Un comercio en reconfiguración
Las tensiones entre Estados Unidos y China están redibujando las cadenas de suministro globales, pero también abren oportunidades para economías como México en el nuevo mapa del comercio.

A partir de la imposición de aranceles, restricciones a la exportación de tecnología y ajustes en las cadenas de suministro, las dos principales economías del mundo, Estados Unidos y China, han comenzado a reorientar sus relaciones hacia socios más cercanos en términos geopolíticos.
De acuerdo con el reporte “Geopolitics and the Geometry of Global Trade 2026” de McKinsey Global Institute, el comercio mundial no se ha contraído, pero sí cambió su forma.
En 2025, el intercambio entre Estados Unidos y China cayó alrededor de 30%, mientras que más de 165 mil millones de dólares en flujos comerciales se redirigieron hacia otros mercados.
A pesar de estas tensiones, el comercio global creció a un ritmo de 6.5%, impulsado principalmente por bienes de manufactura avanzada.
Este reacomodo ha sido impulsado por aranceles que en Estados Unidos alcanzaron niveles no vistos en décadas, con tasas efectivas que superaron el 20% en 2025, así como restricciones tecnológicas en sectores como semiconductores e inteligencia artificial.
Como resultado, países del Sudeste asiático han ganado participación al integrarse en nuevas cadenas de suministro, mientras China ha reforzado su papel como proveedor de insumos industriales, con un aumento cercano al 9% en exportaciones de componentes intermedios.
Oportunidad para México
En este entorno, México comienza a perfilarse como un actor de especial importancia en la nueva geografía del comercio.
De acuerdo con un análisis de la consultora internacional GBM, el “nearshoring” ha cobrado impulso conforme empresas estadounidenses buscan reducir su dependencia de Asia, lo que ha favorecido la relocalización de operaciones hacia América del Norte y la atracción de inversiones en sectores como manufactura, logística e infraestructura.
Aun con ello, este contexto también implica riesgos: la posible imposición de nuevos aranceles -que podrían alcanzar hasta 60% en escenarios extremos-, así como restricciones a exportaciones de minerales estratégicos o componentes tecnológicos, podrían generar presiones adicionales en las cadenas globales.
En este contexto, el comercio internacional no se reduce, pero sí evoluciona hacia un modelo más regionalizado, donde la geopolítica es cada vez más determinante.
Sigue nuestro canal de WhatsApp
Recibe las noticias más importantes del día. Da click aquí





Grupo Healy © Copyright Impresora y Editorial S.A. de C.V. Todos los derechos reservados