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Beber agua fría puede provocar sensación de pesadez y ralentizar la digestión, pero también el aparato digestivo ayuda a quemar calorías al calentarla

Beber agua fría puede provocar molestias digestivas en algunas personas y hacer que el cuerpo gaste unas cuantas calorías al calentarla.

Beber agua fría puede provocar sensación de pesadez y ralentizar la digestión, pero también el aparato digestivo ayuda a quemar calorías al calentarla

Beber agua fría siempre ha sido un tema con grandes debate, ya que muchos aseguran que beber el líquido de este modo ayuda quemar grasa, y otro señalan que les cae pesada en el sistema digestivo.

Entonces surge la pregunta de ¿quién tiene razón? la verdad es que ambas partes la tienen, tanto beber agua muy fría puede ayudar a quemar un par de calorías extras, así como algunas personas resienten en la digestión el beber agua fría.

Especialistas de la Mayo Clinic explican que la sensibilidad del aparato digestivo influye en cómo algunas personas perciben el agua fría. Foto: Pexels

Aunque lo importante es entender cómo responde el organismo y por qué cada persona puede tener una experiencia distintas con este hábito.

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¿Por qué algunas personas sienten que el agua fría les cae pesada?

Si alguna vez has tomado agua fría y presentaste alguna molestia o calambres, y pesadez estomacal, no eres el único.

Esto ocurre porque el sistema digestivo responde a los cambios de temperatura, y es que cuando el agua está muy fría, algunas personas con un aparato digestivo más sensible, pueden experimentar incomodidad, mientras el organismo adapta el líquido a la temperatura corporal.

La hidratación, el metabolismo y la digestión son algunos de los procesos que intervienen cuando el organismo recibe agua fría. Foto: Pexels

La buena noticia es que esto no significa que el agua fría bloquee la digestión, aunque si el agua está demasiado fría puede volverla más lenta e incómoda, de acuerdo con la doctora Silvia Gómez Senent, especialista en neurogastroenterología y microbiota

En pocas palabras:

  • Algunas personas pueden sentir pesadez o molestias digestivas después de beber agua muy fría.
  • La sensación suele ser temporal.
  • Es más frecuente en personas con un sistema digestivo sensible.
  • La evidencia científica no indica que el agua fría “bloquee” la digestión.

¿Y entonces por qué también se dice que ayuda a quemar calorías?

Aquí está la contraparte, y es que cuando bebes agua muy fría, el cuerpo necesita elevar su temperatura hasta llevarla a los 37 grados Celsius, y para lograrlo utiliza un ligero gasto calórico.

El cuerpo gasta una pequeña cantidad de energía para calentar el agua fría, un proceso relacionado con el metabolismo y el gasto calórico. Foto: Pexels

El organismo trabaja unos minutos para calentar el agua antes de continuar su recorrido por el aparato digestivo, aunque ese gasto energético es mucho menor de lo que las personas realmente creen.

Lo que realmente sucede:

  • El cuerpo calienta el agua hasta la temperatura corporal.
  • Ese proceso requiere un pequeño gasto de energía.
  • Las calorías que se queman son muy pocas.
  • No es un método para adelgazar ni sustituye una alimentación equilibrada o el ejercicio.

Lo más importante

  • El agua fría puede resultar incómoda para algunas personas, pero no necesariamente vuelve lenta la digestión.
  • El cuerpo sí gasta unas cuantas calorías para calentarla.
  • Ese gasto energético existe, aunque es demasiado pequeño para producir una pérdida de peso significativa.
  • El principal beneficio del agua sigue siendo mantener una buena hidratación.

¿Qué dice la ciencia?

Las conclusiones actuales apuntan a que el agua fría no representa un problema para la mayoría de las personas, aunque que tienen un aparato digestivo sensible pueden experimentar molestias temporales.

La hidratación, el metabolismo y la digestión son algunos de los procesos que intervienen cuando el organismo recibe agua fría. Foto: Pexels

Además, investigaciones sobre el sistema digestivo humano han comprobado que el organismo consume una pequeña cantidad de energía al calentar el agua fría, pero los especialistas coinciden en que este efecto es mínimo y no basta para adelgazar por sí solo.

Estas conclusiones coinciden con publicaciones de investigadores como Michael Boschmann y Jens Jordan sobre el gasto energético asociado al consumo de agua, así como con los trabajos del gastroenterólogo Michael Camilleri, de la Mayo Clinic, sobre la sensibilidad del aparato digestivo.

En conclusión, beber agua fría debe adaptarse a las necesidades de cada persona, si tienes un sistema digestivo sensible, no se recomienda ingerir el líquido en una baja temperatura, para evitar sensaciones de pesadez o incomodidad. No es precisamente algo perjudicial, pero se puede evitar el mal rato.

Por otro lado, aunque beber agua fría no garantiza una pérdida de grasa, sí puede ayudar a sumar un par de calorías extras gastadas con este pequeño hábito.

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