esposa entregaron 80% del negocio familiar a sus cuatro hijos, una participación que décadas después se convertiría en la base de una de las mayores fortunas familiares de Estados Unidos

La estructura patrimonial se creó años antes de la primera tienda Walmart y permitió que el crecimiento posterior del negocio quedara en manos de la siguiente generación, aunque la estrategia fiscal tiene reglas que deben entenderse antes de intentar replicarla

En 1953, antes de que existiera Walmart, Sam Walton y su esposa entregaron 80% del negocio familiar a sus cuatro hijos, una participación que décadas después se convertiría en la base de una de las mayores fortunas familiares de Estados Unidos

En 1953, cuando Walmart todavía no existía, Sam Walton y su esposa, Helen, tomaron una decisión sobre la propiedad de su negocio familiar que tendría consecuencias durante las siguientes décadas. Los dos conservaron conjuntamente 20% de la sociedad familiar, mientras que sus cuatro hijos recibieron 20% cada uno, de acuerdo con los antecedentes históricos de Walton Enterprises.

La primera tienda con el nombre Walmart no abrió sino hasta 1962, en Rogers, Arkansas. Para entonces, la participación familiar ya estaba estructurada. Según información de 24/7 Wall St., retomada de datos históricos y fiscales, esta transferencia temprana forma parte de la explicación de cómo la familia Walton pudo conservar el crecimiento del negocio entre distintas generaciones. Los registros históricos de Walmart confirman que la compañía comenzó a operar con ese nombre nueve años después de la estructura familiar de 1953.

La decisión ocurrió antes de que existiera Walmart

La historia comienza mucho antes de que Walmart se convirtiera en una cadena internacional.

En 1953, Sam y Helen Walton establecieron la estructura de propiedad conocida como Walton Enterprises. Los cuatro hijos —Rob, Jim, Alice y John— recibieron conjuntamente 80% de la participación, mientras sus padres conservaron el 20% restante.

El dato es relevante porque la transferencia ocurrió antes de la expansión que posteriormente multiplicaría el valor del negocio.

Walmart señala en su historia corporativa que la primera tienda bajo esa marca abrió el 2 de julio de 1962. El crecimiento continuó durante las décadas siguientes hasta convertir a la empresa en una de las mayores cadenas minoristas del mundo.

La diferencia entre ambos momentos es el punto central de la historia: la familia distribuyó la propiedad antes de que llegara la mayor parte del crecimiento empresarial.

Sam Walton fundó Walmart y sentó las bases del negocio familiar que posteriormente se convertiría en una de las mayores empresas minoristas del mundo. Foto: AP

¿Cómo puede una transferencia temprana cambiar el resultado fiscal?

La lógica detrás de este tipo de planificación patrimonial es relativamente sencilla.

Cuando una persona transfiere un activo durante su vida, el valor de la donación se determina conforme a las reglas fiscales aplicables en el momento de la transferencia.

Si el activo posteriormente aumenta de valor, ese crecimiento pertenece al nuevo propietario.

En otras palabras, una persona que transfiere una participación empresarial cuando vale una cantidad determinada no está transfiriendo el valor que esa participación podría alcanzar décadas después.

Esto puede ser relevante para la planificación de impuestos sobre donaciones y sucesiones en Estados Unidos, aunque la operación debe cumplir las reglas fiscales correspondientes.

El caso Walton resulta llamativo precisamente porque la transferencia ocurrió cuando el negocio familiar todavía estaba lejos del tamaño que alcanzaría posteriormente.

¿Qué reglas existen actualmente en Estados Unidos?

Las reglas fiscales estadounidenses continúan permitiendo transferencias patrimoniales durante la vida.

Para 2026, el Servicio de Impuestos Internos de Estados Unidos (IRS) establece una exclusión básica de 15 millones de dólares por persona para el impuesto federal sobre donaciones y sucesiones. La cifra también funciona como referencia para la cantidad de donaciones que una persona puede realizar durante su vida antes de superar esa exclusión acumulada, conforme a las reglas vigentes.

Existe además una exclusión anual de 19,000 dólares por beneficiario durante 2026.

Esta última cifra no significa que una persona solamente pueda regalar 19,000 dólares al año. Cuando una donación supera la exclusión anual, pueden entrar en juego las reglas de la exclusión vitalicia, además de las obligaciones de declaración correspondientes.

Por ello, no es correcto resumir la estrategia como simplemente “regalar 19,000 dólares cada año”.

Walmart comenzó con una primera tienda en Arkansas en 1962 y posteriormente se expandió hasta convertirse en una empresa minorista de alcance internacional. Foto: Reuters.

El verdadero valor está en el crecimiento posterior

El aspecto más importante de la estrategia no necesariamente es el valor que tenía el negocio en 1953, sino lo que ocurrió después.

Una participación empresarial que tiene un valor relativamente bajo puede aumentar considerablemente si la compañía crece durante décadas.

En el caso de Walmart, la expansión comenzó después de la apertura de la primera tienda en 1962. La compañía pasó posteriormente de operar tiendas regionales a convertirse en una corporación internacional.

La participación que ya estaba en manos de los hijos podía beneficiarse de ese crecimiento porque ellos ya eran propietarios cuando se produjo.

Esa es la diferencia fundamental entre transferir un activo antes de que se revalorice y mantenerlo hasta el final de la vida del propietario.

Donar y heredar no tienen el mismo tratamiento fiscal

Aquí aparece una de las partes más importantes para entender por qué una estrategia de este tipo no siempre es la mejor opción.

Cuando una persona dona determinados activos durante su vida, el beneficiario generalmente conserva la base fiscal del donante, sujeta a las reglas aplicables.

La base fiscal es relevante porque se utiliza para determinar la ganancia cuando posteriormente se vende el activo.

Por ejemplo, si una persona compró acciones por 10,000 dólares y posteriormente valen un millón de dólares, una donación en vida no significa necesariamente que el beneficiario reciba una nueva base de un millón de dólares.

En cambio, los activos que pasan por herencia generalmente pueden recibir un ajuste de la base fiscal al valor de mercado en la fecha del fallecimiento, conforme a las reglas del impuesto sobre sucesiones.

Esto genera una disyuntiva:

transferir durante la vida puede ayudar a sacar el crecimiento futuro del patrimonio sujeto al impuesto sucesorio, pero puede conservar una base fiscal baja para el beneficiario.

Mantener el activo hasta el fallecimiento puede tener el efecto contrario.

Una tienda de Walmart en Estados Unidos representa la expansión del negocio que Sam Walton comenzó en Arkansas y que décadas después mantuvo a la familia fundadora entre sus principales accionistas. Foto: Reuters.

Por eso la estrategia no funciona igual para todos

La planificación patrimonial depende del tamaño del patrimonio, el tipo de activo, su potencial de crecimiento y lo que los herederos planean hacer con él.

Una persona que mantiene un activo hasta su fallecimiento podría beneficiarse del ajuste de la base fiscal si sus herederos planean venderlo.

Por otro lado, transferir anticipadamente un activo con gran potencial de crecimiento puede tener sentido cuando el objetivo es que esa apreciación futura pertenezca a la siguiente generación y no se acumule dentro del patrimonio del propietario original.

No existe una respuesta universal.

Además, las reglas fiscales pueden cambiar y las transferencias de participaciones en empresas privadas requieren valoraciones que cumplan con los requisitos correspondientes.

¿Se puede hacer algo parecido con una empresa pequeña?

La idea general puede aplicarse a otros activos, pero no significa que una persona pueda copiar exactamente la estructura de los Walton.

Entre los activos que pueden formar parte de una planificación patrimonial se encuentran participaciones en empresas privadas, determinados intereses en sociedades y otros bienes cuyo valor pueda aumentar con el tiempo.

Sin embargo, una transferencia de este tipo puede implicar:

  • Valuación independiente del activo.
  • Documentación de la transferencia.
  • Presentación de declaraciones fiscales.
  • Reglas sobre control y propiedad.
  • Posibles consecuencias fiscales para quien dona y para quien recibe.
  • Consideraciones sobre la base fiscal.
  • Planeación sobre qué ocurrirá si el beneficiario vende posteriormente el activo.

En empresas familiares también pueden utilizarse sociedades o fideicomisos, pero cada estructura tiene requisitos y consecuencias diferentes.

La fortuna de los Walton creció mucho después

La riqueza de la familia Walton es consecuencia de décadas de crecimiento del valor de su participación en Walmart, pero no debe confundirse el valor actual de la fortuna familiar con una cantidad que haya sido transferida en 1953.

Las estimaciones sobre la riqueza de los Walton han variado según la fuente, el momento y el valor de las acciones de Walmart.

Por ello, no es preciso afirmar que Sam Walton transfirió una fortuna multimillonaria a sus hijos. La transferencia ocurrió mucho antes de que existiera esa fortuna.

Ese es precisamente el elemento que hace relevante la historia: la familia distribuyó la propiedad cuando el negocio todavía estaba en una etapa temprana y permitió que la siguiente generación participara del crecimiento posterior.

Una estrategia que requiere más que una donación

El caso de Sam Walton muestra una de las ideas centrales de la planificación patrimonial: el momento en que se transfiere un activo puede ser tan importante como el activo mismo.

Pero la historia también muestra por qué no basta con conocer una regla fiscal.

El tratamiento de una donación depende de su valor, del tipo de propiedad, de quién la recibe, de la base fiscal y de las reglas vigentes en el momento de la operación.

Además, las normas estadounidenses explicadas en esta nota corresponden al sistema tributario de Estados Unidos y no deben trasladarse automáticamente a otros países.

La decisión tomada por Sam y Helen Walton en 1953 ocurrió cuando Walmart aún no existía. Décadas después, aquella participación familiar acompañó el crecimiento de la empresa y se convirtió en uno de los pilares de la riqueza de la familia.

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