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La psicología dice que las personas mayores de 55 años prefieren y toleran el silencio en comparación a las nuevas generaciones que buscan estímulos constantes

Estudios de psicología y neurociencia sugieren que muchas personas mayores de 50 años toleran mejor el silencio debido al entorno en que crecieron así como experiencias de vida y una menor dependencia de la estimulación constante de la tecnología.

La psicología dice que las personas mayores de 55 años prefieren y toleran el silencio en comparación a las nuevas generaciones que buscan estímulos constantes

En una época donde el día se vive a prisa y los estímulos constantes mantienen a la población inmersa en la tecnología, el silencio parece una idea incómoda o una situación extraña que poco se da entre las personas, aunque este detalle ha despertado interés en la psicología y la ciencia, y es que los adultos mayores suelen sentirse más cómodos con el silencio e incluso llegan a disfrutarlo, a diferencia de las generaciones posteriores.

Más allá de ser un rasgo de personalidad, la psicología señala que esta diferencia puede estar relacionada con la forma en que el cerebro se adapta a lo largo de la vida, y cómo las experiencias generacionales, así como los cambios emocionales acompañan al paso del tiempo.

Estudios de salud mental indican que el silencio favorece la concentración, la memoria y la regulación emocional en adultos mayores. Foto: Archivo

Las generaciones pasadas vivían en un mundo sin tecnologías, ni celulares o redes sociales que los mantuvieran pegados a los dispositivos por horas. Las labores generalmente estaban relacionadas al campo, y muchas veces preferían de una buena compañía o en su caso, el silencio sin que resultara incómodo.

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Una generación que creció entre el silencio de la ausencia de la tecnología

Actualmente, las personas que rondan entre los 55 y 75 años, crecieron en un entorno diferente al que se vive hoy en día, y es que gran parte de su infancia fue sin estímulos digitales que caracterizan la modernidad.

Expertos en psicología señalan que crecer antes de la era digital influyó en la relación de muchas personas con el silencio. Foto: Archivo

Los especialistas indican que el cerebro aprende desde edades tempranas y con los constantes estímulos que se tienen actualmente, se puede llegar a normalizar, aunque por otro lado, aquellos que crecieron menos saturados de información desarrollaron una relación distintas con los momentos de calma y silencio.

Para muchas personas de las generaciones pasadas, el silencio era parte del día a día, y las tardes sin pantallas o los trayectos sin audífonos eran experiencias comunes, por lo que el silencio para las personas mayores suele asociarse con:

  • Descanso
  • Dalma
  • Reflexión
  • Tranquilidad

¿Qué dice la psicología sobre el silencio y la vejez?

Una de las conclusiones más acertadas viene de la Teoría de la Selectividad Socioemocional, que fue desarrollada por la especialista Laura Cartensen a finales de los años 90, y diversos estudios como el de Current Directions in Psychological Science del 2004 donde aborda que las personas al envejecer perciben que el tiempo futuro es más limitado.

El silencio se ha convertido en una herramienta de bienestar emocional frente a la hiperconectividad y el exceso de estímulos digitales. Foto: Archivo

Dicha teoría plantea que, conforme las personas crecen y perciben esta limitante del tiempo, cambia sus prioridades, y en lugar de buscar constantemente nuevas experiencias, estímulos o información, empiezan a valorar las situaciones que les generen bienestar emocional y significado personal.

Con esta óptica, el silencio deja de ser algo incómodo o un espacio vacío, y se convierte en una oportunidad para la reflexión, el descanso mental, la introspección o equilibrio emocional.

Menos estímulos constantes

Los investigadores apuntan que los adultos mayores suelen preferir emociones de baja activación, como lo es la paz, la serenidad y la satisfacción, en comparación a emociones intensas asociadas con la excitación y la novedad.

Esto se documentó en diferentes estudios sobre el envejecimiento emocional durante las últimas 2 décadas en revistas especialidas en psicología del desarrollo, donde se señala que mientras los jóvenes suelen sentirse atraídos por experiencias nuevas, las personas mayores encuentran placer en actividades más pausadas y tranquilas, como:

  • Caminar
  • Leer
  • Contemplar un paisaje
  • Permanecer en silencio

El ‘’efecto positividad’’

Otra línea de investigación indica que el conocido ‘’efecto positividad’’, describe la tendencia de los adultos mayores a concentrar su atención en experiencias positivas, además de que evitan aquellas situaciones que generen estrés o tensión innecesaria.

La teoría de Laura Carstensen explica por qué el envejecimiento suele aumentar la valoración de la calma y las experiencias significativas. Foto: Archivo

Los ambientes silenciosos y tranquilos suelen encajar en este patrón, ya que ofrecen una sensación de bienestar emocional y seguridad.

¿Por qué a los jóvenes les incomoda estar en silencio?

La respuesta también es abordada por la psicología, y es que desde la llegada de los teléfonos, las redes sociales y las plataformas digitales, se recibe una pequeña recompensa constante. Es decir, desde ver Tiktoks, reels, o alguna serie en la web, con el tiempo se ha desarrollado una costumbre hacia ese flujo constante de estímulos.

Generalmente cuando las nuevas generaciones se quedan sin internet o por alguna razón surge un momento de silencio o quietud, rápidamente se busca algo qué hacer ya que suelen sentirse incómodos o inquietos con la calma.

La ciencia dice que las personas que se sienten incómodas con el silencio y la calma no significa que sean menos capaces de disfrutar de la tranquilidad, sino que al haber crecido en un entorno distinto a las personas mayores, se tienen diferentes formas de procesar el silencio.

Los beneficios psicológicos del silencio

La psicología ha encontrado diferentes beneficios asociados con el silencio y los momentos de calma, y entre ellos destacan:

  • Favorece la regulación emocional
  • Ayuda a reducir el estrés y la tensión mental
  • Facilita la concentración y la atención
  • Promueve la reflexión personal
  • Contribuye a la consolidación de recuerdos y experiencias
  • Puede estimular la creatividad y el pensamiento profundo

Por lo que, prácticas como la meditación, el mindfulness y la relajación, incorporan espacios de silencio como parte fundamental de sus beneficios para la salud mental.

El silencio en algo más que la edad

La psicología señala que la relación con el silencio no depende de los años cumplidos, sino que también influye la personalidad de cada persona, así como sus experiencias de vida, el entorno cultural y sus hábitos cotidianos.

Aunque la evidencia científica apunta que muchas personas mayores de 50 años desarrollan una mayor comodidad con el silencio y la calma, debido a que crecieron en mundos menos saturados de estímulos, por lo que aprendieron a regular sus emociones y suelen priorizar experiencias significativas.

Por lo que, mientras gran parte de las sociedad moderna intenta llenar los espacios con pantallas, sonidos o distracciones, muchas personas mayores descubrieron algo que la psicología lleva años estudiando, y es que el silencio no siempre es una ausencia de algo; muchas veces también puede ser una forma significativa del bienestar.

¿Qué dice la ciencia y la psicología sobre las personas mayores y su preferencia por el silencio?

Crecieron con menos estímulos: Las personas mayores de 50 años vivieron gran parte de su vida sin redes sociales, teléfonos inteligentes ni notificaciones constantes, por lo que desarrollaron una relación más natural con el silencio.

Cambian las prioridades emocionales: Según la teoría de Laura Carstensen, con la edad se valoran más las experiencias significativas y la tranquilidad que la búsqueda constante de novedades.

El silencio se asocia con bienestar: Para muchos adultos mayores, los momentos de calma representan descanso, reflexión y equilibrio emocional, no aburrimiento o soledad.

El cerebro se adapta al entorno: Las generaciones más jóvenes han crecido rodeadas de estímulos permanentes, lo que puede hacer que el silencio resulte menos habitual o más incómodo.

La ciencia respalda sus beneficios: Los periodos de silencio favorecen la concentración, la memoria, la creatividad, la regulación emocional y la reducción del estrés.

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