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'Pega' a comercio y vecinos campamento del Chaparral

Más de 2 mil migrantes se instalaron en el lugar desde hace siete meses en espera de asilo humanitario en EU.

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Por Khennia Reyes

Algunos negocios han decidido cerrar sus puertas.

Algunos negocios han decidido cerrar sus puertas.

Tijuana, BC.-Los migrantes del campamento de El Chaparral cumplieron poco más de siete meses de haberse instalado en la garita, desde donde exigen al gobierno de Estados Unidos les dé el asilo humanitario.

Desde ese tiempo dos mil 500 niños y adultos de México y Centroamérica, principalmente, viven en casas de campaña y en condiciones insalubres que ponen en riesgo su vida.

La Dirección Municipal de Atención al Migrante advirtió que en dicha zona la violencia está al rojo vivo: hay violaciones sexuales, narcotráfico, secuestro, amenazas de muerte, drogadicción…

La problemática, que sigue creciendo conforme pasa el tiempo, la denunció ante el gobierno federal, pero hasta el momento no se ha hecho cargo, mientras que los migrantes ya están en una actitud agresiva con quien transita por ahí.

Los afectados

La pandemia del Covid-19 afectó el funcionamiento de los locales cercanos a El Chaparral, pero la presencia de los migrantes los orilló a la quiebra desde febrero del presente.

En esa zona principalmente hay consultorios médicos, cuyos pacientes provienen de Estados Unidos y temen por su seguridad al ver la presencia de los migrantes, ya que se acercan a pedirles dádivas.

Todos merecemos una oportunidad, ellos no tienen la culpa, pero no es una zona para que ellos estén ahí”, expresó una doctora, quien se reservó su nombre para evitar represalias.

Pacientes en transporte privado

Comentó que para mantener su negocio aconseja a sus pacientes llegar en servicio de transporte privado o si llegan en automóvil propio dejarlo en estacionamientos privados; así como no acercarse.

Por su parte, una empleada de otro consultorio dijo que cambiaron la puerta de la entrada porque los migrantes se metían al lugar para pedir dinero o entrar al baño.

Ambas mujeres consideraron que, además de la pandemia, la frontera con la Unión Americana sigue cerrada por el campamento migrante y la abrirán hasta que sea desalojado.

Asimismo, lamentaron que ninguna autoridad del gobierno se haya acercado con los locatarios para ofrecerles apoyo para recuperar sus negocios.

Invasiones

En tanto, los vecinos tuvieron que hacer las paces con los migrantes que ocuparon el frente de su casa para evitar enfrentamientos o daños en sus propiedades.

Comentaron que un grupo de mujeres y hombres invadió una propiedad privada y lograron desalojar ofreciéndoles comida y ropa.

A los días los contrataron a migrantes para trabajar en una construcción también en El Chaparral, lo que les generó confianza.

“Se les está generando un empleo que les permite acceder a lo que es alimento. Sabemos las condiciones en las que viven. En un inicio es difícil dialogar con ellos, pero ya cuando empiezas a conocer de dónde vienen, a qué se dedicaban, ya no”, expresaron los vecinos.

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