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¿Cómo se le ve a Trump?

La situación social de los ciudadanos estadounidenses no es la misma que antes de las elecciones.

José Roberto  Vázquez

POR EL DERECHO A LA LIBERTAD DE EXPRESIÓN

La situación social de los ciudadanos estadounidenses no es la misma que antes de las elecciones, por el impacto que tuvo el voto de las mayorías, en el resultado final, que significó la peor derrota de Donald Trump, quien se creía invencible y poderoso. De repente, la realidad le cae con todo su peso, encima de su egolatría, para ubicarlo en su nueva realidad: como un perdedor. Desde ahora en adelante, deberá hacerse a la idea de que tiene el peso de una oposición con un enorme poder, que le va a detener en sus arranques, para impedirle que cree leyes absolutistas e injustas. De la misma manera, debe hacerse a la idea de que se le puede fincar un juicio político como resultado de varias -si no muchas- conductas ilegales muy serias. Esto, no como resultado de decisiones de individuos en lo particular, sino de violaciones al sistema jurídico estadounidense. Donald Trumo tiene muchas posibilidades de convertirse en un expresidente encarcelado.

Las peores consecuencias para los políticos que han logrado ser elegidos en posiciones gubernamentales importantes en sus países, es cometer delitos que agredan diréctamente el orden establecido y, lo más importante, la confianza de la gente. La traición a los acuerdos contraídos que implican el haber comprometido el voto de los electores por beneficios sociales es de tal envergadura que comprende a la totalidad de la población, por lo que tiene un peso específico. Trump prometió llevar comida a las mesas de las familias estadounidenses, y no lo cumplió. Se comprometió a bajar los precios de los combustibles, especialmente la gasolina y el diésel, y tampoco cumplió. Garantizó que no iba a promover las guerras y terminar las existentes, y en lugar de hacerlo, inició una contra Irán, en la cual no está teniendo los resultados y ya se vanaglorió sin haberlos logrado.

Trump con su egolatría a lo máximo, pensó que cualquier cosa que hiciera iba a ser aprobada por los estadounidenses, pero su conducta fue tan mala, que la gente se cansó de tanta mentira, de actitudes negativas y supremacistas y de verlo que de manera constante su riqueza personal se incrementaba exponencialmente, mientras que el promedio de los estadounidenses miraban sus ingresos disminuirse por los costos de ellos mismos. Entonces lo comenzaron a mirar con ojos críticos y su percepción sobré él fue cambiando, al grado de que siete de cada diez ciudadanos votaron en su contra.

Ahora va a seguir siendo presidente, pero estará acotado y supervigilado. Seguirá teniendo el poder de crear leyes, pero ya no serán efectivas inmediátamente, sino que deberán pasar por el escrutinio de las dos cámaras, antes de ser aprobadas. Además, comienza a disminuir poco a poco el poder que tenía, porque se acerca el fin de su administración. Tiene, además, en su contra, el asunto de Epstein que puede de un momento a otro resurgir y ponerlo en el centro de la atención mundial, lo que lo llevaría a un desenlace devastador. Podría terminar encarcelado antes del término de su mandato. No tiene un futuro cercano muy halagüeño. Puede caer en picada sin nada que lo detenga. Vale.

*- El autor es licenciado en Economía con Maestría en Asuntos Internacionales por la UABC.

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