Hábitos cotidianos pueden fortalecer la salud mental, respaldan estudios científicos
Dormir bien, hacer ejercicio, mantener relaciones sociales y limitar el uso excesivo de pantallas son hábitos que la evidencia científica relaciona con una mejor salud mental.

Tijuana,BC.- La salud mental no depende únicamente de factores biológicos o de la atención médica especializada. Diversas investigaciones científicas han demostrado que los hábitos cotidianos influyen de manera significativa en el bienestar emocional y pueden contribuir a reducir el riesgo de desarrollar trastornos como la ansiedad y la depresión.
De acuerdo con la Organización Mundial de la Salud (OMS), aproximadamente una de cada ocho personas en el mundo vive con un trastorno mental, siendo la ansiedad y la depresión algunas de las condiciones más frecuentes. El organismo señala que la prevención y la promoción de hábitos saludables forman parte de las estrategias para proteger la salud mental.
Especialistas coinciden en que adoptar rutinas saludables no sustituye un tratamiento psicológico o psiquiátrico cuando este es necesario, pero sí puede convertirse en un factor protector que favorezca el equilibrio emocional.
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Dormir bien es uno de los principales aliados
Uno de los hábitos con mayor respaldo científico es mantener una buena calidad del sueño. La Academia Estadounidense de Medicina del Sueño recomienda que los adultos duerman entre siete y nueve horas por noche, ya que la falta de descanso afecta la regulación de las emociones, la memoria y la capacidad para afrontar el estrés.
Un estudio publicado en la revista científica Nature Reviews Psychology concluyó que las alteraciones del sueño incrementan el riesgo de desarrollar síntomas de depresión, ansiedad y otros trastornos emocionales.
Además, dormir de forma adecuada favorece procesos esenciales del cerebro relacionados con el aprendizaje, la concentración y el manejo de las emociones.

La actividad física beneficia al cerebro
Otro de los hábitos más recomendados es realizar actividad física de manera regular. La OMS aconseja que los adultos acumulen entre 150 y 300 minutos de actividad física moderada por semana.
Diversas investigaciones han encontrado que el ejercicio favorece la liberación de sustancias como las endorfinas y mejora la comunicación entre distintas áreas del cerebro relacionadas con el estado de ánimo.
Una revisión publicada por la revista The BMJ concluyó que la actividad física puede disminuir los síntomas de depresión, ansiedad y estrés psicológico, además de mejorar la calidad de vida en personas de distintas edades.
Las relaciones sociales también protegen la salud mental
Mantener vínculos con familiares, amistades o integrantes de la comunidad también representa un factor de protección para la salud emocional.
Un metaanálisis publicado en PLOS Medicine encontró que las personas con redes sociales sólidas presentan una mayor probabilidad de vivir más tiempo y enfrentar de mejor manera situaciones de estrés, mientras que el aislamiento social se ha relacionado con un mayor riesgo de padecer problemas de salud física y mental.
La evidencia indica que la calidad de las relaciones suele ser más importante que la cantidad de personas con las que se convive.
La alimentación también influye
La investigación sobre la relación entre alimentación y salud mental ha crecido durante la última década. Estudios en el campo de la psiquiatría nutricional sugieren que una dieta rica en frutas, verduras, cereales integrales, legumbres, pescado y grasas saludables se asocia con un menor riesgo de desarrollar depresión.
Aunque los científicos aclaran que ningún alimento previene por sí solo los trastornos mentales, una alimentación equilibrada contribuye al buen funcionamiento del organismo y del cerebro.
El uso excesivo de pantallas merece atención
El incremento en el tiempo frente a dispositivos electrónicos también ha llamado la atención de los investigadores. Diversos estudios han encontrado que un uso excesivo de redes sociales, especialmente cuando desplaza el sueño, la actividad física o la convivencia presencial, puede asociarse con mayores niveles de ansiedad y síntomas depresivos, particularmente entre adolescentes y adultos jóvenes.
Los especialistas recomiendan establecer horarios para el uso de dispositivos, evitar las pantallas antes de dormir y procurar espacios de convivencia sin teléfonos móviles.
Los hábitos ayudan, pero no sustituyen la atención profesional
Expertos en salud mental enfatizan que, aunque estos hábitos pueden fortalecer el bienestar psicológico, no sustituyen la atención médica o psicológica cuando una persona presenta síntomas persistentes como tristeza profunda, ansiedad intensa, pérdida de interés en las actividades cotidianas, alteraciones importantes del sueño o pensamientos de hacerse daño.
La OMS sostiene que combinar estilos de vida saludables con el acceso oportuno a servicios de salud mental constituye una de las estrategias más efectivas para mejorar el bienestar de la población y prevenir el agravamiento de diversos trastornos.
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