Muro fronterizo en Arizona enfrenta reclamos por libertad religiosa y abre una disputa por la protección de sitios sagrados, plantas ceremoniales y agua en territorios indígenas junto a la frontera con México
Las peticiones incluyen suspender nuevas obras hasta proteger los espacios ceremoniales y restaurar tierras, fuentes de agua y plantas dañadas.

NOGALES, Sonora.- La construcción del muro fronterizo en lugares sagrados de Arizona enfrenta reclamos de líderes religiosos, representantes tribales y defensores de la justicia fronteriza, quienes denuncian afectaciones a los espacios donde las comunidades indígenas practican su fe. Su preocupación comprende lugares de oración, plantas ceremoniales, animales y fuentes de agua vinculados con sus creencias.
El reclamo busca proteger las condiciones necesarias para realizar ceremonias y rituales de los pueblos originarios. Entre las medidas planteadas por organizaciones religiosas que respaldan a la Nación Tohono O’odham están suspender nuevas construcciones y el desmonte hasta resguardar los sitios sagrados, además de restaurar los recursos dañados.

QUÉ BUSCAN PROTEGER LAS COMUNIDADES INDÍGENAS
La denuncia de líderes religiosos y representantes tribales señala la destrucción, el daño o la profanación de lugares destinados a la oración y a las ceremonias de los pueblos originarios del sur de Arizona.
Los firmantes sostienen que la protección de la libertad religiosa también comprende elementos naturales que forman parte de sus prácticas espirituales.
En el caso de la Nación Tohono O’odham, los sahuaros tienen un significado sagrado y son considerados familiares, según Lutheran Advocacy Ministry Arizona, organización que difundió un llamado de solidaridad con la comunidad.
QUÉ SOLICITAN ANTE LA CONSTRUCCIÓN DEL MURO FRONTERIZO
En su explicación de una carta interreligiosa fechada el 14 de octubre, la organización detalla cuatro peticiones: suspender nuevas obras y el desmonte hasta proteger los lugares sagrados; respetar la soberanía y a las autoridades policiales tribales; reconocer a las comunidades de fe como partes afectadas, y restaurar tierras, fuentes de agua y plantas sagradas dañadas.
El planteamiento es que los espacios sagrados indígenas reciban el mismo respeto que los lugares de culto de otras religiones.
POR QUÉ LOS LÍDERES HABLAN DE LIBERTAD RELIGIOSA
El comunicado referido por los líderes de Arizona cita la Primera Enmienda de la Constitución de Estados Unidos y expresa una postura de “Cero Tolerancia” ante las acciones del Gobierno federal y los contratistas que construyen el muro.
Los firmantes consideran que las intervenciones en lugares de oración y ceremonias vulneran los derechos religiosos de las comunidades tribales. Esa es la postura de quienes suscriben la denuncia.
QUÉ RELACIÓN TIENE LA NACIÓN TOHONO O’ODHAM CON LA FRONTERA
La Nación Tohono O’odham es una comunidad tribal soberana reconocida por el Gobierno federal estadounidense, con tierras de reserva en el sur y centro de Arizona.
Su territorio comparte aproximadamente 62 millas de frontera con México, equivalentes a unos 100 kilómetros, según información oficial de la Nación Tohono O’odham.
La comunidad informa que ha colaborado durante décadas con medidas federales de seguridad fronteriza, aunque se opone a la construcción de un muro en sus tierras. También presentó una demanda contra el Departamento de Seguridad Nacional de Estados Unidos (DHS) para impedir que tome tierras y agua de su reserva con ese propósito.
MURO FRONTERIZO EN ARIZONA: DE LA DISPUTA TERRITORIAL AL RECLAMO RELIGIOSO
La oposición de la Nación Tohono O’odham al muro fronterizo comprende la defensa de su territorio, sus recursos naturales y sus prácticas religiosas. Según información oficial de la comunidad, durante décadas ha colaborado con medidas federales de seguridad fronteriza, aunque rechaza la construcción de una barrera en sus tierras. La Nación presentó una demanda contra el DHS para impedir que tome tierras y agua de su reserva para las obras.
En septiembre, su presidente, Verlon Jose, advirtió sobre la amenaza que representa la ampliación del muro para Quitobaquito, un oasis considerado sagrado por su pueblo. El señalamiento ocurrió mientras contratistas federales realizaban perforaciones para avanzar con el proyecto en la frontera con Sonora.
El conflicto sumó el respaldo de distintas comunidades de fe. El 27 de octubre se publicó la denuncia de líderes religiosos, asociaciones ambientales y representantes tribales, quienes cuestionaron las intervenciones en lugares de oración y ceremonias indígenas. La carta dirigida al DHS reunió más de 200 firmas y planteó que la protección de estos espacios forma parte del respeto a la libertad religiosa.

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