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México emitirá bonos Samurai en Japón el 28 de agosto de 2026 a seis plazos de pago para diversificar su deuda externa ante el alza en las tasas asiáticas

La Secretaría de Hacienda alista la venta de deuda en yenes a seis tramos para el 28 de agosto, en un contexto de mayores rendimientos exigidos en Asia.

México emitirá bonos Samurai en Japón el 28 de agosto de 2026 a seis plazos de pago para diversificar su deuda externa ante el alza en las tasas asiáticas

MÉXICO.- La Secretaría de Hacienda y Crédito Público (SHCP) confirmó que el gobierno de México se prepara para regresar al mercado financiero de Japón con una nueva colocación de bonos Samurai en 2026. Esta operación, programada para concretarse el 28 de agosto de 2026, marca el retorno del país a la plaza asiática tras dos años de ausencia, luego de que en agosto de 2024 emitiera deuda por 152.2 mil millones de yenes.

La estrategia contempla estructurar la deuda en hasta seis tramos con vencimientos que van desde los 3.5 hasta los 20 años. Con esta medida, México busca captar financiamiento directo de instituciones privadas japonesas, abriendo una vía de recursos en moneda local orientada principalmente a bancos regionales, compañías aseguradoras y fondos de inversión del país asiático.

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¿Por qué México busca financiamiento en Japón?

El objetivo central de la Secretaría de Hacienda es diversificar las fuentes de crédito y reducir la dependencia hacia mercados tradicionales. De acuerdo con las proyecciones oficiales para 2026, la deuda neta del país se compone en un 84.2% por financiamiento interno y un 15.8% por deuda externa. De este último porcentaje fuera de las fronteras, el 62.4% está cotizado en dólares y el 19.6% en euros.

Aunque los compromisos asumidos en yenes representan un porcentaje menor de la deuda total, la presencia en el mercado de Tokio permite acceder a perfiles de inversionistas que no participan en emisiones en dólares. En la colocación realizada en 2024, el 63% de los títulos fue adquirido por instituciones financieras niponas. Bajo este esquema, los bancos suelen absorber los instrumentos a corto y mediano plazo, mientras que las aseguradoras compran los papeles con vencimiento a 20 años.

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¿Cuáles son los riesgos y desafíos de la emisión?

El entorno económico global plantea condiciones más estrictas para esta colocación en comparación con años anteriores. El Banco de Japón incrementó su tasa de referencia al 1%, terminando con la era de tasas negativas o extremadamente bajas. Este ajuste obliga a México a elevar los rendimientos ofrecidos para resultar atractivo ante inversionistas locales que ahora cuentan con opciones rentables dentro de su propio país, considerando además que la tasa de referencia en México se ubica en 6.50%.

A este factor se suma el riesgo por tipo de cambio. Debido a que la recaudación fiscal mexicana se obtiene en pesos pero el compromiso en bonos Samurai debe liquidarse estrictamente en yenes, cualquier apreciación de la divisa japonesa encarece el pago de principal e intereses. Un alza del 10% en la cotización del yen frente al peso incrementaría en esa misma proporción el costo de la deuda. Para mitigar esta volatilidad, el gobierno recurre a herramientas financieras conocidas como cross-currency swaps para fijar el tipo de cambio, lo que añade un costo operativo a la colocación.

Incertidumbre crediticia y tensiones comerciales

El proceso de registro de ofertas se realiza en un escenario de escrutinio sobre las finanzas públicas nacionales. Agencias de calificación crediticia como Moody’s y S&P Global Ratings han advertido sobre el crecimiento sostenido del déficit público, el modesto dinamismo de la economía mexicana y las transferencias de recursos requeridas para apoyar el perfil financiero de Pemex.

Adicionalmente, el panorama del comercio exterior enfrenta incertidumbre luego de que EEUU manifestara que no optará por la renovación automática del T-MEC, orientándose hacia un esquema de revisiones periódicas anuales. Las condiciones definitivas y las tasas de rendimiento de los tramos que colocará México se harán públicas una vez que concluya formalmente el libro de órdenes en la fecha de cierre fijada para agosto.

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