Antes de las grandes cadenas de farmacias, Hermosillo tenía boticas donde se preparaban medicamentos y una tradición que aún permanece
Aunque las cadenas farmacéuticas cambiaron la forma de adquirir medicinas, algunos establecimientos mantienen el trabajo artesanal de elaborar preparados solicitados por médicos.

HERMOSILLO, Sonora.- Mucho antes de que las grandes cadenas de farmacias se extendieran por Hermosillo, los habitantes de la ciudad acudían a boticas y droguerías donde los farmacéuticos no sólo surtían recetas, sino que también preparaban medicamentos de manera artesanal.
Esta tradición comenzó a finales del siglo XIX, cuando había pocos médicos en la capital sonorense y los boticarios tenían un papel fundamental en la atención de enfermedades, explicó el cronista de Hermosillo, Ignacio Lagarda Lagarda.
De acuerdo con el especialista, la primera botica documentada en la ciudad fue la Botica y Droguería Mexicana, fundada en 1889 por el farmacéutico Benito Suárez, propiedad de Julián Arvizu, conocido como “El Bello Julián”.
“Estaba en la esquina Sur de las calles Yáñez y Tampico, que ese entonces se llamaba así, pero hoy es la calle Obregón.
“Existía un caserón de dos pisos que, en su planta baja, albergaba la Botica y Droguería Mexicana que, además de surtir recetarios, hierbas, medicinas de patente y efectos de tocador, contaba con un departamento de vinos y licores. Es la más antigua y ya no existe”, detalló.
Con el paso de los años surgieron otros establecimientos como la Botica Guadalupana, ubicada en Serdán y Garmendia, y la Botica Americana, donde inició su formación farmacéutica Matías Cázarez Yépiz.
LA FARMACIA CRUZ ROJA QUE PASO A SER ROSA Y LA EVOLUCIÓN DE LAS DROGUERÍAS
A principios del siglo XX, Hermosillo requería más establecimientos donde las personas pudieran conseguir medicamentos debido al crecimiento de la ciudad y la limitada presencia de médicos, señaló Lagarda Lagarda.
Uno de los negocios más representativos fue la farmacia Cruz Roja, fundada el 16 de mayo de 1921 por Matías Cázarez Yépiz sobre la avenida Serdán, casi esquina con Garmendia.
La Cruz Roja se especializaba en el ramo de droguería”, explicó el cronista, al señalar que ofrecía un servicio de despacho de recetas y contaba con un depósito de medicinas de patente.
El establecimiento surtía productos provenientes de países como Reino Unido, Francia y Alemania, aunque después comenzó a trabajar con productos nacionales.
En 1956, debido a la constitución legal de la sociedad civil Cruz Roja Mexicana, el negocio tuvo que cambiar su nombre a Cruz Rosa. Posteriormente, tras un incendio ocurrido en 1962, cambió de sede y en 1965 reabrió en el predio donde actualmente se encuentra su matriz, en la esquina de Yáñez y Luis Donaldo Colosio, en el Barrio Latino.
FARMACIAS QUE AÚN PREPARAN MEDICAMENTOS EN HERMOSILLO
Aunque la llegada de las cadenas farmacéuticas transformó la forma en que las personas adquieren medicamentos, algunos establecimientos mantienen la elaboración de preparados bajo receta médica.
Uno de ellos es la Farmacia y Droguería Galeno, ubicada en la esquina de Veracruz y Félix Soria, en la colonia San Benito, fundada en 1985 por Francisco Antonio Peña Becerril.
Su hijo y actual propietario, Nivardo Antonio Peña Flores, explicó que el negocio nació con el objetivo de continuar con la preparación de medicamentos, una práctica que su padre desarrolló durante sus años como farmacéutico del Hospital General del Estado y catedrático de la Universidad de Sonora.
Desde inicio de esta droguería, una de sus funciones fue el preparado del medicamento. Estando mi padre en el HGE él hacía preparados también y cuando lo jubilaron, viene y hace esta farmacia con esta meta, también, de hacer preparados de medicamentos, cosa que no hace cualquier farmacia.
“Mi padre fue químico farmacobiólogo y siempre fue su gusto el hacer medicamentos”, contó.
Peña Flores señaló que actualmente el establecimiento se dedica exclusivamente a elaborar medicamentos preparados, principalmente solicitados por especialistas como dermatólogos y nefrólogos.
Después de tanto año, la gente sigue viniendo y ya sabe que aquí son preparados, y todos vienen por preparados, porque no tenemos patente, ahorita es exclusivamente medicamentos preparados.
Los que más recetan preparados son los dermatólogos y nosotros los preparamos.
“Un preparado consiste en lo que el médico recete, por ejemplo, vaselina 95 gramos, ácido salicílico 5 gramos y ahí está un ungüento, que es para uso tópico o en la piel”, explicó.
El farmacéutico agregó que busca que este legado continúe con las siguientes generaciones, pues su hijo también participa en el negocio familiar.
LA LABOR DEL BOTICARIO ANTES DE LA MEDICINA MODERNA
La función de los boticarios era distinta a la de las farmacias actuales, explicó Ignacio Lagarda, ya que además de surtir recetas tenían la responsabilidad de preparar los medicamentos.
“En aquel tiempo los boticarios preparaban los medicamentos, porque ya había médicos, pero cuando no había, ellos mismos preparaban y recetaban los medicamentos, porque una cosa es recetar y otra es preparar”.
El cronista señaló que la llegada de más médicos y hospitales modificó esta actividad, pero algunas droguerías conservaron la preparación artesanal como una parte de la identidad farmacéutica de Hermosillo.
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