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En 1922 un ingeniero decidió construir las paredes de su casa con miles de periódicos usados, y más de 100 años después el experimento sigue en pie mientras sus muros todavía permiten leer acontecimientos de aquella época

En 1922, Elis F. Stenman construyó una casa con más de 100 mil periódicos. Más de un siglo después, las paredes todavía conservan noticias de aquella época

En 1922 un ingeniero decidió construir las paredes de su casa con miles de periódicos usados, y más de 100 años después el experimento sigue en pie mientras sus muros todavía permiten leer acontecimientos de aquella época

En 1922, el ingeniero mecánico estadounidense Elis F. Stenman comenzó a construir una pequeña casa de verano en Rockport, Massachusetts. La estructura inicialmente no tenía nada fuera de lo común: contaba con un armazón de madera, suelo y techo construidos de manera convenci|onal.

La diferencia apareció cuando llegó el momento de levantar las paredes. Según información recopilada por Smithsonian Magazine y registros históricos de la llamada Paper House, Stenman decidió utilizar periódicos usados como material de construcción para experimentar con sus propiedades, según información de Xataka.

Lo que comenzó como una prueba terminó creciendo hasta convertirse en una vivienda que incorporó más de 100 mil periódicos.

Más de un siglo después, buena parte de aquellas hojas continúa formando parte de las paredes y muebles de la casa. El paso del tiempo incluso produjo un efecto inesperado: los muros conservaron fragmentos de las noticias que circulaban durante las primeras décadas del siglo XX.

¿Cómo se construyó una casa con periódicos?

Stenman no utilizó hojas sueltas para levantar una vivienda completa.

La estructura principal de la casa continuó siendo de madera, al igual que el suelo y el techo. Los periódicos fueron utilizados principalmente para formar las paredes y posteriormente también se incorporaron a distintos elementos del interior.

El ingeniero colocó aproximadamente 215 capas de papel hasta conseguir paneles de alrededor de 2.5 centímetros de espesor.

Para mantener las hojas unidas utilizó un adhesivo elaborado principalmente con harina y agua. Algunos relatos relacionados con la familia Stenman señalan que también se utilizaban pieles de manzana en la mezcla.

Después, las superficies fueron cubiertas con barniz para ayudar a proteger el papel de la humedad.

La combinación de las capas comprimidas, el adhesivo, la protección exterior y la estructura de madera permitió que el experimento sobreviviera durante décadas.

¿Realmente la casa está hecha de 100 mil periódicos?

Sí, pero existe una precisión importante.

Los periódicos no sostienen por sí solos toda la vivienda.

La casa conserva una estructura convencional de madera que proporciona el soporte principal. El papel fue utilizado para formar las paredes y posteriormente se convirtió también en parte importante del mobiliario.

Por eso, la historia no consiste en una vivienda levantada únicamente con periódicos, sino en un experimento de construcción en el que papel reciclado y una estructura tradicional fueron combinados.

Esta característica también ayuda a explicar por qué la casa pudo mantenerse durante tanto tiempo.

¿Qué hay dentro de las paredes?

La decisión de Stenman produjo un resultado que probablemente no estaba entre sus objetivos iniciales.

Al utilizar periódicos de su época sin cubrir completamente todas las superficies, convirtió la vivienda en una especie de archivo histórico construido dentro de las paredes.

Todavía pueden observarse fragmentos de titulares, artículos, anuncios y otros textos impresos en las hojas que forman parte de la casa.

Algunos de los contenidos corresponden a acontecimientos que marcaron la década de 1920.

La vivienda conserva, por ejemplo, referencias al vuelo transatlántico de Charles Lindbergh de 1927. También existen menciones relacionadas con la campaña presidencial de Herbert Hoover de 1928.

De esta manera, las paredes no solo muestran cómo se experimentaba con materiales hace un siglo. También conservan parte de la información que los habitantes de Estados Unidos leían en aquella época.

El papel que terminó convertido en una cápsula del tiempo

Los periódicos fueron creados para cumplir una función temporal.

Una edición podía ser leída durante unas horas y después terminar en la basura. Stenman utilizó precisamente ese material para crear algo pensado para durar.

Con el paso de los años, las capas de papel adquirieron un valor diferente.

Cuando las superficies exteriores se deterioran, pueden quedar expuestas capas que permanecieron ocultas durante décadas. Esto hace que algunas partes de la vivienda revelen nuevos fragmentos de las publicaciones utilizadas originalmente.

El resultado es una especie de cápsula del tiempo en la que la arquitectura y la prensa quedaron unidas.

¿Qué otros objetos fueron fabricados con periódicos?

Stenman llevó el experimento mucho más allá de las paredes.

Con periódicos enrollados, prensados y pegados fabricó diferentes elementos para el interior de la vivienda, entre ellos sillas, mesas, un escritorio, estanterías, lámparas, un mueble para la radio y un reloj.

Muchos de estos objetos fueron diseñados para ser funcionales.

El piano es una excepción: no fue construido completamente con papel, sino que fue revestido con periódicos.

La chimenea también está fuera de este experimento debido a la necesidad de utilizar un material apropiado para soportar el calor.

El reloj tiene además una característica particular. De acuerdo con los registros históricos de la casa, contiene periódicos procedentes de los 48 estados que entonces integraban Estados Unidos.

¿Por qué las paredes no se deshicieron con el tiempo?

La permanencia del papel puede parecer sorprendente, especialmente porque la vivienda se encuentra en Rockport, Massachusetts, una localidad costera.

Sin embargo, la explicación no depende de que el periódico tenga propiedades extraordinarias.

Las hojas fueron colocadas en numerosas capas, comprimidas y unidas con adhesivo. Después recibieron capas de barniz para reducir el contacto con la humedad.

Además, el papel no cumple la función de sostener por sí mismo el edificio.

La estructura de madera proporciona el soporte de la vivienda, mientras que las capas de periódico funcionan como un elemento de cerramiento y acabado.

La conservación también ha requerido mantenimiento a lo largo de los años, especialmente para proteger las superficies de las condiciones ambientales.

¿Qué pasó con la casa después de que fue construida?

La vivienda fue utilizada inicialmente por Elis y Esther Stenman.

En 1930, la pareja se trasladó a la casa contigua. A partir de entonces, la construcción comenzó a despertar interés entre los visitantes y terminó funcionando como una especie de museo informal.

Con el paso del tiempo, la conservación quedó en manos de la familia.

Desde 1995, la sobrina nieta de Stenman, Edna Beaudoin, se ha encargado de mantener la vivienda y protegerla de factores como el clima y los animales.

La casa continúa abriéndose al público durante parte del año.

Un experimento que se adelantó al reciclaje

La Paper House también forma parte de una historia más amplia sobre el uso de materiales que normalmente serían considerados residuos.

Décadas después del experimento de Stenman aparecieron otros proyectos que utilizaron neumáticos, latas, botellas de vidrio y plástico para construir viviendas o estructuras.

El principio es similar: encontrar una segunda función para materiales que ya cumplieron su propósito original.

En el caso de Stenman, los periódicos tenían una vida útil muy corta. Una vez leídos, normalmente eran desechados.

El ingeniero decidió convertirlos en un material que permanecería integrado a una construcción durante generaciones.

Más de un siglo después, las noticias siguen en las paredes

La historia de la casa de Rockport tiene una particularidad que la diferencia de otros experimentos de construcción.

El resultado no fue solamente una estructura que consiguió mantenerse en pie.

También fue un registro accidental de su época.

Las hojas utilizadas por Stenman conservaron acontecimientos, publicidad y textos que permiten observar qué información circulaba en Estados Unidos durante las primeras décadas del siglo XX.

Lo que estaba destinado a ser leído y desechado terminó formando parte de una vivienda que sobrevivió a sus propios autores.

Más de 100 años después de que Elis F. Stenman comenzara el experimento, sus paredes continúan demostrando que un periódico puede tener una vida mucho más larga de la que originalmente se imaginó.

Y en este caso, las noticias no terminaron en la basura: quedaron literalmente incrustadas en la historia de una casa.

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