Guadalupe Taddei no irá a la cárcel, ¿pero quién sí?
El País no está sereno. Está conmocionado. Pensamos que estos escándalos no llegarían al organismo encargado de contar los votos, organizar las elecciones.

PROYECTO PUENTE
¿Qué le pasó a Guadalupe Taddei? ¿Se sintió tan protegida por Andrés Manuel López Obrador y Morena que pensó que podía hacer todo y manejar el INE como su empresa, tianguis y casa personal?
El ex presidente presumía su honestidad y formación en las mañaneras. Llevaba el sello de Morena. Todos sabíamos que el organismo electoral funcionaba como una extensión de la Secretaría de Gobernación. Estaba al servicio de la nomenclatura oficial. Operaba al gusto de las decisiones de Palacio Nacional. Su graduación fue la elección del Poder Judicial: La hizo a la carta. Había pagado su llegada a la Presidencia del INE. Pero no sabíamos que también tenía la libertad de hacer lo que quisiera con el manejo de los recursos.
Escribió el capítulo más oscuro de la vida democrática del INE en México. Hizo lo que quiso. Le dieron superpoderes para poder contratar, gastar y decidir en beneficio personal. Pero aquí hay otro punto que no se está viendo: Se llevó a un grupo de sonorenses que la acompañaron estos años. Es probable que alguno de ellos u ellas paguen las consecuencias. Como siempre pasa en la historia de este País: Se van contra los de abajo. No los de arriba. No es de extrañarse que alguna persona de nivel directivo, particulares o asesores sonorenses, paguen los platos rotos.
Al momento de estar a su lado y de comprobarse que alguno de los que estaba con ella cometieron ilícitos, se justifica castigo. Pero pudiera quedar hasta ahí. No vemos en el escenario a Guadalupe Taddei pagando penalmente su desastre. No porque no haya elementos: Es porque ella operaba a favor de Morena, todo. Desde las elecciones locales hasta el no fiscalizar campañas adelantadas. Era el INE un apéndice del Gobierno federal. Retrocedimos 40 años en el organismo electoral. Era aliada y empleada política. No se atreverán a tocarla más allá de lo que estamos viviendo. Ella entregó el puesto y suficiente. Ya hemos visto el caso de Rubén Rocha Moya, el ex gobernador de Sinaloa, y cualquier incondicional a la nomenclatura nacional de Morena y a Palenque (AMLO), es protegido. Eso no significa que la opinión pública, publicada y la sociedad en general deje de pedir rendición de cuentas. Pero no pasará. Si sucede estaríamos frente a un relanzamiento del Gobierno de Morena para recuperar credibilidad perdida en un gran sector de la población. Pero, como saben que su base les perdona todo, que no les afectará en 2027 y esto se olvidará, no irán más allá.
SU HERENCIA
Ha dejado un hedor en la vida política democrática de México. El rescate del INE llevó décadas. Al menos 30 años de trabajo duro por parte de partidos políticos, académicos, gobiernos, especialistas y ciudadanía en general. Ella era parte de esa lucha. De esa estructura. Ahí había sido formada. En su carta de renuncia dice que se va serena, por haber cumplido con su deber y aportar a la estabilidad del instituto. Nada de eso es verdad. El País no está sereno. Está conmocionado. Pensamos que estos escándalos no llegarían al organismo encargado de contar los votos, organizar las elecciones.
TODO CONTAMINADO
Era el último rincón institucional que no había brotado la corrupción de esa magnitud. En 36 años de existencia, el entonces Instituto Federal Electoral, nacido en 1990, y convertido en INE, hace más de una década, jamás se había documentado esta corrupción sistemática. Como modus operandi institucional. El INE está herido. Lo tumbaron. Esperemos que haya capacidad política nacional de rescatarlo.
LUIS ALBERTO MEDINA
@elalbertomedina
Fundador y director de Proyecto Puente Certificado en Disrupción Digital y Liderazgo Premio Nacional de Periodismo 2014 y 2019
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