Cerro de La Campana
Con los 120 días del programa emergente del IMSS será en febrero próximo cuando se verá una transformación en los hospitales y, sobre todo, la realización de cirugías y consultas que demandan los derechohabientes.

Con los 120 días del programa emergente del IMSS será en febrero próximo cuando se verá una transformación en los hospitales y, sobre todo, la realización de cirugías y consultas que demandan los derechohabientes.
Ese plan contempla doce acciones que ayer presentó la presidenta Claudia Sheinbaum para mejorar los salarios, prestaciones y basificación de los trabajadores del Instituto y a resolver las deficiencias en los servicios médicos que se han denunciado.
Esa cuenta regresiva ha empezado a correr y el director general del IMSS, Zoé Robledo, ha quedado emplazado para que el 24 de febrero de 2027 haya resultados de este programa que promete una mejora sustancial, que va desde aumentos de sueldos, contratación de más de 2 mil 500 médicos especialistas, compra de aparatos de alta tecnología, equipos hospitalarios, mobiliario desde material de curación, camas hasta aceleradores lineales, así como trabajar día y noche, incluidos fin de semana para atender las más de 31 mil cirugías rezagadas.
Todo hace indicar que funcionaron las visitas de la presidenta Claudia Sheinbaum para ver directamente las necesidades y agilizar las soluciones que, si se cumplen, podrían significar un antes y un después para millones de personas cuya salud y vida depende de la atención del IMSS.
Mientras se decide a quien encabece la presidencia del INE hasta 2032 y hay una presidenta interina con Blanca Cruz García, la exigencia nacional es investigar con transparencia los presuntos actos de corrupción y que se asegure la independencia y confianza en las elecciones del año próximo.
Al Gobierno federal, con sus dependencias especializadas, a la Fiscalía General de la República, la Auditoría Superior de la Federación, les corresponde determinar si hay responsabilidad a sancionar tras la renuncia de la consejera presidenta Guadalupe Taddei por los señalamientos de posibles irregularidades, así como las informaciones que se han expuesto de una supuesta complicidad de funcionarios dentro del mismo Instituto y de Organismos Público Locales Electorales (Oples).
A la Cámara de Diputados les corresponde garantizar un proceso limpio y trasparente para que la presidencia del Instituto Nacional Electoral quede una persona con profesional y ética, capaz de restituir la credibilidad del árbitro electoral de México. Por cierto, la Junta de Coordinación Político determinó de forma unánime llamar a cuentas al contralor del INE, Víctor Hugo Carvente, quien seguramente tendrá mucho que explicar.
Además de las denuncias formales de partidos ante la FGR por la situación en el INE, es el empresariado que, en voz de Juan José Sierra Álvarez, se suma a la demanda esclarecer lo ocurrido porque es parte de la certeza y la confianza que necesita el ciudadano en el INE, además se requiere a una ciudadanía activa que vigile, participe y defienda las elecciones libres, transparentes y confiables. La presidenta Sheinbaum fue más allá al decir que también se debe auditor al anterior consejero presidente Lorenzo Córdava y los contratos que otorgó.
Por lo pronto, la consejera Cruz García fue designada como presidenta interina en lo que se define a la persona definitiva tras el proceso en San Lázaro donde la primera demanda de la oposición es poner lupa en la conformación del comité evaluador.
La Cámara de Diputados estará más vigilada pues lo que señalan diversas voces, debe aprender la lección tras el desastre que significó su anterior proceso cuyas consecuencias están a la vista con la crisis histórica en el INE.
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