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Resortín, el payasito que lleva magia y sonrisas a los camiones de Hermosillo

Entre rutas urbanas, cansancio y pasajeros que vuelven a casa, Armando Cañedo busca ganarse una sonrisa con bromas, trucos y palabras amables.

Resortín, el payasito que lleva magia y sonrisas a los camiones de Hermosillo

HERMOSILLO, Sonora.- No es fácil ganarse la atención de quienes regresan cansados a casa después de una larga jornada laboral. Aun así, Resortín sube a los camiones urbanos de Hermosillo con un propósito sencillo: regalar un momento de alegría entre la rutina, el tráfico y los pensamientos del día.

Vestido de colores y con pasos ágiles, el payasito recorre las calles del Centro de Hermosillo antes de abordar una unidad. Su presencia llama la atención casi de inmediato. Basta una mirada para que, entre los pasajeros, aparezca una sonrisa espontánea.

Llama la atención por donde quiera que pasa.

RESORTÍN EN LOS CAMIONES DE HERMOSILLO

Resortín se gana la vida en los camiones urbanos, donde algunos choferes le brindan la oportunidad de presentar su acto.

Su escenario no tiene luces ni telón. Son los pasillos estrechos de las unidades, los asientos ocupados por personas cansadas y el sonido cotidiano del transporte público.

En una unidad de la línea 15, abre su presentación con una frase que resume su intención:

Hola, soy Resortín y he venido a traerles magia, de la que adereza la vida y hace sonreír al alma”, exclama al abrirse paso entre los asientos de un camión de la línea 15.

El pasillo de un camión es su escenario y sólo tiene unos minutos para llamar la atención de su público.

MAGIA PARA ROMPER LA RUTINA

Su público no siempre es sencillo. Muchos pasajeros vuelven a casa después del trabajo, absortos en sus pensamientos.

Algunos no responden con una moneda ni con una sonrisa. Pero Resortín no parece rendirse ante el silencio.

Entre bromas, trucos y palabras amables, busca arrancar aunque sea un instante de alegría a quienes lo observan.

Durante su acto también cuenta con la complicidad del operador de la unidad, quien pese al peso de las horas acumuladas todavía encuentra espacio para sonreír.

No es fácil ganarse la atención del público que ya va cansado a casa después de una larga jornada laboral.

17 AÑOS COMO PAYASO

Resortín tiene 17 años dedicado al oficio de payaso.

Originario de Empalme, la ciudad rielera, ha aprendido que la magia más valiosa no siempre está en los trucos.

Para él, parte del acto está en conectar con las personas, incluso cuando el cansancio o la prisa parecen cerrarles el ánimo.

ARMANDO CAÑEDO, EL HOMBRE DETRÁS DEL PERSONAJE

Cuando llega la hora de llamar a su madre, quien vive en la colonia Ronnie Camacho, Resortín desaparece por unos minutos.

Entonces aparece Armando Cañedo, el hombre detrás de la pintura y el vestuario.

Su mirada cambia. También cambia la postura de su espalda. Es el momento en que el artista deja espacio al hijo, al hombre común que también tiene derecho a sentirse cansado.

No es sólo su vestimenta y su actuación, es su actitud la que saca una sonrisa a quien lo mira en la calle.

OTRA PARADA, OTRO CAMIÓN Y OTRA FUNCIÓN

Después de la llamada, Armando vuelve poco a poco a ser Resortín.

Con cortesía se despide y continúa su camino. Lo espera otra parada, otro camión y una nueva función.

En medio de la ciudad, entre pasajeros que suben y bajan, Resortín sigue buscando lo mismo: hacer reír para aderezar la vida y regalar sonrisas en medio de la rutina.

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