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¿Comprar luz del Sol desde el espacio? La tecnología de los espejos espaciales que ya comenzó a probarse

Los espejos espaciales pasaron de ser un experimento soviético a un proyecto comercial en Estados Unidos.

¿Comprar luz del Sol desde el espacio? La tecnología de los espejos espaciales que ya comenzó a probarse

¿Será posible comprar luz del Sol? Así funcionan los espejos espaciales que buscan iluminar la Tierra

Lo que hace apenas unos años parecía una historia de ciencia ficción comienza a convertirse en una posibilidad tecnológica. La idea de reflejar la luz del Sol desde el espacio para iluminar zonas específicas de la Tierra durante la noche ya no es solo un concepto teórico: existen proyectos reales que buscan demostrar que puede hacerse.

La propuesta consiste en colocar grandes espejos reflectantes en órbita terrestre, capaces de redirigir la luz solar hacia puntos específicos del planeta durante algunos minutos, incluso después del atardecer.

Aunque todavía no existe un servicio comercial para hacerlo, especialistas consideran que esta tecnología podría utilizarse en el futuro para apoyar operaciones de emergencia, ampliar las horas de trabajo en obras, mejorar el rendimiento de parques solares e incluso reforzar la iluminación en regiones con inviernos muy largos, publica el portal Wired.

¿Cómo funcionan los espejos espaciales?

Los llamados espejos espaciales —también conocidos como orbital mirrors— son satélites equipados con superficies ultradelgadas y altamente reflectantes.

En lugar de generar energía, como ocurre con los paneles solares, estos dispositivos simplemente redirigen la luz natural del Sol hacia la Tierra mediante un sistema de orientación extremadamente preciso.

Al encontrarse en órbita, los satélites pueden aprovechar la luz solar incluso cuando ya es de noche en determinadas regiones del planeta.

Una idea con más de 30 años de historia

Aunque recientemente volvió a cobrar relevancia, el concepto no es nuevo.

En 1993, Rusia realizó el experimento Znamya-2, considerado la primera prueba exitosa de un espejo espacial. El reflector, de aproximadamente 20 metros de diámetro, fue desplegado desde la estación espacial Mir y logró proyectar un haz de luz de unos cinco kilómetros de ancho que atravesó parte de Europa con un brillo similar al de una luna llena.

Seis años después se intentó una segunda misión, Znamya-2.5, con un espejo más grande; sin embargo, el reflector se atoró durante el despliegue y el proyecto fue cancelado antes de poder demostrar un sistema de iluminación controlada.

El proyecto que quiere vender luz desde el espacio

La idea volvió a tomar fuerza gracias a la empresa estadounidense Reflect Orbital, que recientemente recibió autorización de la Comisión Federal de Comunicaciones (FCC) para lanzar Eärendil-1, un satélite experimental equipado con un espejo reflectante de aproximadamente 18 metros, explican en el portal Space.

La compañía asegura que su objetivo no es convertir la noche en día, sino proporcionar periodos breves de iluminación dirigida para aplicaciones específicas.

Entre los posibles usos que plantea destacan:

  • apoyar operaciones de búsqueda y rescate;
  • extender algunos minutos la generación de energía en parques solares;
  • facilitar trabajos de construcción durante la noche;
  • ofrecer iluminación temporal en zonas afectadas por desastres naturales.

En una etapa futura, la empresa plantea desarrollar una constelación de miles de satélites, aunque ese objetivo todavía depende de demostrar que la tecnología funciona de manera segura y económicamente viable.

¿De verdad se podrá “comprar luz”?

En teoría, sí.

Si la tecnología llega a desarrollarse comercialmente, empresas, gobiernos o instituciones podrían contratar periodos específicos de iluminación sobre una zona determinada, de forma similar a como hoy se contratan servicios satelitales.

Sin embargo, eso aún no ocurre.

Actualmente no existe ningún servicio comercial que permita comprar iluminación desde el espacio, ya que la tecnología continúa en fase experimental y deberá superar numerosas pruebas antes de llegar al mercado.

Las críticas al proyecto

El desarrollo de espejos espaciales también ha despertado preocupación entre científicos y organizaciones ambientales.

Astrónomos advierten que incrementar artificialmente la luminosidad del cielo nocturno podría afectar la observación del universo desde telescopios terrestres.

Por su parte, especialistas en conservación consideran que muchas especies de aves, insectos y otros animales dependen de los ciclos naturales de oscuridad, por lo que una iluminación artificial desde el espacio podría alterar sus comportamientos.

También existen dudas sobre la regulación internacional de este tipo de tecnología y sobre quién tendría la autoridad para decidir qué zonas del planeta podrían ser iluminadas.

Los experimentos realizados desde 1990 demostraron que reflejar la luz solar desde el espacio es físicamente posible. Lo que aún no se ha comprobado es que pueda hacerse de forma precisa, continua, segura y rentable a gran escala.

Por ahora, comprar luz del Sol sigue siendo una idea para el futuro. Sin embargo, con el reciente avance de proyectos privados, la posibilidad está más cerca de convertirse en una realidad que hace apenas unos años.

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