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Ya es oficial: México cayó en su calificación crediticia de la deuda soberana y se acerca a perder el grado de inversión, según Moody’s

La calificadora señaló presiones fiscales por mayor deuda, bajo crecimiento económico y apoyos recurrentes a Pemex; aunque cambió la perspectiva a estable, advirtió que el margen de México se redujo.

Ya es oficial: México cayó en su calificación crediticia de la deuda soberana y se acerca a perder el grado de inversión, según Moody’s

CIUDAD DE MÉXICO.- — Moody’s Ratings bajó la calificación crediticia soberana de México de Baa2 a Baa3 y cambió la perspectiva de negativa a estable, una decisión que coloca al país a solo un escalón de perder el grado de inversión.

La medida fue atribuida al deterioro de las finanzas públicas, al aumento de la deuda y al costo que representa el apoyo continuo del gobierno federal a Pemex.

De acuerdo con información difundida por El Universal, con base en el análisis de Moody’s, la agencia consideró que la fortaleza fiscal de México se ha debilitado de forma sostenida desde 2024 y que el país enfrenta menor capacidad para estabilizar su deuda en un contexto de bajo crecimiento económico.

La decisión también fue reportada por medios financieros internacionales, que destacaron la presión generada por la base tributaria limitada y los apoyos a Petróleos Mexicanos.

¿Qué significa que Moody’s haya bajado la calificación de México?

La calificación crediticia funciona como una evaluación de riesgo. En términos simples, mide qué tan capaz es un país de cumplir con sus obligaciones financieras.

Con la baja de Baa2 a Baa3, México conserva el grado de inversión, pero queda en el nivel más bajo dentro de esa categoría para Moody’s. Esto significa que el país todavía es considerado apto para inversión por esa agencia, pero con menos margen ante nuevos deterioros.

En la práctica, una menor calificación puede influir en:

  • La percepción de riesgo sobre México.
  • El costo de financiamiento del gobierno.
  • La confianza de inversionistas.
  • La presión sobre las finanzas públicas.
  • La evaluación de empresas estatales como Pemex.
EE.UU. sigue estando en el extremo alto de la escala de 21 calificaciones de Moody’s, puesto que baja un nivel desde “Aaa”, que es la nota más alta

La perspectiva estable, sin embargo, indica que Moody’s no anticipa otra baja inmediata, siempre que el deterioro fiscal no avance más de lo previsto.

¿Por qué Moody’s bajó la nota crediticia del país?

La agencia explicó que su decisión responde al “debilitamiento sostenido” de la fortaleza fiscal de México. El problema central, según Moody’s, es que el gobierno enfrenta más presión para financiar gasto, deuda y apoyos a Pemex, mientras el crecimiento económico se mantiene moderado.

Entre los factores señalados están:

  • Aumento de la deuda pública.
  • Déficits fiscales elevados.
  • Base tributaria limitada.
  • Gasto público rígido.
  • Menor crecimiento económico.
  • Apoyo financiero recurrente a Pemex.
  • Presiones por gasto social y prioridades energéticas.

Moody’s indicó que el deterioro fiscal se aceleró desde 2024 y podría continuar en los próximos años si no se logra una reducción sostenida del déficit y de la deuda.

¿Cuánto aumentó la deuda de México, según Moody’s?

La calificadora señaló que el déficit fiscal se mantuvo elevado en 2025, cerca de 5% del Producto Interno Bruto (PIB), ya con el apoyo a Pemex incluido. Esa cifra quedó apenas por debajo del 5.3% del PIB registrado en 2024.

Como resultado, la deuda bruta del gobierno aumentó de forma constante:

  • En 2023, fue de 39.8% del PIB.
  • En 2024, subió a 46% del PIB.
  • En 2025, llegó a 49.3% del PIB.

Moody’s prevé que los déficits del gobierno federal y del sistema de seguridad social se mantengan por encima de 4% del PIB entre 2026 y 2027, debido a la rigidez del gasto, menores ingresos por la desaceleración económica y menores impuestos a combustibles para contener el impacto de los precios energéticos.

¿Qué papel tuvo Pemex en la baja de calificación?

Pemex aparece como uno de los puntos más sensibles del análisis. Moody’s estimó que el gobierno mexicano otorgó apoyos por alrededor de 35 mil millones de dólares en 2025, equivalentes a 1.9% del PIB, y que presupuestó otros 14 mil millones de dólares para 2026.

La agencia también anticipó que podrían venir más respaldos en los próximos años, debido a que no observa una mejora material en las operaciones de la petrolera.

El problema para las finanzas públicas es que Pemex no solo representa una empresa estratégica, sino también un riesgo fiscal. Si la petrolera requiere apoyo constante, el gobierno debe destinar recursos que podrían presionar más el déficit o la deuda.

Moody’s resumió esta preocupación al señalar:

A pesar de los esfuerzos por reducir el déficit fiscal, otras prioridades políticas, incluyendo la soberanía energética y un modelo de gasto redistributivo, han debilitado los anclajes de la política fiscal y la eficacia de la política”.

La agencia agregó que esa situación ha contribuido a déficits más amplios y a un deterioro más rápido de los indicadores de deuda.

¿Qué dijo Moody’s sobre el crecimiento económico de México?

Moody’s también redujo sus expectativas para la economía mexicana. La calificadora ahora prevé que México crezca menos de 1% en 2026 y 1.3% en 2027.

La agencia explicó que la inversión privada se ha desacelerado desde 2024 por distintos factores estructurales y de incertidumbre. Entre ellos mencionó:

  • Restricciones en energía.
  • Problemas de agua.
  • Limitaciones logísticas.
  • Condiciones de seguridad.
  • Incertidumbre por la revisión del T-MEC.
  • Cambios institucionales, incluida la reforma judicial.
Moody's esperará a las primeras acciones de su política fiscal y financiera para revisar la calificación crediticia de México

Moody’s consideró que el crecimiento económico regresaría de forma gradual hacia una tendencia cercana a 2%, pero no en el corto plazo. Esa previsión importa porque, cuando una economía crece poco, el gobierno tiene menos margen para aumentar ingresos sin elevar impuestos o deuda.

¿Por qué Moody’s cambió la perspectiva de negativa a estable?

Aunque la baja de calificación es una señal de alerta, Moody’s cambió la perspectiva de México de negativa a estable porque considera que el país todavía conserva fortalezas macroeconómicas.

Entre los factores positivos que observó están:

  • Estabilidad macroeconómica.
  • Capacidad de respuesta de la política monetaria.
  • Autonomía del Banco de México.
  • Acceso preferencial al mercado de Estados Unidos.
  • Ausencia de desequilibrios macroeconómicos severos.

En otras palabras, Moody’s no ve una crisis inmediata, pero sí un deterioro que ya fue suficiente para bajar la nota soberana.

¿México puede perder el grado de inversión?

Sí, pero no de manera automática. Con Baa3, México sigue dentro del grado de inversión para Moody’s, aunque en el último escalón.

Una nueva baja colocaría al país en grado especulativo, también conocido como “bono basura”. Eso podría generar más presión sobre el costo de financiamiento y sobre la percepción de riesgo.

Moody’s indicó que una mejora en la calificación dependería de:

  • Una reducción sostenida del déficit fiscal.
  • Una trayectoria más estable de la deuda pública.
  • Menores riesgos asociados a Pemex.
  • Más claridad sobre la capacidad del gobierno para controlar el gasto.

En contraste, podría haber nuevas presiones a la baja si el deterioro fiscal supera sus previsiones o si el crecimiento económico se mantiene débil durante un periodo prolongado.

¿Qué debe entender el lector sobre esta decisión?

La baja de Moody’s no significa que México haya perdido el grado de inversión, pero sí confirma que el país tiene menos margen financiero. El mensaje central de la calificadora es que las finanzas públicas enfrentan más presión por tres razones principales: deuda, bajo crecimiento y Pemex.

Para el lector común, esto importa porque una calificación más baja puede afectar el costo al que se endeuda el país y, con el tiempo, limitar el margen del gobierno para financiar programas, inversión pública o apoyos sin aumentar deuda o ingresos.

La decisión deja a México en una zona de vigilancia: mantiene fortalezas macroeconómicas, pero deberá demostrar que puede contener el déficit, estabilizar la deuda y reducir el peso fiscal de Pemex.

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