Crecen HMO y Nogales; Obregón se mueve lento
En Sonora circula más dinero que nunca; no es una percepción es un hecho económico medible.

Efecto Multiplicador
En Sonora circula más dinero que nunca; no es una percepción es un hecho económico medible.
El año pasado el Producto Interno Bruto (PIB) estatal superó los 835 mil millones de pesos (a precios constantes), lo que implica que cada día se generan y se mueven cerca de 2 mil 300 millones de pesos en la economía sonorense.
Hace apenas una década, esa cifra rondaba los mil 600 millones de pesos diarios, es decir, en 10 años el flujo económico cotidiano del Estado creció cerca de un 40%.
¿Qué municipio mueve más dinero todos los días?
Definitivamente Hermosillo.
Hoy, prácticamente la mitad de toda la economía de Sonora se concentra en un solo Municipio; en la capital del Estado, donde se mueven entre mil y mil 100 millones de pesos diarios, lo que la convierte en el gran motor económico regional.
Su tamaño, su infraestructura, su condición de capital política y su diversificación productiva la colocan en una posición dominante.
Si volteamos a Cajeme, la historia cambia radicalmente; Ciudad Obregón, históricamente uno de los pilares económicos del Estado, mueve entre 230 y 260 millones de pesos diarios. Es decir, menos de una cuarta parte de lo que monetariamente fluye diariamente en Hermosillo.
Y aunque ha crecido en la última década, su ritmo ha sido más lento, más frágil y con menos impulso estructural (carreteras, aeropuerto, agua, electricidad e infraestructura en general).
Nogales, por su parte, ofrece un favorable contraste; con una economía relativamente más pequeña, mueve entre 180 y 230 millones de pesos diarios, cifras muy cercanas a las que se reportan en Cajeme. Además, reporta un detalle clave: La ciudad fronteriza exporta más que Hermosillo, pues tan sólo en el 2024 sus ventas internacionales superaron los 5 mil 300 millones de dólares, colocándolo como uno de los nodos industriales más integrados a la economía de Estados Unidos.
En este marco puede decirse que el tamaño económico ya no es lo mismo que el dinamismo económico: Hermosillo es grande, Nogales es muy movido y Cajeme está lamentablemente aletargado.
La última década lo confirma: Entre 2014 y 2024, el dinero que se mueve diariamente creció aproximadamente 45% en Nogales, 40% en Hermosillo y 35% en Cajeme. ¿La razón? No es casualidad; es estructura económica.
Nogales está conectado a las cadenas globales de valor en tanto que Hermosillo está diversificado y centralizado mientras que Cajeme sigue dependiendo en buena medida de sectores tradicionales (del ramo primario).
Por lo mismo, el “nearshoring” -de concretarse en Sonora-, no beneficiará a todos por igual.
Mientras la relocalización industrial fortalece a las ciudades fronterizas y a los polos industriales consolidados, otras regiones quedarán atrapadas en una especie de crecimiento de segunda velocidad. No porque no tengan potencial, sino porque no están integradas a la nueva lógica económica global, como se evidencia es el caso de Cajeme.
Esto debería encender todas las alertas en la política pública estatal y entre los que buscan competir en las elecciones del 6 de junio del año entrante para la gubernatura.
Porque si el crecimiento económico se concentra en unos cuantos municipios, lo que se genera no es desarrollo, sino desigualdad territorial (como la que desde hace varias décadas se siente entre el Centro y el Sur de la entidad).
Y esa desigualdad tarde o temprano se traduce en presión social, migración interna -de la cual hay mucha de Ciudad Obregón a Hermosillo-, deterioro urbano y pérdida de competitividad regional.
Sonora tiene a la fecha una oportunidad histórica. El “nearshoring” no es una moda: Es una reconfiguración profunda de la economía de América del Norte, pero aprovecharla requiere algo más que atraer inversión extranjera.
Requiere conectar territorios, desarrollar proveedores locales, fortalecer infraestructura logística fuera de la capital, garantizar energía y agua industrial en más municipios y, sobre todo, elevar el capital humano donde hoy no está llegando la inversión.
Porque el verdadero indicador del éxito económico no es cuánto dinero se mueve en total, sino cuántos participan de ese movimiento.
Por lo pronto, brillan Hermosillo y Nogales; a Cajeme le falta más apoyo del empresariado local y de los tres niveles de Gobierno. Entonces, ya va siendo hora de que Ciudad Obregón recupere los años dorados de mediados del siglo pasado, cuando la Revolución Verde de Norman Borlaug catapultó al Valle del Yaqui y el granero de México estaba justamente en el Sur de Sonora. He ahí el gran reto regional y estatal.
Javier Villegas Orpinela es presidente del Colegio de Economistas de Sonora, director de Correo y Telegrama y profesor en el Departamento de Economía Unison.
Twitter: @JvillegasJavier
Facebook: Javier Villegas Orpinela
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