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Trabajadores en México destinan hasta 30 por ciento de su salario diario a comer en la calle por falta de comedores en sus centros de trabajo según la UNAM

Un estudio de la UNAM señala que la falta de comedores y apoyos alimentarios eleva el gasto de los empleados durante la jornada laboral

Trabajadores en México destinan hasta 30 por ciento de su salario diario a comer en la calle por falta de comedores en sus centros de trabajo según la UNAM

MÉXICO.- Los trabajadores en México destinan hasta 30% de su salario diario a la compra de alimentos preparados en puestos ambulantes o establecimientos informales. Esto ocurre por la falta de espacios adecuados para preparar o almacenar comida en los centros de trabajo y por la necesidad de resolver la alimentación durante jornadas laborales que exigen rapidez.

Así lo señala el estudio “Prestaciones alimentarias: Una forma de mejorar la vida”, elaborado por la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) y liderado por el especialista Ricardo Alfredo Varela Juárez.

La investigación indica que los empleados gastan entre 150 y 200 pesos al día en opciones como tortas, tamales, tacos, comida corrida, café y refrescos.

Para quienes perciben el salario mínimo diario oficial de 2026, fijado en $315.04 pesos en la mayor parte del país y en $440.87 pesos en la Zona Libre de la Frontera Norte, ese gasto representa destinar más de 60% del ingreso diario exclusivamente a alimentarse durante la jornada laboral.

Los empleados gastan entre 150 y 200 pesos al día en opciones como tortas, tamales, tacos, comida corrida, café y refrescos. | Galería GH

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¿Por qué se consume comida informal en las zonas de trabajo?

El análisis universitario señala que el consumo de alimentos en la vía pública aumenta en sectores con alta concentración de oficinas y parques industriales.

La falta de comedores, refrigeradores o microondas en los centros de trabajo obliga a las personas a buscar alternativas inmediatas en los alrededores.

Esta situación afecta con mayor severidad a la población en pobreza laboral, que alcanza al 30.7% de los trabajadores en el país y cuyos ingresos no cubren la canasta básica alimentaria, así como a quienes perciben entre uno y dos salarios mínimos.

Además, datos de la Encuesta Nacional de Ingresos y Gastos de los Hogares (ENIGH) indican que las familias mexicanas gastan, en promedio, 1,299 pesos al mes en alimentos y bebidas consumidos fuera del hogar.

La falta de comedores, refrigeradores o microondas en los centros de trabajo obliga a las personas a buscar alternativas inmediatas en los alrededores.

¿Qué riesgos implica para la salud y las empresas?

Aunque representa una solución rápida, el consumo recurrente de comida ambulante implica riesgos para la salud debido a su alto contenido calórico y a las condiciones variables de higiene.

De acuerdo con el estudio, esta situación incrementa la incidencia de infecciones gastrointestinales y padecimientos crónico-degenerativos. La falta de nutrientes adecuados también puede provocar fatiga física, menor concentración y una disminución de la productividad laboral.

A nivel sistémico, el costo de las enfermedades prevenibles relacionadas con la mala alimentación en el entorno laboral asciende a 40,000 millones de pesos en cuotas obrero-patronales. Además, casi 4 millones de pacientes con diabetes están registrados ante el Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS).

El ausentismo no programado por enfermedades generales representa hasta el 2% del costo operativo empresarial y el 4% de las incapacidades gestionadas por la seguridad social.

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¿Qué opciones legales existen para apoyar la alimentación de los trabajadores?

La Ley Federal del Trabajo no obliga a los patrones a instalar comedores en sus centros de trabajo. Sin embargo, la Ley de Ayuda Alimentaria para los Trabajadores (LAAT) otorga incentivos a las empresas que ofrecen esquemas como:

  • Vales de restaurante.
  • Comedores corporativos.
  • Canastas de alimentos.

Estos apoyos forman parte de las prestaciones extralegales.

De acuerdo con las estimaciones del estudio, otorgar un apoyo alimentario de 3,000 pesos mensuales a un trabajador con un sueldo de 20,000 pesos equivale a un incremento del 15% en su ingreso real disponible.

Según el análisis, este tipo de apoyo reduce la necesidad de recurrir al gasto informal en alimentos durante la jornada laboral.

La Ley Federal del Trabajo no obliga a los patrones a instalar comedores en sus centros de trabajo. | Imagen hecha con IA de ChatGPT

¿Cómo impacta este gasto en el ingreso diario?

El gasto en alimentos preparados representa una parte importante del ingreso de quienes reciben los salarios más bajos. En el caso del salario mínimo diario oficial de 2026, pagar entre 150 y 200 pesos por comida equivale a destinar más de la mitad del ingreso diario a la alimentación durante el trabajo.

El estudio plantea que los apoyos alimentarios pueden aumentar el ingreso real disponible y ofrecer una alternativa frente a la falta de espacios para preparar o conservar comida en los centros laborales.

La alimentación laboral también representa un costo para las empresas

La investigación relaciona la alimentación deficiente con efectos en la salud, la concentración, la productividad y el ausentismo. Por ello, los esquemas previstos en la LAAT representan una opción para que las empresas apoyen la alimentación de sus trabajadores mediante prestaciones extralegales.

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