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Alzheimer en México: ¿cómo cuidar a una persona y evitar que el familiar cuidador se desgaste?

Los olvidos frecuentes no siempre significan Alzheimer, pero cuando los problemas de memoria comienzan a afectar la vida cotidiana y la independencia, es necesario buscar una valoración médica.

Alzheimer en México: ¿cómo cuidar a una persona y evitar que el familiar cuidador se desgaste?

Olvidar dónde quedaron las llaves o no recordar momentáneamente un nombre puede ocurrir a cualquier edad. La situación cambia cuando los problemas de memoria se vuelven frecuentes, interfieren con actividades habituales o dificultan que una persona pueda desenvolverse por sí misma. De acuerdo con la información proporcionada, más de 7.8% de las personas mayores de 60 años en México viven con Alzheimer, una enfermedad progresiva que puede afectar la memoria, el pensamiento, la orientación y la capacidad para realizar actividades cotidianas.

El impacto tampoco se limita a quien recibe el diagnóstico. En muchos hogares, familiares y personas cercanas terminan asumiendo tareas como acompañar a consultas, supervisar medicamentos, preparar alimentos, ayudar con el aseo o apoyar en los desplazamientos. Por ello, el cuidado debe considerar la seguridad y autonomía de la persona, pero también el bienestar de quien la acompaña.

¿Cuándo los olvidos pueden ser una señal de alerta?

No todos los olvidos son indicio de una enfermedad neurodegenerativa. Una señal que merece atención aparece cuando los cambios de memoria u otras capacidades cognitivas comienzan a interferir con la vida diaria.

Algunas situaciones que pueden justificar una consulta médica son:

  • Dificultad creciente para realizar actividades habituales.
  • Problemas para orientarse en lugares conocidos.
  • Confusión frecuente.
  • Dificultad para seguir instrucciones o resolver tareas cotidianas.
  • Cambios que afectan progresivamente la independencia.

Una valoración profesional permite determinar qué está provocando los cambios y, cuando existe un diagnóstico, establecer el tratamiento y las medidas de cuidado correspondientes.

¿Cómo adaptar la casa para una persona con Alzheimer?

La seguridad debe ser una de las primeras prioridades porque la progresión de la enfermedad puede provocar desorientación y dificultad para identificar situaciones de riesgo.

El hogar puede revisarse habitación por habitación para identificar obstáculos o elementos peligrosos.

Algunas medidas prácticas son:

  • Mantener libres los lugares de paso.
  • Reducir obstáculos con los que pueda tropezar.
  • Revisar zonas como escaleras y baños.
  • Guardar medicamentos y productos potencialmente peligrosos.
  • Mantener una iluminación adecuada.
  • Seguir las indicaciones del tratamiento establecido por el médico.

El objetivo es crear un espacio seguro sin convertirlo en un entorno que limite innecesariamente a la persona.

¿Por qué el cuidador también necesita apoyo?

Cuidar de una persona con Alzheimer puede convertirse en una responsabilidad constante. Conforme avanza la enfermedad, pueden aumentar las tareas relacionadas con alimentación, higiene, medicamentos, movilidad y supervisión.

La carga puede generar agotamiento físico y emocional en los cuidadores, especialmente cuando una sola persona concentra la mayoría de las responsabilidades.

Por ello, pedir ayuda no significa abandonar a un familiar. Puede significar distribuir mejor el cuidado.

Dependiendo de las necesidades de cada familia, pueden considerarse:

  • Repartir tareas entre varios familiares.
  • Buscar grupos o redes de apoyo.
  • Consultar servicios profesionales de cuidado.
  • Solicitar acompañamiento de personal de enfermería cuando sea necesario.
  • Establecer periodos de descanso para el cuidador principal.

La atención profesional puede complementar el cuidado familiar, pero las necesidades deben determinarse de acuerdo con la situación particular de cada persona y las indicaciones de sus profesionales de salud.

¿Cómo ayudar a una persona con Alzheimer a conservar su independencia?

La pérdida de autonomía es progresiva, pero eso no significa que la persona deba dejar de participar inmediatamente en todas sus actividades.

Mientras sea seguro, puede continuar realizando tareas que todavía puede hacer por sí misma. El acompañamiento debe adaptarse a sus capacidades.

Algunas actividades sencillas pueden incorporarse a la rutina:

  • Caminar acompañada.
  • Escuchar música.
  • Conversar.
  • Participar en tareas domésticas simples.
  • Realizar actividades conocidas.
  • Mantener horarios relativamente constantes.

La idea es acompañar sin sustituir de manera innecesaria. Hacer todo por la persona puede reducir las oportunidades que todavía tiene para participar y conservar habilidades.

¿Conviene retirar objetos de las habitaciones?

Sí puede ser útil reducir los estímulos y objetos innecesarios, especialmente cuando existe riesgo de confusión o accidentes.

Las habitaciones deben organizarse de manera sencilla y dejar al alcance únicamente aquello que la persona necesita y puede utilizar de forma segura.

En espacios como el baño o la recámara, por ejemplo, puede evitarse acumular objetos innecesarios y mantener disponibles únicamente los artículos que forman parte de la rutina.

La organización debe hacerse sin retirar elementos importantes para la comodidad, orientación o independencia de la persona.

¿Qué debe hacer una familia después de un diagnóstico de Alzheimer?

El diagnóstico no solo requiere atender los síntomas. También implica preparar progresivamente al entorno familiar.

Conviene establecer desde el principio quién acompañará a las consultas, quién supervisará los medicamentos, qué cambios necesita la vivienda y cómo se repartirán las responsabilidades.

También es importante que la familia conozca la evolución esperada de la enfermedad y mantenga comunicación con los profesionales responsables de la atención.

No existe una única forma de cuidar a una persona con Alzheimer. Las necesidades cambian con el tiempo y deben ajustarse a su estado de salud, capacidades y nivel de independencia.

¿Cómo evitar que el cuidado recaiga en una sola persona?

Una de las medidas más útiles es distribuir las tareas antes de que la carga se vuelva insostenible.

Un familiar puede encargarse de las citas médicas, otro de las compras y otro de acompañar determinadas actividades. Si la familia no puede cubrir todas las necesidades, puede recurrir a servicios profesionales.

También es importante que el cuidador reconozca sus propios límites. El cansancio constante, la falta de descanso o la sensación de no poder continuar son señales para buscar apoyo y modificar la organización del cuidado.

El cuidado también consiste en preservar la autonomía

El Alzheimer modifica progresivamente la vida de una persona y de quienes la acompañan. Sin embargo, cuidar no significa hacer todo por ella desde el primer momento.

Adaptar el hogar, mantener rutinas, permitir que participe en actividades seguras y distribuir las responsabilidades puede ayudar a preservar capacidades y reducir riesgos.

La atención médica sigue siendo fundamental para diagnosticar la enfermedad, establecer el tratamiento y orientar a la familia. Y cuando el cuidado cotidiano se vuelve más complejo, pedir ayuda profesional puede ser una forma de proteger tanto a la persona con Alzheimer como a quienes están a su lado.

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