Los diferentes estacionamientos de la ciudad son los lugares de trabajo de Francisco Ruiz, quien a sus 75 años se dedica a la venta e instalación de limpiaparabrisas y empaques para autos, desafiando en estas fechas a las altas temperaturas.
Desde las 8:00 horas inicia su jornada, la temporada de lluvias es cuando mejor le va, asegura, pero durante todo el año de lunes a viernes recorre diferentes sitios para ofrecer sus servicios.
Cambiar un limpiaparabrisas es muy fácil, lo difícil, dijo, son los empaques que sirven para que a los carros no les entre polvo o agua en temporada de lluvias, eso le lleva un par de horas y lo realiza bajo los rayos del Sol.
"Yo luego me fijo cuando un parabrisas se ve deteriorado y le sugiero al cliente el cambio, cuando es temporada de lluvias es cuando mejor me va, ya que es cuando todos buscan tenerlos funcionando al cien", comentó Ruiz.
Al menos lleva cinco décadas dedicándose a ello, por lo que ya está acostumbrado a lidiar con las inclemencias del tiempo, sobre todo en época de verano en la que tiene que soportar las altas temperaturas, que ayer rondaron los 40 grados centígrados.
"Lo que hago es que cuando termino un servicio busco si hay un área de sombra para descansar un ratito y cargar pilas para continuar trabajando; cuando llego a un lugar primero que nada busco si hay donde pueda yo tomar agua, como llaves o bebederos", agregó.
Lo fácil es instalar a un automóvil chico, lo complicado es hacerlo en uno grande donde implique tener que escalar las llantas para poder realizar el servicio, pero eso no frena a don Francisco.
Dos diferentes precios son los que maneja, todo depende del gusto de cliente, el modelo es el que varía, unos son más estéticos que otros, pero lo que importa es que los dos tipos de limpiaparabrisas que ofrece realizan la misma función.
Los días más pesados trata de comprarse al menos un suero para mitigar el calor y que no afecte su estado de salud, aunque aseguró estar acostumbrado.
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