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La defensa a ultranza de delincuentes

En el Norte del País, el cultivo de amapola y los recintos destinados al consumo del opio existían desde tiempo atrás, concentrados principalmente en los hogares de migrantes chinos.

Joaquín  Robles Linares N

SEPTENTRIÓN

En el pasado, el narcotráfico fue una actividad secundaria y focalizada regionalmente, no poseía las dimensiones actuales ni se consideraba una práctica puramente criminal sino hasta la década de los veinte. Fue en esa década cuando el Gobierno mexicano comenzó a percibirlo como un signo de degradación social y procedió a su criminalización, alineándose con la tendencia moralizadora que se propagaba en Estados Unidos.

En el Norte del País, el cultivo de amapola y los recintos destinados al consumo del opio existían desde tiempo atrás, concentrados principalmente en los hogares de migrantes chinos. Esto no significaba que los ciudadanos nacionales o extranjeros fueran ajenos a su consumo, lo hacían de una forma distinta y a esto se sumó un factor que favoreció esta costumbre como una empresa lucrativa e ilegal: El interés económico vinculado a la adicción.

Este negocio fue aprovechado en México mientras en Estados Unidos tenía lugar una vigorosa campaña en los medios de comunicación en contra de estos hábitos, maniobra mediática que estigmatizó a la población asiática, sin embargo, los ciudadanos estadounidenses se mantuvieran como consumidores asiduos de este estupefaciente y otras drogas.

En México ocurrió un fenómeno que evidenciaba la debilidad institucional del Estado y la vulnerabilidad social de quienes se aventuraban en la drogadicción, la ausencia de recursos públicos era una constante y ante tal precariedad, las autoridades locales identificaron esta actividad como una fuente generadora de recursos y una vía para subsistir frente a las penurias presupuestales a las que los sometía la Federación.

Como muestra de esta fragilidad presupuestal, el gobernador del Territorio de Baja California, Esteban Cantú, quien se desempeñó como Gobernador entre 1915 y 1920, fiscalizó estas operaciones en beneficio del erario bajacaliforniano.

No fue el único: Varios alcaldes de Sonora replicaron la medida. Ante el abandono los gobernantes regionales idearon soluciones recaudatorias y al mismo tiempo expresaron vagas justificaciones: “Desde el punto de vista de las autoridades de Oquitoa, el cultivo de amapola sólo tenía beneficios económicos y no tenía un impacto negativo en la sociedad mexicana, dado que el producto obtenido de la cosecha no era de consumo local, sino para venderse en Estados Unidos. De hecho, los diarios estadounidenses reportaban que el opio que se consumía en los estados fronterizos estadounidenses era de origen sonorense; afirmaban también que las ciudades fronterizas de Agua Prieta, Nogales, Naco y San Luis se convirtieron en puntos importantes de consumo de opio, pues los ciudadanos estadounidenses cruzaban la frontera para consumir droga en alguna de estas ciudades”. (Chacón Flores, C. A. (2022). Redes de opio. Distribución china-mexicana en Sonora, 1920-1931. El Colegio de Sonora. https://www.researchgate.net/publication/370068010).

El flagelo del narcotráfico posee una dilatada y complicada historia, el abordaje punitivo no ha hecho más que exacerbarlo. En México se atiende esta problemática sin considerar la perspectiva histórica y sin comprender que esta amenaza no constituye simplemente un hecho criminal aislado; por el contrario, ha evolucionado hacia espacios donde la estabilidad del Estado mexicano peligra como nunca antes.

La colusión entre autoridades y agrupaciones criminales no es un fenómeno nuevo; lo que sí resulta novedoso es la defensa a ultranza de estos vínculos. Bajo una situación financiera precaria y una indefensión institucional manifiesta, el contubernio opera como una consecuencia inevitable.

Lo más grave es la actual disociación de la política criminal alejándose por primera vez de la estrategia norteamericana, la respuesta la dio el director de la DEA, señalando que el Gobierno mexicano y los cárteles son una misma entidad.

La confianza se perdió, el Gobierno mexicano eligió defender delincuentes.

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Ex presidente de la Sociedad Sonorense de Historia, colaborador en temas históricos, políticos y culturales distintos medios de comunicación. Ex funcionario cultural, actualmente dedicado a su práctica privada como odon

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