China cosecha arroz en el espacio por primera vez a partir de semillas cultivadas en órbita y estudia si será posible producir alimentos para futuras misiones lejos de la Tierra
Conoce cómo funciona el experimento agrícola con el que astronautas chinos intentan reproducir varias generaciones de un cultivo básico sin salir de la órbita

Astronautas chinos recolectaron en Tiangong las primeras muestras de un cultivo nacido de semillas espaciales, como parte de un experimento que intenta obtener dos generaciones consecutivas en órbita.
La tripulación de la misión Shenzhou-23 realizó la cosecha y almacenó las muestras, informó la televisión estatal CCTV. El estudio busca determinar cómo la exposición prolongada a la microgravedad afecta la reproducción y estabilidad genética de una planta esencial para la alimentación humana.
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¿Qué significa cultivar dos generaciones en el espacio?
La cosecha anunciada representa una primera fase. El objetivo completo consiste en pasar de una semilla inicial a una planta que produzca nuevos granos y utilizar estos últimos para obtener otra generación sin abandonar la estación.
El proceso puede resumirse de la siguiente manera:
- Una primera semilla germina y se convierte en planta.
- La planta madura y produce una segunda generación de granos.
- Parte de esos granos vuelve a sembrarse dentro de Tiangong.
- El nuevo cultivo debe completar su desarrollo y producir una tercera serie de semillas.
La misión pretende completar por primera vez esta secuencia de semilla a semilla y nuevamente a semilla en órbita. La recolección actual no significa que todo el ciclo haya concluido, sino que el experimento alcanzó su primera cosecha.
El proyecto comenzó con seis semillas en 2022
China completó en 2022 un ensayo de arroz de semilla a semilla dentro de su estación espacial. Durante 120 días, seis granos germinaron y produjeron 59 semillas, que regresaron a la Tierra con la tripulación de la misión Shenzhou-14.
Según información de Xinhua, parte de esos granos fue reproducida durante tres generaciones terrestres antes de volver al espacio en mayo de 2026.
La nave Shenzhou-23 transportó dos grupos para poder comparar sus respuestas:
- Semillas de arroz japónica que nunca habían salido de la Tierra.
- Descendientes de la llamada familia de arroz espacial cosechada en 2022.
- Variedades seleccionadas por su capacidad de adaptación.
- Plantas con un ciclo de crecimiento aproximado de tres a cuatro meses.
Dos métodos pondrán a prueba la reproducción
Los investigadores no utilizarán una sola estrategia. El cultivo será sometido a reproducción sexual y a un procedimiento de rebrote para analizar cuál resulta más eficiente bajo condiciones orbitales.
En el primer método, los astronautas recolectarán las espigas maduras y trasladarán los granos a nuevas cajas de cultivo. El segundo conservará únicamente el sistema radicular, del que deberán surgir tallos nuevos capaces de producir otra cosecha.
Esta comparación permitirá observar cambios en aspectos como:
- La germinación de los granos.
- El crecimiento de raíces y tallos.
- La formación de flores y espigas.
- La producción de nuevas semillas.
- La posible aparición de alteraciones genéticas después de una exposición prolongada.
¿Por qué cultivar arroz fuera de la Tierra?
Las misiones cercanas a nuestro planeta pueden recibir alimentos mediante naves de carga. Esa estrategia se vuelve más compleja para una estancia prolongada en la Luna, un viaje a Marte o una exploración del espacio profundo.
Un cultivo estable permitiría producir parte de los alimentos en el lugar de la misión y participar en un sistema de soporte vital más autosuficiente. Las plantas también pueden contribuir al aprovechamiento del dióxido de carbono, la producción de oxígeno y el reciclaje de recursos.
Los astronautas traerán a la Tierra espigas, semillas y muestras congeladas para su análisis. Los resultados permitirán saber si las generaciones cultivadas bajo microgravedad conservan características estables o acumulan cambios que dificulten su reproducción.
El éxito final dependerá de que los nuevos granos vuelvan a germinar y completen otro ciclo dentro de Tiangong. Solo entonces los científicos podrán valorar hasta qué punto el arroz puede mantener una línea reproductiva continua lejos de la Tierra, una condición necesaria antes de pensar en agricultura espacial de larga duración.
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