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Pemex aplazó el pago de 250 mil millones de pesos a proveedores hasta 2033 por falta de liquidez, pese al apoyo financiero que ya le había dado el gobierno y ahora Juan Carlos Carpio enfrenta reto de recuperar confianza, ordenar pagos y mantener la operación financiera de la empresa, advierten

Petróleos Mexicanos acordó extender por ocho años el pago de 250 mil 498 millones de pesos a proveedores y contratistas, una cantidad que equivale a cerca de dos terceras partes de su adeudo total al cierre de marzo de 2026.

Pemex aplazó el pago de 250 mil millones de pesos a proveedores hasta 2033 por falta de liquidez, pese al apoyo financiero que ya le había dado el gobierno y ahora Juan Carlos Carpio enfrenta reto de recuperar confianza, ordenar pagos y mantener la operación financiera de la empresa, advierten

CIUDAD DE MÉXICO.- La deuda de Pemex con proveedores vuelve a colocarse en el centro de la discusión financiera del país. Antes de que Juan Carlos Carpio Fragoso asumiera la dirección de Petróleos Mexicanos, la empresa productiva del Estado ya había pactado retrasar por ocho años el pago de una parte importante de sus compromisos con proveedores y contratistas.

De acuerdo con información publicada por El Universal, basada en la Cuenta Pública 2025 presentada por la Secretaría de Hacienda a la Cámara de Diputados, Pemex emitió acuerdos modificatorios para pagar saldos generados en 2025 mediante pagos trimestrales de capital e intereses. Al 31 de marzo de 2026, esos convenios sumaban 250 mil 498 millones 559 mil pesos.

El dato es relevante porque, al cierre de marzo, la petrolera acumulaba un adeudo total con proveedores por 375 mil millones de pesos. Esto significa que alrededor de 67% de esa deuda quedaría postergada hasta 2033, en un contexto marcado por falta de flujo de efectivo, apoyos federales, presión de calificadoras y dudas del sector privado sobre la capacidad de pago de la empresa.

El aplazamiento ocurre antes del relevo en la dirección de Pemex y deja al nuevo titular frente a uno de sus primeros retos: recuperar la confianza de proveedores y contratistas, ordenar los pagos pendientes y mantener la operación financiera de la empresa, en un contexto marcado por baja liquidez, apoyo federal y presión de calificadoras.

¿Cuánto debe Pemex a sus proveedores?

Pemex arrastra un adeudo total con proveedores de aproximadamente 375 mil millones de pesos al cierre de marzo de 2026, según el reporte citado por El Universal. De ese monto, 250 mil 498 millones 559 mil pesos fueron incluidos en acuerdos modificatorios para ampliar el plazo de pago por ocho años.

Pemex acumuló una deuda total con proveedores de 375 mil millones de pesos al cierre de marzo de 2026.| Archivo GH

En términos simples, la petrolera no está desconociendo la deuda, pero sí está aplazando el pago de una parte considerable de sus compromisos. El mecanismo contempla pagos trimestrales de capital e intereses, lo que permite a la empresa distribuir la carga financiera durante varios años.

El punto central para proveedores y contratistas es el tiempo. Aunque el acuerdo ofrece una ruta de pago, también implica que empresas que ya entregaron bienes o servicios podrían esperar más tiempo para recuperar recursos completos.

¿Qué significa que Pemex retrase pagos hasta 2033?

El aplazamiento significa que una parte de los saldos generados en 2025 se pagará durante un periodo de ocho años. Si el calendario se cumple, los pagos se extenderían hasta 2033.

Para Pemex, esta medida puede aliviar presiones inmediatas de caja. Para los proveedores, en cambio, representa un reto operativo. Muchas empresas dependen de esos pagos para cubrir nóminas, créditos, insumos y nuevos contratos.

Este tipo de diferimiento también manda una señal al mercado. Aunque permite ordenar pagos, puede generar dudas sobre la liquidez de la petrolera y sobre la confianza que necesitan las empresas privadas para seguir trabajando con ella.

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¿Por qué Pemex llegó a este nivel de deuda con proveedores?

El problema no es nuevo. Pemex ha enfrentado durante años una combinación de:

  • Alta deuda financiera
  • Gastos operativos
  • Necesidades de inversión
  • Baja liquidez
  • Compromisos acumulados con proveedores

Analistas citados por El Universal señalan que la petrolera enfrenta dificultades por la falta de flujo de efectivo y por factores como el robo de combustibles. A esto se suman incidentes operativos, como incendios o derrames, que también pueden afectar la continuidad de proyectos y la planeación financiera.

Sheinbaum aclara que sobornos de empresarios a Pemex desde EEUU “no se concretaron”. | Crédito: Presidencia/Banco digital GH

Marcial Díaz Ibarra, consultor de QUA Energy, advirtió que el nuevo director puede tener margen político para impulsar proyectos, pero necesita libertad financiera y operativa para hacerlo.

“Si tu presupuesto está comprometido y vemos estos paros por incidentes como incendios o derrames que son más seguido, entonces no hay camino libre”, dijo a El Universal.

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¿Qué papel ha tenido el gobierno federal en el rescate financiero de Pemex?

La deuda con proveedores ha sido atendida con diferentes mecanismos, entre ellos recursos federales y financiamiento a través de Banobras. Según la información difundida, la banca de desarrollo aceptó capitalizar a Pemex con más de 13 mil millones de dólares desde agosto del año pasado.

El apoyo público a la petrolera también ha sido observado por las calificadoras. Standard & Poor’s señaló que Pemex recibió alrededor de 69 mil 800 millones de dólares en apoyo gubernamental entre 2019 y 2025, mientras la administración federal ha implementado mecanismos para respaldar a la empresa.

El punto de fondo es que Pemex sigue siendo una empresa estratégica para el Estado mexicano, pero su situación financiera también presiona las cuentas públicas. Cada apoyo permite cubrir obligaciones o reducir deuda, pero mantiene abierto el debate sobre cuánto puede sostener el gobierno sin afectar otros compromisos fiscales.

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¿Qué dijo el exdirector de Pemex antes de dejar el cargo?

Antes de su salida, Víctor Rodríguez Padilla afirmó que durante su gestión se redujo la deuda financiera de Pemex a 75 mil millones de dólares y los pasivos con proveedores a 20 mil millones de dólares, de acuerdo con lo reportado por El Universal.

También aseguró que se regularizó el pago a proveedores y que mejoraron las perspectivas crediticias de la empresa por primera vez en más de una década.

Sin embargo, la cifra de 375 mil millones de pesos en adeudos a proveedores muestra que el problema sigue abierto. La diferencia entre avances reportados y compromisos pendientes explica por qué el tema continúa siendo sensible para contratistas, inversionistas y organismos financieros.

¿Qué dijo S&P sobre la situación de Pemex?

Standard & Poor’s cambió de estable a negativa la perspectiva de Pemex y CFE, en línea con el deterioro de la perspectiva soberana de México y los riesgos asociados al bajo crecimiento económico, la presión fiscal y el apoyo continuo a empresas públicas.

En el caso de Pemex, la calificadora mantuvo su perfil crediticio individual en “ccc+”, debido a lo que considera una estructura de capital insostenible, asociada con baja liquidez y altos niveles de apalancamiento.

La calificadora global S&P pone en perspectiva negativa a Pemex y CFE tras ajuste a México. | Crédito: REUTERS/Banco digital GH

La agencia también planteó que Pemex seguirá ejecutando su estrategia financiera en coordinación estrecha con Hacienda, lo que confirma que la petrolera no está operando su situación de deuda como un asunto aislado, sino como parte de una estrategia del gobierno federal.

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¿Cómo afecta esto a proveedores y contratistas?

Para proveedores y contratistas, el aplazamiento puede representar una presión directa. Una empresa que ya entregó materiales, servicios o trabajos a Pemex necesita recuperar el dinero para sostener su operación diaria.

El retraso también puede afectar la relación de Pemex con el sector privado. Marcial Díaz Ibarra cuestionó cómo se pueden atraer inversiones si no existe certeza jurídica suficiente para quienes participan en proyectos con la petrolera.

En la práctica, el mensaje que reciben muchas empresas es que trabajar con Pemex puede implicar contratos importantes, pero también tiempos de pago largos y riesgos financieros que deben calcularse antes de asumir nuevos compromisos.

¿Por qué el sector gasolinero pide más diálogo con el gobierno?

La noticia del relevo en Pemex coincidió con la convención anual de gasolineros en Mérida, Yucatán. De acuerdo con testimonios recabados por El Universal, algunos participantes señalaron que el gobierno no ha escuchado lo suficiente al sector privado, especialmente por la ausencia de autoridades en el evento de la Onexpo por segundo año consecutivo.

Héctor Gutiérrez, empresario que participó en la convención, afirmó que hacen falta más espacios de diálogo para entender los ajustes del gobierno y el papel que jugará la iniciativa privada.

“Hace falta más diálogo para entender los ajustes del gobierno, para entender a dónde va y qué papel jugamos”, declaró. También sostuvo que, en algunos casos, “las razones políticas están por encima de las técnicas”.

¿Qué reto enfrenta el nuevo director de Pemex?

Juan Carlos Carpio Fragoso llega a la dirección de Pemex con una agenda marcada por tres presiones: la deuda financiera, los pagos pendientes a proveedores y la necesidad de mantener la operación de una empresa clave para el país.

El consultor de QUA Energy, Marcial Díaz Ibarra, consideró que Juan Carlos Carpio Fragoso llega a Pemex con margen para impulsar los proyectos de la empresa, pero advirtió que necesita capacidad financiera y operativa para hacerlo.

”El nuevo director viene del equipo compacto de la Secretaría de Energía, de la Presidenta de la República. Creo que tiene todo para poder brillar y sacar adelante los proyectos que requiere Pemex, pero hay que tener una libertad financiera y operativa para poderlo ejercer, porque si tu presupuesto está comprometido y vemos estos paros por incidentes como incendios o derrames que son más seguido, entonces no hay camino libre”, dijo a El Universal el consultor de QUA Energy, Marcial Díaz Ibarra.

En medio de adeudos, presión financiera y derrames en el Golfo de México, Víctor Rodríguez deja Pemex y Sheinbaum nombra a Juan Carlos Carpio, aunque niega relación con esos incidentes. Foto: Especial (Gobierno de México)

La advertencia apunta a un problema de fondo: Pemex no solo necesita reorganizar sus pagos, sino contar con margen real para operar, invertir y responder a incidentes sin que su presupuesto quede absorbido por compromisos acumulados.

Por ende, el reto no será solo administrativo. También deberá enviar señales de confianza a proveedores, contratistas, calificadoras, inversionistas y al propio gobierno federal.

La ruta de pagos hasta 2033 puede dar oxígeno financiero a Pemex, pero también deja una pregunta abierta: si la empresa necesita más tiempo para pagar lo que ya debe, ¿cómo podrá recuperar confianza para nuevos proyectos sin comprometer aún más su flujo de efectivo?

¿Cuál es la importancia de esta deuda para México?

El caso de Pemex importa más allá del sector energético. La empresa sigue siendo una pieza central de las finanzas públicas, del suministro de combustibles y de la política energética nacional.

Cuando Pemex retrasa pagos, el impacto puede llegar a proveedores, empleos, inversión privada, obras, servicios y confianza empresarial. Cuando el gobierno la apoya con recursos públicos, también se abre una discusión sobre el costo fiscal de sostenerla.

Por eso, la deuda de 375 mil millones de pesos con proveedores no es solo un dato financiero. Es una señal sobre la capacidad de Pemex para ordenar sus compromisos, recuperar liquidez y sostener una relación estable con las empresas que participan en su operación diaria.

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