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Joven apostó por las nieves en pandemia y hoy refresca a un Mexicali bajo casi 50 grados

La tradición de preparar nieves que Eduardo conoció desde niño con su abuelo continúa ahora en su propio negocio, donde apuesta por sabores 100% naturales para refrescar a los cachanillas.

Joven apostó por las nieves en pandemia y hoy refresca a un Mexicali bajo casi 50 grados
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Mexicali,B.C–“Aviéntate, aviéntate, aviéntate; vamos y a ver qué sale”. Esa fue la frase con la que el padre de Eduardo Poceros lo impulsó a iniciar un negocio de nieves en medio de la incertidumbre de la pandemia.

En 2020, cuando la pandemia de Covid-19 mantenía un panorama incierto para muchos emprendimientos, Eduardo decidió apostar por una tradición que conocía desde niño: preparar nieves de garrafa.

Seis años después, mantiene vivo el legado familiar y busca refrescar a los cachanillas que enfrentan temperaturas cercanas a los 50 grados.

“Yo le ayudaba mucho a mi papá, era como que: ‘Vamos y a ver qué sale’. Y, pues afortunadamente, aquí seguimos”, recordó Eduardo.

El joven vendedor explicó que el gusto por las nieves nació desde su infancia, al observar a su abuelo preparar este producto en casa.│Foto: Juan J. Morales

El joven vendedor explicó que el gusto por las nieves nació desde su infancia, al observar a su abuelo preparar este producto en casa, una experiencia que, con el paso de los años, se convirtió en la inspiración para crear su propio negocio.

“Yo crecí viendo a mi abuelo. Él preparaba nieves y la casa de mi abuelo está enfrente de mi casa; me tocaba verlo desde niño y me enamoré de este tipo de nieve”, compartió el joven.

Eduardo dijo que él prepara las nieves desde cero, desde picar la fruta, elaborar los licuados y preparar las mezclas, hasta llegar al producto final.

Actualmente cuenta con siete sabores disponibles, aunque maneja una variedad de 14 que va rotando dependiendo de la temporada.

El vendedor señaló que su intención siempre ha sido ofrecer una nieve que realmente sea refrescante.│Foto: Juan J. Morales

A diferencia de otros productos comerciales, Eduardo busca conservar el sabor natural de los ingredientes, por lo que sus nieves no contienen colorantes ni saborizantes artificiales.

“Si tú miras, por ejemplo, mi nieve de mango es como si estuvieras comiendo un manguito congelado. Mi nieve de limón es blanca, porque no lleva colorantes; es como tomarte una limonada”, explicó Poceros.

El vendedor señaló que su intención siempre ha sido ofrecer una nieve que realmente sea refrescante, luego de notar que algunas opciones del mercado dejaban una sensación más dulce que natural.

En medio de la pandemia

Eduardo explicó que durante los primeros meses tuvo que trabajar con constancia para que las personas conocieran su producto.

Poco a poco fue construyendo una clientela, sobre todo porque comenzó en medio de la pandemia de Covid-19, por lo que el proceso fue lento, pero seguro.

Actualmente, el joven destacó que cuenta con clientes fieles que incluso lo esperaron cuando tuvo que detener temporalmente la venta de nieves por problemas personales.

“Esta temporada empecé un poquito tarde y la gente me regañaba mucho: ‘Te estábamos esperando; desde marzo veníamos y no estabas’”, relató.

Además de sus sabores tradicionales, Eduardo también ha preparado nieves con alternativas de azúcar para personas con diabetes mediante pedidos especiales, con la intención de adaptar su producto a las necesidades de sus clientes.

Trabajar bajo el calor extremo

En medio del calor extremo de Mexicali, donde las temperaturas han alcanzado casi los 50 grados, Eduardo reconoce que trabajar en la calle representa un reto. Sin embargo, asegura que es un esfuerzo que vale la pena, porque disfruta de un negocio que considera muy noble.

Eduardo reconoce que trabajar en la calle representa un reto. Sin embargo, asegura que es un esfuerzo que vale la pena.│Foto: Juan J. Morales

“Sí te castiga mucho el clima, pero es un negocio muy noble, la verdad. Me gusta y vale la pena”, expresó Eduardo.

Para protegerse de las altas temperaturas, el joven explicó que utiliza sombrero, protector solar, busca mantenerse bajo la sombra y se hidrata constantemente con agua y sueros durante su jornada.

Incluso, en medio de la intensidad del calor, comparte parte de su producto con personas que caminan bajo el sol.

“Sobre todo a la gente que va caminando, tiendo a regalarles nieves. Ahorita le acabo de regalar una a una señora; la nieve de limón los levanta mucho”, contó Eduardo.

El joven vendedor continúa atendiendo en la esquina de las calles Jalapa y Sonora, Calzada Independencia donde ofrece sus nieves de garrafa de 12:00 del mediodía a 7:00 de la tarde, excepto los miércoles.

Con una receta heredada de su abuelo y un negocio que nació en uno de los momentos más inciertos de los últimos años, Eduardo no solo vende nieves: mantiene viva una tradición familiar mientras ofrece un respiro a los cachanillas frente al calor extremo de Mexicali.

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