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Adiós globalización; llega regionalización

El presidente estadounidense Donald Trump promueve el proteccionismo mediante su proyecto: “Make America Great Again”

Javier  Villegas Orpinela

Efecto Multiplicador

El presidente estadounidense Donald Trump promueve el proteccionismo mediante su proyecto: “Make America Great Again” (MAGA) -hacer a América (a Estados Unidos) grande otra vez.

Este movimiento aboga por un retorno a políticas proteccionistas, un aislacionismo en política exterior y un rechazo a la globalización.

Ciertamente la globalización pierde vuelo, pero es más bien por otros motivos que por la efectividad de la política proteccionista del republicano.

Veamos, durante décadas la globalización fue el gran consenso silencioso del mundo. Desde la posguerra, tras la Segunda Guerra Mundial, el planeta se organizó bajo una lógica clara: Abrir mercados, integrar economías y especializar territorios para maximizar la eficiencia.

El Fondo Monetario Internacional (FMI), el Banco Mundial (BM) y, más tarde, la Organización Mundial del Comercio (OMC, antes GATT), consolidaron ese orden.

El resultado fue una expansión sin precedentes del comercio, la inversión extranjera directa y las cadenas globales de valor.

Pero, ¿la globalización está en peligro? No; está cambiando de naturaleza.

Su primer gran quiebre se gestó con la crisis financiera global del 2008.

A partir de entonces, el comercio internacional dejó de crecer por encima del PIB global y comenzaron a emerger tensiones estructurales: Desigualdad, desindustrialización en economías avanzadas y vulnerabilidad de las cadenas productivas.

El golpe definitivo llegó con la pandemia del Covid-19, que exhibió la fragilidad de un sistema excesivamente dependiente de la eficiencia logística.

A esto se sumaron factores geopolíticos: La guerra comercial entre Estados Unidos y China, el Brexit (la salida del Reino Unido de la Unión Europea) y, más recientemente, el conflicto armado en Europa del Este.

El resultado es que el mundo dejó de confiar en una globalización sin restricciones y por ello la lógica ha cambiado de la eficiencia a la seguridad.

ALFREDO ERQUIZIO

Y a propósito del tema en cuestión, el pasado viernes el economista Óscar Alfredo Erquizio Espinal de la Universidad de Sonora, presentó su nuevo libro titulado: “Crisis de la Hiperglobalización en perspectiva”.

En el auditorio Miguel Ángel Vázquez Ruiz del Departamento de Economía de la Unison, Erquizio Espinal explicó, en el marco de la teoría de los ciclos económicos, que la globalización económica ha perdido fuerza y que está en una etapa de transformación impulsada por la guerra comercial EU-China.

Los investigadores (doctorados en Economía) Manuel Valenzuela Valenzuela y Pablo Wong González, tuvieron la tarea de comentar el libro de Erquizio Espinal y señalaron que la crisis de la globalización tenderá a exorcisarse cuando mejore la certidumbre en el mundo.

Ambos economistas más el autor, indicaron que estamos asistiendo al tránsito hacia una nueva etapa que puede bautizarse: “La regionalización estratégica”, donde ya no se trata de producir en el país más barato, sino donde sea más seguro, confiable y cercano.

Entonces, los conceptos como “friendshoring” y “nearshoring” no son modas; son la expresión concreta de esta mutación estructural.

Así, en este nuevo mapa, América del Norte surge como uno de los bloques más dinámicos y dentro de él, México y particularmente Sonora, ocupa una posición privilegiada.

La proximidad con EU, la vocación manufacturera y la inserción en el T-MEC colocan al País y a nuestra entidad en el radar de la relocalización productiva, sin embargo aquí conviene introducir una advertencia: La oportunidad no garantiza el resultado.

La nueva globalización no premia únicamente la ubicación geográfica; exige condiciones internas robustas como energía suficiente y limpia, disponibilidad de agua industrial, infraestructura logística de clase mundial, capital humano especializado y, sobre todo, un entorno institucional confiable.

Sin estos elementos, el “nearshoring” corre el riesgo de convertirse en un fenómeno superficial: Inversiones que llegan, pero no se integran; crecimiento que se observa, pero no se multiplica.

La historia económica es contundente: Los territorios que han capitalizado procesos de integración global -desde Irlanda hasta Corea del Sur-, no lo hicieron por inercia, sino por estrategia.

Desarrollaron proveedores locales (lo que insistimos debe concretarse aquí en Sonora), fortalecieron sus instituciones y diseñaron políticas industriales inteligentes. Entendieron que la inversión extranjera no es un fin, sino un medio.

La globalización del siglo XXI no será universal ni homogénea; será selectiva, regional y profundamente influida por la geopolítica, pero seguirá siendo globalización.

El comercio, la inversión y la interdependencia no desaparecerán; simplemente operarán bajo las nuevas reglas de la regionalización estratégica.

En Sonora tenemos la ventaja geográfica; ahora nomás necesitamos demostrar que también tenemos las habilidades y las capacidades requeridas por los grandes capitales.

Javier Villegas Orpinela es presidente del Colegio de Economistas de Sonora, director de Correo y Telegrama y profesor en el Departamento de Economía Unison.

jvillegas@correorevista.com

Twitter: @JvillegasJavier

Facebook: Javier Villegas Orpinela

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