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“Nunca me abandonó”, dice Norma, quien a sus 83 años recuerda los accidentes de los que salió con vida y vuelve con su hija a agradecer a San Judas Tadeo en Hermosillo

La vecina de Villa Bonita mantiene una devoción que recibió de sus padres y abuelos, y que la ha acompañado en sus momentos de peligro y durante su vida laboral.

“Nunca me abandonó”, dice Norma, quien a sus 83 años recuerda los accidentes de los que salió con vida y vuelve con su hija a agradecer a San Judas Tadeo en Hermosillo

HERMOSILLO, Sonora.- A sus 83 años, Norma Montero tiene varios motivos para agradecer por su vida. Ha sobrevivido a distintos accidentes automovilísticos y, al recordar esos momentos, asegura que San Judas Tadeo estuvo a su lado para protegerla. Esa convicción la lleva a regresar cada año al santuario de la colonia Las Amapolas.

Esta vez acudió desde la colonia Villa Bonita en compañía de su hija. Juntas continuaron una tradición que Norma aprendió de sus padres y abuelos, y que antes compartía con su mamá durante las velaciones de cada 27 de octubre. Hoy vuelve para dar gracias por seguir con vida y por los favores que atribuye al santo.

LOS ACCIDENTES QUE NORMA RECUERDA COMO MILAGROS

Norma relató que ha estado involucrada en varios accidentes automovilísticos. Para ella, haber salido con vida de esos episodios es una muestra de la protección de San Judas Tadeo, a quien considera presente en los momentos en que ha enfrentado peligro.

La adulta mayor atribuye al santo haberle salvado la vida en repetidas ocasiones. Es uno de los agradecimientos que lleva consigo cuando visita el santuario y ofrece sus oraciones.

Pero los favores que recuerda también están relacionados con las necesidades cotidianas: conseguir un empleo, conservarlo y completar los años de trabajo necesarios para jubilarse.

“NUNCA ME ABANDONÓ”, DICE AL RECORDAR SU VIDA LABORAL

Desde su juventud, Norma se encomendaba a San Judas Tadeo para pedirle ayuda en la búsqueda de trabajo. Con el paso de los años, esa petición se convirtió también en un agradecimiento por las oportunidades que encontró.

Trabajó en la Universidad de Sonora con distintos rectores y posteriormente en el servicio de salud estatal, donde completó su jubilación.

Trabajé en la Universidad de Sonora con varios rectores y después en el servicio de salud de Sonora, y ahí ya completé mi jubilación. Nunca me abandonó, porque fui a ayudar a una amiga al Gobierno del Estado, yo no tenía pensado seguir trabajando”, dijo.

Para Norma, haber contado con trabajo hasta jubilarse ocupa un lugar entre los favores que más tiene presentes.

DE LAS VELACIONES CON SU ABUELA A LAS VISITAS CON SU HIJA

La historia de su devoción comenzó en familia. Sus padres y abuelos le inculcaron la fe en San Judas Tadeo, y las velaciones fueron parte de esa convivencia desde su juventud.

Siempre he sido devota de San Juditas, desde que yo tenía 15 años, yo lo velaba con mi abuela, ella era muy devota de San Judas y San Simón, ahí creció mi devoción”.

Años después, Norma organizaba velaciones en la víspera del 28 de octubre junto con su mamá, su hija y otros familiares. Actualmente mantiene la costumbre de visitar cada año el santuario para agradecer y rezar.

Su hija también comparte esa fe. A San Judas Tadeo atribuye la fortaleza que ha encontrado para enfrentar problemas de salud desde su infancia.

La visita reúne así a dos generaciones de una familia cuya devoción comenzó mucho antes, cuando Norma acompañaba a su abuela.

DÓNDE ESTÁ EL SANTUARIO DE SAN JUDAS TADEO EN HERMOSILLO

El Santuario de San Judas Tadeo se encuentra en las calles Fresnos y Revolución, en la colonia Las Amapolas. Durante el año recibe a creyentes de Hermosillo y de distintas localidades de Sonora.

El 28 de octubre es la fecha principal de su celebración. Los devotos acuden para ofrecer oraciones, cumplir mandas y agradecer los favores que atribuyen al patrono de las causas difíciles y desesperadas.

Las muestras de fe comenzaron días antes, con creyentes que llegaron a caballo y a pie al templo de Las Amapolas para dar gracias.

Entre quienes mantienen la costumbre de regresar está Norma. A sus 83 años, continúa las visitas con su hija y lleva en sus oraciones el agradecimiento por su vida, su trabajo y la protección que asegura haber recibido.

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